jueves, 14 de mayo de 2026

    La resurrección de keynes

    “El craso error del Tesoro y del Banco de Inglaterra se debió, desde un principio, a la convicción de que si buscaban la deflación de precios, la deflación de costos vendría luego por sí sola.”

    Lord Keynes, 1928.

    Tras la euforia que despertó la caída del comunismo, ahora se empieza a vislumbrar la crisis del capitalismo. En la década del ´60, la economía del mundo no comunista creció a razón de 4,9% anual.

    En los ´70, el crecimiento se redujo a 3,8%. Se atribuyó el descenso a las crisis petroleras y a los esfuerzos por controlar la inflación subsiguiente. En la década del ´80 no hubo shocks petroleros y desapareció la inflación, pero el crecimiento económico siguió cayendo hasta llegar a 2,7%. En lo que va de los ´90, la economía mundial se arrastra a menos de 1%.

    Lo que hace falta es la famosa locomotora de la economía mundial que empuje al tren para que todos salgan de la crisis. Pero Estados Unidos, que tradicionalmente cumplió ese papel, ya no está en condiciones de hacerlo. Ahora se requieren tres locomotoras, juntas, tirando parejas. En síntesis: se necesita la coordinación de políticas económicas entre Estados Unidos, Alemania y Japón.

    Lo ideal para superar la actual situación sería que:

    a) Estados Unidos estimule la economía aumentando la inversión pública. La inversión se debería financiar con préstamos a corto plazo y reformulando el sistema impositivo y los mecanismos crediticios para que, a largo plazo, crezca el ahorro.

    b) Alemania afronte el costo de la unificación con préstamos, mientras que los gastos corrientes deben financiarse con impuestos. Altas tasas de interés no son suficientes para domeñar la inflación.

    c) Japón registre un importante déficit comercial, alentando la demanda interna de productos importados.

    Con la receta hay acuerdo. Si no se traduce en acción es porque hoy ninguno ocupa el papel hegemónico que tenía Estados Unidos hace tres décadas para considerar el éxito del sistema económico y comercial del mundo como más importante que el del propio país.

    Si Lord Keynes resucitara pensaría que se encuentra de nuevo en los años ´30. En aquel momento, la burbuja especulativa conocida como los “locos años ´20” condujo al colapso financiero. La recesión resultante se prolongó durante una década y se convirtió en lo que se conoce como la Gran Depresión.

    La tesis keynesiana sobre la recuperación de una economía estancada tuvo tanto éxito que sus discípulos pensaron que jamás se repetiría una crisis como la que terminó en la Gran Depresión.

    Visto el enorme número de desempleados y los largos años de estancamiento británico, la cuestión es si la lección del maestro fue olvidada o si la receta estaba equivocada.

    Por cierto hay extraordinarias similitudes. Igual que en los años ´20 y principios de los ´30, la burbuja especulativa se reventó en gran parte del mundo industrializado a finales de los ´80 y principios de los ´90. Luego vino el colapso financiero, primero en el sector de ahorro y préstamo en Estados Unidos, y luego con el derrumbe de precios en el mercado inmobiliario de todo el mundo. Como en los años ´30, se están formando bloques comerciales excluyentes, y Estados Unidos no usa toda su influencia para llevar a buen término la Ronda Uruguay del GATT.

    Cada día más analistas empiezan a creer que hoy el mundo no está simplemente tratando de recuperarse de otro de los inevitables reveses cíclicos del capitalismo; que se trata de algo más grave y prolongado.

    Naturalmente los problemas de los años ´90 no conducirán a las grandes caídas del PBI de los años ´30. No hay una amnesia colectiva total sobre lo que pasó en aquellos años. Los gobiernos pondrán en vigor políticas públicas efectivas para combatir los procesos cíclicos. Pero se puede reducir la tasa de crecimiento a razón de más de 1% por decenio como ha venido sucediendo en las tres décadas anteriores. No es arriesgado vaticinar un muy lento crecimiento en los años ´90.