Patricio Pérez Colmegna plantea que la ventaja en IA pasa por administrarla

En una columna por el Día de la Inteligencia Artificial, el vicepresidente de LATAM de BMC Helix sostiene que el desafío ya no es adoptar herramientas sino coordinarlas y gobernarlas para generar valor sostenible, en un contexto donde, según McKinsey, el 88% de las empresas ya usa IA en alguna función

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La conversación corporativa sobre inteligencia artificial (IA) cambió de eje: dejó de centrarse en la conveniencia de incorporarla y pasó a enfocarse en cómo administrarla para que produzca resultados concretos. Ese enfoque lo plantea Patricio Pérez Colmegna, vicepresidente de LATAM de BMC Helix, en una columna escrita por el Día de la Inteligencia Artificial.

En su análisis, el directivo sostiene que la IA ya opera como una herramienta cotidiana dentro de las organizaciones y atraviesa funciones diversas, entre ellas atención al cliente, operaciones, recursos humanos, finanzas, ciberseguridad y desarrollo de software. En ese escenario, el foco se desplaza desde la adopción hacia la coordinación de un ecosistema cada vez más amplio, con impacto directo sobre la eficiencia operativa y la capacidad de escalar iniciativas.

El punto de partida incluye una métrica de alcance global. “Según el último estudio global de McKinsey, el 88% de las empresas ya utiliza inteligencia artificial en al menos una función del negocio”, dijo Patricio Pérez Colmegna, vicepresidente de LATAM de BMC Helix. El dato convive con una brecha de madurez: solo una de cada tres organizaciones logró llevar esas iniciativas a toda la compañía, lo que expone desafíos de integración y gobierno.

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La complejidad, describe, proviene de la convivencia de múltiples modelos y proveedores. En una misma empresa pueden coexistir asistentes virtuales, agentes autónomos, modelos generativos, herramientas especializadas y desarrollos internos o de terceros. Ese escenario amplía las posibilidades de aplicación, pero también eleva la exigencia de supervisión para asegurar consistencia, seguridad y alineamiento con los objetivos del negocio.

Administrar IA, en este marco, excede el monitoreo técnico. Implica habilitar la interacción entre distintos agentes, su integración con procesos internos, el cumplimiento de criterios de seguridad y políticas organizacionales, y la obtención de resultados auditables. “El verdadero diferencial competitivo ya no estará solamente en quién tiene más herramientas de IA, sino en quién logra gobernarlas de manera inteligente”, dijo Pérez Colmegna.

El texto también detalla la evolución de los agentes de IA, definidos como sistemas capaces de ejecutar tareas, tomar decisiones dentro de determinados parámetros e interactuar con otros sistemas. A diferencia de los primeros asistentes conversacionales, estos agentes asumen un rol más activo en procesos de negocio, por lo que requieren reglas claras, coordinación y supervisión para mantener el control sin resignar agilidad.

En paralelo, el directivo advierte que sumar tecnologías sin una estrategia de administración puede derivar en fragmentación, duplicación de esfuerzos y mayores riesgos operativos. Frente a ese riesgo, plantea que las empresas empiezan a priorizar plataformas que unifiquen la gestión de modelos, automatizaciones y agentes inteligentes en un mismo entorno, con el objetivo de permitir que las capacidades de IA crezcan de forma ordenada, segura y alineada con las prioridades del negocio.

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