América Latina avanza hacia una etapa en la que las fronteras dejan de ser un obstáculo para pagar y cobrar. En una columna de opinión, Ralf Germer, CEO y cofundador de PagBrasil, planteó que el foco ya no está en sumar herramientas locales, sino en integrar los sistemas nacionales para que el dinero circule con la misma facilidad que las personas, los bienes y los servicios.
El directivo describió ese objetivo como un cambio de agenda para el sector: “El próximo gran paso es claro: avanzar hacia una integración financiera”. En su análisis, el momento es propicio para consolidar un ecosistema regional en el que distintos sistemas “puedan comunicarse e integrarse entre sí”, con menos fricciones para usuarios y empresas.
El punto de partida es el crecimiento de los pagos digitales en la vida cotidiana. Según el informe *Panorama 2025* de PCMI, ya representan cerca del 60% del gasto del consumidor en América Latina, mientras el efectivo pierde protagonismo de forma sostenida. Germer vinculó esa tendencia con la expansión de los sistemas de pagos instantáneos, que pasan de ser un complemento a ocupar un rol central en la infraestructura financiera.
En ese marco, Pix se presenta como el caso más visible. El sistema brasileño reúne más de 196 millones de usuarios y registra un volumen de transacciones que supera al de las tarjetas. Además, su impacto permitió incorporar a más de 70 millones de personas al sistema financiero formal. Para Germer, el cambio de fondo es estructural: los pagos instantáneos se transformaron en una infraestructura crítica para la competitividad de los países en los próximos años.
Con plataformas nacionales ya consolidadas, el desafío se traslada a la interoperabilidad. La fragmentación regional, señaló, funciona como una “aduana financiera invisible” que limita el potencial de integración. Superarla habilitaría experiencias sin fricción, como pagar con una billetera en otro país o cobrar de forma instantánea en la región, con impacto directo sobre comercio digital, turismo y negocios transfronterizos.
Argentina aparece como un caso relevante por su nivel de adopción. De acuerdo con datos del Indicador COELSA, las billeteras ya representan el 34% del e-commerce y el 25% de los pagos en puntos de venta. En 2025, los pagos con QR crecieron 83% y superaron los 700 millones de transacciones. Germer sostuvo que esa madurez cultural vuelve al país un terreno fértil para la interoperabilidad regional, donde la barrera “ya no es la adopción, sino la conexión entre sistemas”.
Como señal inicial, mencionó los pagos Pix realizados por argentinos en Brasil: a comienzos de 2026 se registraron más de 10 mil operaciones en pocos días. En su repaso, también enumeró sistemas desarrollados en distintos países —Pix, Transferencias 3.0, Toke, DiMo y Bre-B— y afirmó: “El futuro de los pagos en América Latina no es solo nacional, sino también regional”.












