La Fundación Getulio Vargas (FGV) elaboró un estudio sobre el impacto socioeconómico de establecer a Brasil como un centro internacional de infraestructura digital en la era de la inteligencia artificial (IA), a solicitud de Scala Data Centers y Norgás. El análisis sostiene que el país reúne condiciones estructurales para competir por inversiones globales en infraestructura digital, en un escenario de expansión de la computación en la nube y de aplicaciones basadas en IA.
El informe identifica como factores de competitividad la matriz energética predominantemente renovable de Brasil, su ubicación geográfica estratégica, el tamaño del mercado interno y una demanda creciente de servicios de nube e inteligencia artificial. Sobre esa base, plantea un escenario de expansión de centros de datos y de capacidad de procesamiento, con efectos sobre empleo, inversión y encadenamientos productivos.
En la proyección más ambiciosa, la capacidad instalada de infraestructura digital pasaría de aproximadamente 1 GW a 13,7 GW hacia 2035. Ese incremento implicaría más de 230.000 empleos permanentes vinculados a la operación. Dentro de ese total, cerca de 59.700 puestos directos se asociarían al funcionamiento de los centros de datos, mientras que aproximadamente 176.500 empleos indirectos e inducidos se distribuirían a lo largo de la cadena de suministro y en la economía en general. El estudio aclara que el cálculo excluye los empleos temporales generados durante la construcción y el desarrollo de los proyectos.
En términos de capital, el trabajo estima que sumar 12,7 GW de nueva capacidad podría atraer entre US$ 431.800 millones y US$ 698.500 millones de inversión total, equivalentes a aproximadamente entre 2,3 y 3,7 billones de reales brasileños. Ese rango incluye infraestructura física —adquisición de terrenos, construcción civil, sistemas eléctricos, equipos mecánicos y de refrigeración, infraestructura de edificios y sistemas de seguridad— y equipamiento de tecnología de la información como servidores, almacenamiento, redes y aceleradores de IA.
La FGV basó el análisis en un modelo de matriz de insumo-producto, con el objetivo de medir cómo las inversiones se propagan a través de múltiples sectores. “El estudio utiliza un modelo de insumo-producto para capturar los efectos directos, indirectos e inducidos de las inversiones en infraestructura digital”, dijo Charles Schramm, gerente ejecutivo de proyectos de FGV.
El informe compara a Brasil con centros consolidados, entre ellos Virginia (Estados Unidos), Singapur, Dubái, Japón, Portugal, Canadá y el clúster FLAP-D (Frankfurt, Londres, Ámsterdam, París y Dublín). Entre las prioridades para mejorar la competitividad, enumera una coordinación institucional más sólida, un marco regulatorio estable y mayor certeza en la planificación energética, alineando la expansión de la red con la nueva demanda.
También señala que la alta presión fiscal sobre equipos y servicios incrementa costos y afecta la competitividad global. La agenda propuesta incluye políticas industriales para fomentar la fabricación nacional de hardware, el reconocimiento de los centros de datos como infraestructura estratégica dentro del sector eléctrico, un marco legal estable para incentivos fiscales y coordinación regulatoria bajo una estrategia nacional. “Brasil ofrece una rara combinación de disponibilidad de energía a gran escala”, dijo Luciano Fialho, vicepresidente sénior corporativo de Scala Data Centers.












