Depósitos, hubs y parques industriales reconfiguran el mapa logístico argentino por nuevas inversiones

La actividad logística suma proyectos en depósitos, hubs y parques industriales, impulsados por entregas más rápidas y la adopción de inteligencia artificial y automatización, con foco en corredores del AMBA y polos del interior como Córdoba, Rosario y Neuquén, en un proceso que empieza a modificar la competitividad de las empresas

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La logística en Argentina atraviesa un proceso de transformación asociado a la demanda de entregas más rápidas y a la incorporación de inteligencia artificial y automatización. En ese marco, avanzan inversiones en depósitos de última generación, el desarrollo de parques industriales y la expansión de hubs logísticos, con impacto sobre el mapa productivo nacional.

Uno de los factores centrales es la necesidad de acercar el stock a los principales centros de consumo para reducir tiempos de despacho y distribución. A la vez, el crecimiento sostenido del comercio electrónico empuja a rediseñar las cadenas de abastecimiento para responder a consumidores que esperan recibir sus compras “en cuestión de horas o pocos días”. Ese cambio obliga a revisar procesos, infraestructura y ubicación de los centros de distribución.

La competencia por captar proyectos logísticos también se trasladó a la geografía. En el AMBA, se destacan corredores estratégicos como Campana, Zárate, Pilar, Escobar, Tigre, Benavídez, Tortuguitas, General Rodríguez, Luján y el Triángulo de San Eduardo. En el interior, aparecen como polos en consolidación Córdoba, Rosario, Tucumán, Mendoza y Neuquén, señalados por su conectividad, cercanía a rutas clave y disponibilidad de tierra para nuevos desarrollos.

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En ese escenario, las prioridades de las empresas se modificaron. “Estamos viendo un cambio estructural. Hace algunos años las empresas buscaban simplemente espacio para almacenar productos”, dijo Fernando Chaud, gerente de desarrollo de operaciones de Celsur. El directivo agregó: “Hoy buscan ubicaciones estratégicas, tecnologías innovadoras de movimiento y control de stock, trazabilidad, ocupación eficiente del volumen disponible en los almacenes y operaciones capaces de adaptarse rápidamente a los cambios del mercado”.

La incorporación de nuevas tecnologías aparece como otro motor del ciclo de inversiones. Automatización, inteligencia artificial, monitoreo en tiempo real y análisis de datos forman parte de herramientas que se integran a la gestión logística para ganar eficiencia. En esa línea, relevamientos sectoriales mencionados en el material indican que una amplia mayoría de las empresas planea continuar invirtiendo en tecnología durante los próximos años.

A medida que crece la complejidad operativa, los parques industriales y centros logísticos ganan protagonismo por concentrar infraestructura, servicios, seguridad y conectividad en un mismo lugar. Esa concentración, según el material, contribuye a reducir costos operativos y facilita la expansión de compañías que necesitan responder con rapidez a mercados cada vez más dinámicos.

Desde Celsur plantearon que “el desafío ya no pasa únicamente por mover mercadería” y lo vincularon con la necesidad de “redes logísticas inteligentes, capaces de anticiparse a la demanda, optimizar recursos y garantizar niveles de servicio cada vez más exigentes”, junto con inversiones en infraestructura física y tecnología aplicada a las operaciones.

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