El Índice de Clima Empresarial (ICE) LIDE Argentina alcanzó 5,3 puntos en su segunda medición de 2026. El registro implicó un repunte de tres décimas frente a la ronda anterior, cuando se ubicó en cinco puntos. El resultado revirtió la caída registrada en mayo y marcó una recuperación moderada, aunque todavía distante de los valores observados en 2025.
En la lectura sobre la propia situación de negocios, el 39,1% de los líderes relevados consideró que mejoró respecto de 2025. En el mismo apartado, el 35,2% sostuvo que se mantuvo igual y el 25,7% la evaluó peor. El relevamiento también midió expectativas de ingresos para este año: el 43,9% de las compañías proyectó mejoras, el 39% anticipó estabilidad y el 17,1% previó una caída.
El repunte del índice convivió con una mirada cautelosa sobre el ritmo de normalización de la actividad. El 56,2% de las empresas estimó que sus negocios normalizarán su actividad en más de un año. En materia de empleo, predominó la decisión de sostener dotaciones: el 58,1% planeó mantener su plantel, el 23,8% incorporar personal y el 18,1% reducirlo. El panorama combinó una mejora en la percepción individual con reservas sobre los tiempos de la recuperación general.
Entre los condicionantes para el crecimiento, el nivel de demanda se consolidó como el principal factor, con 41,9% de menciones. En esta medición desplazó a la carga tributaria, que quedó en el tercer lugar con 25,7%, mientras que el escenario político ocupó el segundo puesto con 27,6%.
En el plano económico, la preocupación se concentró en el escenario político, señalado por el 65,7% como el principal foco de inquietud. Detrás se ubicaron el tipo de cambio (15,2%) y la inflación (14,3%).
En cuanto a prioridades de agenda pública, la infraestructura registró el mayor avance respecto de la medición anterior y se consolidó como primera prioridad nacional, con 33,3%. Quedó por encima de educación (30,5%) y economía (16,2%). Para los líderes consultados, “su desarrollo resulta decisivo para mejorar la competitividad, elevar la productividad y sostener el crecimiento”.
El sondeo también reflejó una brecha en la evaluación de la gestión: la eficiencia gerencial del gobierno nacional se mantuvo en 6,7 puntos, mientras que la del gobierno provincial se ubicó en 3,9. La diferencia entre ambos niveles de gobierno se mantuvo cercana a tres puntos, sin cambios significativos.












