Las organizaciones de América Latina registraron un costo promedio de US$ 4,65 millones por cada filtración de datos, con un promedio de 40.300 registros comprometidos por incidente. En paralelo, casi el 19% de los ataques maliciosos en la región fueron generados con inteligencia artificial (IA), una combinación que modifica la economía del riesgo cibernético.
Los ataques habilitados por IA se vincularon principalmente con suplantación de identidad mediante *deepfake* y con malware habilitado por IA. En ese contexto, el informe describió un desbalance entre la velocidad de las ofensivas y el costo de respuesta: los ataques se vuelven más rápidos y más baratos de lanzar, mientras que las filtraciones continúan siendo costosas de detectar y corregir.
El estudio también midió diferencias en costos según el uso de IA y automatización en las operaciones de seguridad. Las organizaciones latinoamericanas que dijeron utilizar estas capacidades reportaron un costo promedio por filtración de US$ 4,04 millones, frente a US$ 5,64 millones entre las que no las habían implementado. La brecha fue de US$ 1,6 millones.
En materia de inversión, alrededor del 64% de las organizaciones en América Latina dijo que planea aumentar la inversión en seguridad después de experimentar una violación de datos. Entre las principales áreas previstas figuraron herramientas de seguridad y gobernanza de IA (60%), herramientas de gestión de criptografía (52%) y soluciones de gestión de identidad y acceso (47%).
“Las nuevas capacidades de IA están evolucionando y creando cada vez más nuevas vías para ataques a velocidad de máquina”, dijo Nicolás Mucci, líder de servicios de ciberseguridad de IBM en América Latina. “El camino para que las organizaciones los contrarresten es establecer un programa de seguridad autónomo”, agregó.
Por sectores, los costos promedio más altos en la región se observaron en energía (US$ 5,12 millones), tecnología (US$ 5,10 millones) e industria (US$ 5,08 millones), por encima del promedio regional.
Entre otros hallazgos, el informe indicó que persisten brechas de cifrado: solo el 31% de las organizaciones informó que cifraba datos confidenciales tanto en reposo como en tránsito al momento de la violación, mientras que el 52% señaló que no tenía cifrado implementado en ambos entornos.
El relevamiento fue realizado por el Instituto Ponemon y patrocinado y analizado por IBM. Se basó en violaciones experimentadas por 602 organizaciones a nivel mundial entre marzo de 2025 y febrero de 2026. Los resultados de América Latina surgieron de una muestra de 28 organizaciones en México, Argentina, Chile y Colombia que atravesaron una filtración en ese período.












