La carrera por la inteligencia artificial acaba de entrar en una nueva escala. OpenAI negocia el arrendamiento de un campus de centros de datos de 10 gigavatios (GW) que SoftBank desarrolla en Piketon, Ohio, un proyecto cuyo costo total podría superar los US$ 500.000 millones, una cifra sin precedentes para infraestructura tecnológica. En paralelo, Nvidia analiza ofrecer garantías financieras por alrededor de US$ 250.000 millones para facilitar el financiamiento de la operación, según reveló The Wall Street Journal.
Si se concreta, no solo será el mayor centro de datos dedicado a inteligencia artificial del mundo. También representará el mayor compromiso de inversión en infraestructura para IA anunciado hasta el momento, muy por encima de cualquier proyecto individual impulsado por Microsoft, Google, Amazon o Meta.
El complejo forma parte de la iniciativa Stargate, el programa anunciado a comienzos de 2026 por OpenAI, SoftBank y Oracle para acelerar la construcción de infraestructura de cómputo destinada al entrenamiento y operación de modelos de inteligencia artificial de nueva generación.
Una nueva escala para los centros de datos
La dimensión del proyecto modifica las referencias habituales de la industria. Un gran centro de datos para IA actualmente demanda entre 100 y 300 megavatios de potencia eléctrica. Los desarrollos más avanzados que hoy construyen los grandes proveedores de nube comienzan a acercarse al gigavatio.
El campus proyectado en Ohio apunta a 10 gigavatios, una capacidad equivalente a diez centrales nucleares de un gigavatio cada una o al consumo eléctrico de varios millones de hogares estadounidenses. La primera etapa prevé habilitar unos 800 megavatios en 2028, mientras que el desarrollo completo demandará varios años.
El predio se levantará en Piketon, al sur del estado de Ohio, sobre terrenos que incluyen un antiguo complejo de enriquecimiento de uranio y otras parcelas federales y privadas. La disponibilidad de grandes extensiones de tierra y de infraestructura energética fue uno de los factores que impulsó la elección del sitio.
El nuevo modelo financiero de la IA
Uno de los aspectos más novedosos del proyecto no es tecnológico sino financiero.
OpenAI, pese a su elevada valuación, continúa siendo una empresa privada sin calificación crediticia de grado de inversión. Para reducir el costo del financiamiento, Nvidia estudia actuar como garante mediante un mecanismo conocido como credit wrapper, que permitiría respaldar la deuda necesaria para el arrendamiento del campus utilizando la fortaleza financiera del fabricante de chips.
Las conversaciones también incluyen un segundo esquema de financiamiento para la compra de procesadores Nvidia que equiparán el complejo, una operación que podría alcanzar otros US$ 350.000 millones.
El modelo refleja un cambio en la industria: los fabricantes de hardware ya no se limitan a vender procesadores, sino que comienzan a participar directamente en la estructuración financiera de los grandes proyectos que sostendrán la demanda futura de sus productos.
De alquilar capacidad a controlar la infraestructura
Hasta ahora OpenAI dependía principalmente de la infraestructura de Microsoft Azure y, en menor medida, de otros proveedores de nube.
El proyecto de Ohio representa un cambio estratégico. En lugar de consumir capacidad de terceros, la empresa pasaría a controlar directamente una parte sustancial de la infraestructura sobre la que funcionarán sus modelos.
La decisión responde al crecimiento acelerado de las necesidades de cómputo. La compañía estima que sus requerimientos de infraestructura aumentarán de manera exponencial durante los próximos años, impulsados por modelos cada vez más grandes y por una demanda creciente de servicios de inteligencia artificial.
La infraestructura se convierte en la nueva competencia
La inteligencia artificial ya no se disputa únicamente mediante mejores modelos o algoritmos. El acceso a energía eléctrica, centros de datos, redes de transmisión y capacidad de fabricación de chips se convirtió en un factor competitivo tan relevante como el software.
El proyecto de Piketon sintetiza ese cambio. Su magnitud supera ampliamente cualquier inversión individual realizada hasta ahora en infraestructura para IA y anticipa que la próxima etapa de competencia entre las grandes empresas tecnológicas dependerá tanto de la capacidad para construir infraestructura física como del desarrollo de nuevos modelos.
Aunque las negociaciones entre Nvidia, OpenAI y SoftBank continúan y aún no existe un acuerdo definitivo, el tamaño del proyecto ya marca un nuevo punto de referencia para la industria mundial de la inteligencia artificial.












