La actividad industrial medida por el Índice de Producción Industrial (IPI) de FIEL se ubicó en junio de 2026 en un nivel prácticamente igual al del mismo mes de 2025 y cerró el primer semestre con una caída acumulada de 0,7% interanual, de acuerdo con datos preliminares del indicador.
En la comparación puntual, el IPI registró en junio una variación de -0,1% frente a junio de 2025. En términos mensuales, el índice mostró una baja de 1,0% respecto de mayo con estacionalidad y de 1,7% en la serie desestacionalizada. En el informe, FIEL señaló que el retroceso mensual desestacionalizado “borró la mejora acumulada que se tenía desde febrero pasado”, y lo vinculó con un deterioro de las señales sobre la sostenibilidad de la fase de recuperación.
El desempeño trimestral también resultó negativo. En el segundo trimestre de 2026, la industria se contrajo 0,5% frente al mismo trimestre de 2025 y encadenó cuatro trimestres de retroceso interanual. Medida en términos desestacionalizados, la producción industrial cayó 1,5% respecto del trimestre previo, lo que interrumpió la recuperación observada en los primeros tres meses del año.
Por ramas, la mayor caída volvió a concentrarse en la industria automotriz, con un nuevo y marcado retroceso en la producción de automóviles. En el mes se observó una contracción en los envíos mayoristas —de terminales a concesionarias—, en los patentamientos y en las exportaciones. El informe indicó que el repunte mensual de las ventas mayoristas de vehículos podría reflejar “cierto ordenamiento de stocks en la cadena de comercialización”, mientras las ventas de electrificados ganan participación en los patentamientos.
En el otro extremo, la producción de alimentos y bebidas se ubicó en récord para un mes de junio. Dentro del rubro, el salto en la faena porcina y el marcado avance en la aviar más que compensaron la caída de la vacuna, mientras la lechería sostuvo la mejora.
El relevamiento también consignó que deficiencias en la infraestructura de transporte de gas derivaron en cortes de suministro a algunos establecimientos fabriles. El fenómeno quedó circunscripto a empresas pequeñas y medianas en localizaciones específicas, sin una gravitación de magnitud en la producción industrial agregada. Además, cambios regulatorios implementados en meses recientes determinaron que grandes usuarios industriales pasaran a comprar gas directamente a comercializadores, enfrentando mayores precios por el GNL.
En el acumulado enero-junio, la refinación de petróleo lideró el ranking sectorial con un crecimiento de 9,4%, seguida por las industrias metálicas básicas (+5,5%) y alimentos y bebidas (+2,7%). En el otro extremo, la industria automotriz acumuló el mayor retroceso (-18,6%). Por tipo de bienes, crecieron los de consumo no durable (+1,8%) y los de uso intermedio (+1,1%), mientras cayeron los bienes de capital (-6,2%) y los de consumo durable (-8,1%).












