Entre enero y junio de 2026 se confirmaron 4.699 ataques de ransomware, un 16,5% más que en el mismo período de 2025. El crecimiento se vinculó con la consolidación del modelo ransomware as a service (RaaS) y con la profesionalización de las operaciones criminales, un esquema que facilita el ingreso de nuevos afiliados a los grupos.
En ese escenario, tres bandas concentraron una parte significativa de la actividad durante el semestre. Qilin, The Gentlemen y Akira encabezaron la tabla de grupos más activos y, en conjunto, fueron responsables del 33,5% de los ataques confirmados.
Qilin fue el grupo con más casos registrados, con 722 ataques confirmados. Dentro de sus características, se destacó el asesoramiento legal que ofrece a sus afiliados, un servicio poco habitual incluso dentro del ecosistema del *ransomware*. En segundo lugar se ubicó The Gentlemen, con casi 550 ataques, en una dinámica asociada al estudio de las defensas específicas de las víctimas y a la posterior adaptación de sus herramientas para superar controles existentes. Akira completó el podio con más de 300 ataques; se trata del mismo grupo que el año pasado, por su creciente actividad, encendió las alarmas de organismos de ciberseguridad de distintos países, incluido el FBI.
Además, DragonForce acumuló casi 300 ataques. La particularidad señalada para este grupo fue su objetivo de convertirse en infraestructura para que otros actores lancen ataques bajo sus propias marcas, un modelo que impulsa una nueva etapa del cibercrimen organizado.
Por industrias, los sectores más afectados fueron servicios empresariales, manufactura y tecnología. “Los ciberatacantes no atacan industrias al azar, sino organizaciones críticas”, dijo Mario Micucci, investigador de Seguridad Informática de Eset Latinoamérica. El especialista agregó: “Cuanto más cara resulte una hora de inactividad, mayor es la presión para pagar un rescate”.
En su análisis, Micucci planteó que la continuidad del negocio opera como principal punto de presión: en manufactura, detener una línea de producción puede traducirse en pérdidas millonarias; en empresas de servicios, en afectación directa a clientes y contratos; y en tecnología, en impacto sobre múltiples clientes cuando el blanco es un proveedor de servicios o software. También señaló que la transformación digital amplía la superficie de ataque y que la dependencia de servicios en la nube, accesos remotos y terceros incrementa oportunidades para los atacantes cuando la gestión de la seguridad no es adecuada.
En términos geográficos, Estados Unidos fue el país más afectado, con más de 2.000 ataques confirmados. Le siguió Alemania, con menos de 300 incidentes, y el top cinco se completó con Reino Unido, Canadá y Francia. En América Latina, Brasil contabilizó más de 100 víctimas, México casi 80, Argentina 39 y Colombia 33. En ese marco, la telemetría de Eset detectó 195 instancias de ransomware en Brasil entre enero y mayo, incluyendo nueve familias de RaaS documentadas; en Guatemala se identificaron señales de familias como Akira y DragonForce, y en Chile Qilin fue el ransomware con más detecciones, con un pico de 19 en enero.
Crédito imagen: depositphotos.com












