Grupo Miz Juegos cerró esta semana la compra de la marca de bares Tazz y proyecta una inversión aproximada de US$ 300.000 para su regreso a Buenos Aires, tras más de siete años sin operar al público. La operación se limitó a la propiedad intelectual, sin activos tangibles incluidos en la transacción.
Julián Mizrahi, socio de Grupo Miz Juegos, describió el proceso de adquisición y las particularidades de la negociación. “La negociación para la compra de la marca llevó casi un año”, dijo, y precisó que “la venta no comprendía a ningún activo tangible, sino que se reducía únicamente a la propiedad intelectual”. También vinculó esa condición con la valuación: “Fue muy difícil de pactar un valor justo”, afirmó.
Tazz tuvo tres sedes en Buenos Aires, que permanecen cerradas desde hace más de siete años. La marca fue fundada en 1996 por Federico Whittingslow y Claudio Carbone. En su etapa de mayor expansión llegó a operar cinco sucursales, entre ellas un megacomplejo de 3.000 metros en un shopping de Madrid y un boliche con forma de plato volador en el centro de Mar del Plata.
Para el relanzamiento, el grupo busca un local de al menos 1.500 m². La búsqueda se concentra en los barrios porteños de Caballito, Villa Devoto y Villa Urquiza. Mizrahi planteó las exigencias del proyecto: “Sabemos que traer nuevamente a TAZZ a la escena de Buenos Aires no es una tarea sencilla”, dijo. La estimación es comenzar las obras durante el segundo semestre de 2027.
La incorporación de Tazz se integra a un plan de expansión previsto para 2026 y 2027, con una proyección de inversión total de US$ 1.200.000 destinada a nuevas aperturas. Entre los hitos mencionados figuran el desembarco de un nuevo Jobs en Ramos Mejía, la renovación integral de Flynn’s en el barrio de Villa Crespo —que adoptará el formato de Ruin Bar— y el regreso de Tazz.
El grupo planteó que la marca adquirida competirá dentro de un segmento similar al de Jobs, con el objetivo de generar su propia competencia y sostener identidades diferenciadas. Con más de 40.000 cubiertos mensuales registrados entre todas sus sedes vigentes, prevé incorporar 75 empleados y estima una facturación anual superior a $7.000 millones, impulsada además por el segmento de eventos corporativos privados e infantiles.
Como parte de su esquema de financiamiento, la compañía lanzó un sistema de franquicias pasivas que habilita la participación de inversores con un ticket mínimo de entrada de US$ 18.000 y un plazo de recuperación estimado entre 18 y 24 meses; en este modelo, los inversores aportan el capital y el grupo opera el negocio repartiendo dividendos a los franquiciados.












