Se las llama voice notes y, para explicarlo en forma simple, son la versión para computadora de la voz del amo. Por este medio, el jefe ingresa a las redes de computación de su empresa para dar su opinión verbalmente sobre lo que está viendo en la pantalla e interactuar con todos sus gerentes sin necesidad de apretar una sola tecla.
Julie Cunningham, directora de comunicaciones de Simpact Associates, en San Diego, envió hace poco el borrador de una información de prensa a su presidente a través de su PC. Al rato vio aparecer en su pantalla la imagen de un teléfono. Levantó el auricular y escuchó a su jefe diciendo: “Me gusta mucho el título”.
La voz directa de alguien puede decirlo todo y ahorrar mucho tiempo de computadora entre mensajes que van y vienen por las pantallas. “Al oír su voz supe inmediatamente que tenía que archivar el tema”, admitió Cunningham.
Además, normalmente se habla a razón de 200 palabras por minuto, mientras que pocas personas pueden escribir más de 60 en el mismo lapso.
Pero no todas son ventajas. En primer lugar, la mayor parte de las computadoras compatibles IBM, que representa 90% del parque instalado en las empresas, no tiene parlantes apropiados para voice notes. Esto puede resolverse agregando hardware o bien, como en el ejemplo anterior, utilizando una línea telefónica conectada a la PC. Microsoft está ofreciendo un procesador Word de palabra con el agregado del sistema de notas verbales.
Un problema tal vez más serio es que las notas verbales, basadas en sistemas de digitalización de la voz, son grandes “comedores de memoria”. Hace falta un megabyte por cada minuto de conversación, con lo cual 40 mensajes de un minuto ocupan la totalidad de un disco rígido promedio.
Comprimiendo electrónicamente los mensajes es posible guardar hasta 5,5 minutos de conversación utilizando sólo un megabyte.
A pesar de estos problemas, que sin duda serán resueltos, quienes ya están utilizando las notas verbales encuentran que esta asociación entre la PC y la voz tiene por delante un enorme futuro.
LAPIZ, EN LUGAR DE TECLADO.
Los sistemas de computación con lápiz, capaces de reconocer, procesar y archivar cualquier tipo de escritura a mano, están comenzando a ser accesibles para los usuarios corrientes.
En este campo también se anticipa una batalla entre IBM y Microsoft. La primera compañía está lanzando un sistema en asociación con Go Corporation. Se trata de un equipo de 2.7 kilos de peso, diseñado para usos “duros”, es decir, para resistir cambios de temperatura y manipuleo. Sería ideal para empresas de transporte, por ejemplo. Los camioneros podrían disponer de este equipo para sustituir todo el papeleo que habitualmente tienen que llenar durante un viaje.
Para fin de año, cuando IBM haya hecho la correspondiente siembra entre los usuarios, y una vez que se alcancen niveles significativos de producción, los equipos estarán disponibles para el gran público.
¿Precios? Es prematuro anticiparlos, entre otras cosas porque pueden variar considerablemente según cuál sea el soporte de software requerido.
Entre tanto Microsoft ya está anunciando que su propio sistema, el así llamado Window for Pens, está disponible para los usuarios y ya lo adquirieron 220 empresas de hardware y software, entre ellas ATT, NCR, NEC, Samsung y Sanyo. Los responsables del proyecto de Microsoft anunciaron once aplicaciones para este sistema y se espera que 80 más se desarrollen en el curso de 1992.
Especialistas del sector declaran que es prematuro esperar un crecimiento explosivo de este mercado en forma inmediata. El gran desarrollo de las computadoras con lápiz no será posible hasta que se perfeccione aún más el software para reconocimiento de escritura manual. Un consultor privado dice que es posible prever una venta de 92.000 unidades de computadoras con lápiz en 1992, mientras para 1993 se podría alcanzar las 250.000 unidades. En esa evolución futura no hay que olvidar a Go Corp., que está haciendo su propio trabajo de conquista del mercado. A pesar de su empuje, no puede compararse con Microsoft, que ya está operando codo a codo con IBM para imponer su
tecnología.
