Desde hace tres años, de una forma o de otra, la palabra Movicom se asocia con la llamada cultura yuppie, con la imagen de ejecutivos hablando desde sus autos, y teléfonos móviles sonando en cines, playas, bares y cualquier otro lugar imaginable. La marca, al igual que Gillette con las hojitas de afeitar, se convirtió en sinónimo del producto, en este caso al servicio de telefonía celular vernácula.
Pero el 8 de marzo de este año, cuando los primeros aparatos de Movistar comenzaron a repicar, Movicom despertó del dorado sueño de virtual monopolio que supo acunar desde mediados de 1989.
A Movicom, controlada por la Bell South y el grupo Macri, no le tocó en suerte un competidor cualquiera. Movistar es una empresa constituida en partes iguales por Telefónica de Argentina y Telecom Argentina, que operarán en conjunto la segunda banda del Area Múltiple de Buenos Aires (AMBA) y sus extensiones, lo que equivale a decir desde Zárate hasta La Plata y desde el Río de la Plata hasta Luján.
Pero el interés por este floreciente negocio -con el que, según sostienen analistas del sector, se obtiene una tasa de rentabilidad superior a 50% sobre la inversión- se extiende más allá de Buenos Aires. Ya están listos los pliegos para la licitación del servicio en el interior del país, y más de ocho compañías se mostraron interesadas en participar.
Las estimaciones oficiales indican que una primera banda funcionaría antes de fin de año. Las licenciatarias tendrán derecho a explotarla en forma exclusiva durante dos años, después de los cuales nuevamente Telefónica y Telecom, pero esta vez cada cual en su respectiva región, podrán operar la segunda banda.
PARA DEBUTANTES.
Hasta entonces, el partido más importante se jugará en la llamada zona AMBA, donde pululan 13 millones de habitantes, de los cuales 45 mil tienen teléfono celular propio, es decir 0,37% del total.
Elías de la Cruz, director general de Movistar, afirma que “la empresa aspira a hacer crecer el mercado; quisiéramos que la mayoría de las ventas provengan de gente que nunca tuvo teléfonos celulares”.
Sin embargo, no descarta que se produzca un influjo natural de los actuales usuarios a la nueva empresa. Para seducir a unos y otros, a través de su sistema Miniphone, Movistar pondrá el acento en la calidad de la prestación técnica y en la atención a los clientes.
Para optimizar el servicio en lo específicamente técnico, Movistar realizó una inversión inicial de US$ 42 millones en instalaciones de alta tecnología y estima que esa cifra superará los US$ 100 millones en los próximos cinco años.
“Todos los equipos que utilizamos pertenecen a la firma sueca Ericsson, reconocida mundialmente como la número uno en calidad. En la práctica esto se refleja en comunicaciones más rápidas y sin ruidos y en la posibilidad de utilizar teléfonos de última generación, tanto en su tamaño y diseño, como en sus prestaciones y servicios”, dice este chileno que anteriormente trabajó en VTR celular, la compañía trasandina que opera en las provincias.
ALGO MAS QUE SWITCH.
En una transparente alusión a Movicom, De la Cruz afirma que “esta empresa está diseñada, preparada y proyectada para trabajar en un ambiente de competencia, donde hay clientes que eligen y no usuarios sin alternativa posible que deben conformarse con el servicio que se les brinda, por lo cual la atención como servicio excluyente ocupará un lugar preferencial”.
Aunque el director de Movistar asegura que la principal batalla no se librará en el terreno de los precios, se encarga de aclarar que el sistema de facturación de su empresa “permite que el cliente pague sólo por el tiempo real que utiliza su teléfono, ya que la tarifa se cobra por fracciones de 10 segundos”.
La gente de Movistar se ocupará especialmente de bajarle el perfil a la imagen del teléfono celular.
“La telefonía móvil es una herramienta de trabajo, no un juguete caro. Tampoco puede ni intenta competir con la telefonía fija; es un producto complementario.”
En este terreno, los números hablan solos. Según el dato que aporta De la Cruz, en la Argentina el costo por minuto en el aire es uno de los más bajos. Sin embargo, la tarifa promedio mensual es una de las más altas: ronda los US$ 100 mensuales, mientras que los chilenos desembolsan cerca de US$ 80 y los estadounidenses menos de US$ 70, en ambos casos con abonos 30% más costosos.
Actualmente Movistar cuenta con un plantel de 100 empleados y 15 agentes con sus distribuidores, dedicados a comercializar el servicio en 40 bocas de expendio. El valor de los aparatos oscila entre $ 350 y $ 700, según su grado de sofisticación.
De la Cruz asegura que resulta difícil estimar el tiempo que llevará recuperar el capital invertido. “El cálculo varía mes a mes, pues depende exclusivamente del tráfico de llamadas, ya que en este negocio el dinero no llega por la venta del servicio sino por su uso. Además, todos los proyectos de comunicación del mundo se realizan a largo plazo.”
Mariana Bonadies.
– Servicios –
AL CESAR LO QUE ES DEL CESAR.
Cuando el actual titular de Aoki Corporation conoció a la brasileña que luego sería su esposa, seguramente estaba lejos de imaginar que ese acontecimiento se constituiría en el detonante de un nuevo emprendimiento dentro de la actividad hotelera. Pero la fascinación de Brasil, primero, y de toda Latinoamérica después lo impulsaron, en 1976, a construir en San Pablo el primer Caesar Park.
A diecisiete años de aquel hito inicial, la corporación controla 79 establecimientos similares alrededor del mundo, el último de los cuales abrió sus puertas en Buenos Aires en octubre.
La flamante torre de veinte pisos impacta con una recepción que no ha escatimado mármoles, boiserie ni pinturas de las grandes firmas argentinas. Sin embargo, la versión porteña del Caesar apunta no sólo a los refinamientos del lujo, sino a las necesidades del mundo de los negocios. Varios recintos ubicados alrededor del inmenso foyer del primer piso se ofrecen como escenario para encuentros, convenciones, congresos y banquetes. El salón Cabildo, capaz de albergar a quinientas personas, y preparado para dividirse en tres salas de generosas dimensiones, está equipado con cabinas de traducción simultánea, aislación acústica y un set de sonido completo.
El Caesar también cuenta con un business-center, provisto con fax, télex, computadoras, fotocopiadoras, teléfonos celulares, servicios de secretariado, traducción y mensajería, amen de ámbitos de reunión para los ejecutivos.
La gastronomía, desplegada en tres restaurantes con personalidad bien definida, ocupa un lugar destacado en la propuesta del hotel: se destacan Il Caesare, especializado en cocina italiana, y el Midori, donde, en un ambiente de madera clara y decoración refinadamente oriental, los chefs Kihachiro Kawate y Hiroshi Osawa se lucen con el tempura, el sashimi, el sushi, y el teppan yaki, entre otras delicias preparadas y presentadas con la delicadeza y el rigor japoneses.
