Los FCI podrían convertirse en una opción preferencial para pequeños y medianos inversionistas, que dispondrán así de un menú de oportunidades hasta ahora inéditas.
Con la entrada en vigencia de la nueva ley que regula las actividades de los Fondos Comunes de Inversión, las perspectivas para el sector mejoraron sensiblemente. La razón es sencilla. Por la disposición anterior podían mantener en cartera únicamente acciones con cotización bursátil y títulos públicos, pero la tenencia de éstos estaba limitada hasta 10% del patrimonio, para evitar que fueran simples tenedoras de títulos oficiales.
Los FCI que se constituyan de ahora en adelante podrán incluir en su cartera acciones, depósitos a plazo fijo, obligaciones negociables, títulos públicos sin ninguna clase de limitación, metales preciosos, divisas y contratos de opciones y futuros.
En todos los casos, deberán especificar su especialización, para que los potenciales inversores puedan canalizar sus ahorros hacia los sectores que consideren con mayores posibilidades de valorización.
Los FCI que ya se encuentran en actividad y desean ingresar en el nuevo régimen deberán modificar previamente sus estatutos para adecuarlos a las nuevas normas. Sin embargo, Alberto Gregorini, directivo del Fima y secretario de la cámara que los agrupa, sostiene que serán muy pocas las entidades que opten por esta variante.
Lo más probable, según Gregorini, es que los FCI existentes opten por seguir identificándose con las acciones. Por lo tanto, es muy factible que las respectivas sociedades administradoras constituyan nuevos FCI con fines específicos. Esto hace presumir que antes de fin de año se registre una suerte de boom de nuevos FCI. Se consolidaría, de esa forma, el proceso del año pasado, cuando se formaron nueve entidades, que elevaron a 40 el número total. Entre las más recientes se cuenta Capitales Argentinos, que no está adherida a la Cámara y tiene como sociedad depositaria al Banco Holandés
Unido, administrado por representantes del grupo financiero chileno Tanner.
RENTA FIJA.
Es probable que, en una primera etapa, los nuevos FCI se especialicen en operaciones de renta fija.
Esto tendrá ciertas ventajas para los inversores pequeños y medianos, quienes podrán vender su cuota antes del plazo mínimo de 30 días que exigen las actuales normas para las operaciones a plazo fijo. La rentabilidad posiblemente resultará mayor a la que brindan estos últimos instrumentos financieros, debido a que los nuevos FCI podrán mantener en cartera títulos de renta fija a largo y corto plazo.
Si las nuevas entidades tienen éxito en su gestión, es posible que se constituyan otros FCI mucho más sofisticados, con la única limitación de que no podrán dedicarse a negocios inmobiliarios.
Con el tiempo, por lo tanto, podrían convivir con las actuales instituciones otros FCI especializados en metales preciosos o divisas. A medida que vayan haciéndose conocer entre los inversores, la participación total de los FCI dentro del mercado de capitales se acentuará considerablemente, y brindarán al pequeño inversor un menú de oportunidades del que hasta ahora no disponía.
La expansión de estas entidades contribuirá a brindar una mayor transparencia al mercado, como ocurre en las principales plazas financieras del mundo. Una vez que los inversores se familiaricen con su funcionamiento, pueden diversificar los riesgos a través de las distintas especializaciones de los FCI. En ese contexto, el mercado accionario resultará favorecido; las nuevas entidades, aun las especializadas, podrán mantener acciones dentro de su patrimonio. Aunque las proporciones no sean muy relevantes, esto contribuirá a que el mercado bursátil muestre una volatilidad mucho menos acentuada que la actual.
Los de Mayor Patrimonio
En mill. de $
Fima 37.1
Delval 30.7
Numancia 12.8
Boston 1784 12.1
Finganar 11.1
Argenbond 8.5
Quilmes 6.1
Citinver 5.7
Columbia 5.6
La Reconquista 4.8
– Oro –
UN PISO FIRME.
En el último año la cotización de este metal continuó mostrando las consecuencias derivadas de un estancamiento general de la demanda. El precio de la onza troy en Nueva York (ver cuadro adjunto) se mantuvo en promedio por debajo de US$ 350, con excepción de julio, cuando alcanzó un pico cercano a US$ 360. En 1991 el techo se había situado en US$ 370, lo que revela una tendencia muy estable, que según los especialistas internacionales continuará en los próximos meses, con un piso estimado en US$ 325/330. Este nivel sería el límite al que estarían dispuestos a vender los principales
productores mundiales. De alguna forma, esto quedaría avalado por el hecho de que cuando la cotización se aproxima o perfora la barrera de US$ 330 automáticamente se produce el rebote, debido a la decisión de los productores de dar un paso al costado y dejar que la cotización recupere posiciones.
La estabilidad del precio hizo que el mercado local se redujera considerablemente, lo que restó fluidez al negocio, reservado a muy pocos operadores. Muchas casas de cambio dejaron de intervenir en el mercado y cuando lo hacen es en carácter de intermediarios y no para cartera propia.
Evolución del Precio
de la Onza Troy de Oro (Nueva York)
1992 US$
Marzo 343.1
Abril 337.4
Mayo 344.4
Junio 343.4
Julio 358.1
Agosto 343.1
Setiembre 348.1
Octubre 339.9
Noviembre 334.6
Diciembre 333.7
1993
Enero 330.2
Febrero 329.6
– Inmuebles –
¿VOLVER A LOS LADRILLOS?.
Pequeños departamentos y oficinas se presentan como una alternativa de inversión de bajo riesgo y un interesante potencial de rentabilidad.
Soplarán vientos de calma sobre el mercado inmobiliario”, pronostican aliviados los operadores de este sector, después de un turbulento proceso que se inició a mediados del ´91 con una fuerte demanda insatisfecha que desembocó en alzas de hasta 100% en los valores y derivó el año pasado en bajas de 30% promedio, con un movimiento parejo y cauteloso.
Las perspectivas para 1993 se traducen en “precios que oscilarán entre la estabilidad, para aquellas unidades que ya encontraron su nivel de equilibrio, y bajas de hasta 20% para las que no terminaron de ubicarse en el ´92”, afirma Pablo Cameo, presidente de la inmobiliaria Bullrich.
La oferta será más que interesante. “Habrá mucho metro nuevo y de categoría para ofrecer”, dice Iván de Achával, presidente de Achával-Cornejo Propiedades, al referirse a la finalización de proyectos iniciados hace tres años que permitirán acceder a departamentos de uno y dos ambientes equipados con una serie de servicios que hasta ahora estaban reservados para grandes pisos y semipisos.
Estos chiches a estrenar, que disponen de espacios verdes, aire acondicionado, canchas de tenis y servicios de mucama y lavandería, entre otras bondades, provocarán un descenso obligado en los valores de los pisos antiguos. “Exceptuando aquellas estratégicamente ubicadas, las unidades que no cambiaron sus cañerías o fueron construidas hace 20 años no están en condiciones de competir en el mismo rango de precios con las nuevas”, explica Achával.
En medio de las actuales condiciones económicas cada vez serán más los que harán realidad aquello del “sueño del techo propio”. Con esa expresión, Carolina Barrenechea, jefa de ventas de Silvina Aguirre Propiedades, define una de las características del mercado inmobiliario actual. “La gente apostó al Plan de Convertibilidad y se lanzó a planes de financiación, ofrecidos por las mismas empresas constructoras, con cuotas que parten de los US$ 650 mensuales, disponibles en 18 meses.”
A pesar de los vaivenes de los últimos años, los operadores consultados señalan que el mercado inmobiliario creció en calidad. La demanda ya no se acomoda a la oferta existente. Según Barrenechea, “cuando se produjo una saturación de pisos de 300 y 500 metros cuadrados las empresas constructoras dijeron basta y empezaron a construir unidades más chicas, destinadas al sector de la gente joven que empieza de cero”.
Pero también se mira al futuro. Achával cuenta que “las necesidades del mercado comienzan a ser estudiadas para definir lo que se construirá en los próximos años”.
DOS CAMINOS.
Para aquellos inversores dispuestos a desembolsar entre US$ 50 y 100 mil en ladrillos, Cameo marca dos caminos. “Si la idea es obtener una buena renta, las oficinas representan una alternativa muy buena. Los riesgos son bajos y menores que los de las viviendas y la ganancia puede ser mayor. En cambio, si se aspira a hacer un negocio a corto plazo, hay que optar por las unidades de vivienda chicas, ya que la demanda todavía es mayor que la oferta.”
Por su parte, Achával apunta que “la inversión en inmuebles permite obtener una renta superior al 9% anual” y considera que la opción ideal son los buenos departamentos de dos ambientes en Barrio Norte.
Barrenechea opina que la inversión en ladrillos sigue siendo considerada como la más segura y rentable. “Volvemos a las creencias de nuestros antepasados inmigrantes”, dice, y a la hora de elegir la opción más interesante se inclina por “departamentos de dos y tres ambientes, neurálgicamente ubicados, con los que se pueden obtener rentas de US$ 700 mensuales”.
