El mercado de oficinas clase A registró actividad durante el segundo trimestre de 2026, con una demanda más selectiva y un foco creciente en la calidad de los edificios. En ese período, la absorción bruta alcanzó 23.464 metros cuadrados y la absorción neta fue positiva en 3.968 metros cuadrados, mientras que la vacancia se ubicó en 15,9%, de acuerdo con datos de Newmark Argentina.
La dinámica del segmento estuvo marcada por relocalizaciones y optimización de superficies. En ese marco, se consolidó la preferencia por edificios de mayor calidad, mejor ubicación y mayor eficiencia, en línea con cambios en la forma en que las compañías definen sus necesidades de espacio. La combinación de esos factores explica por qué la demanda se orientó más a atributos del producto inmobiliario que a incrementos de metraje.
Para Marisa Koifman, directora de Branson Real Estate, los indicadores del trimestre se inscriben en una transición hacia un mercado con criterios más estrictos de evaluación. “Hoy cada mudanza responde a una estrategia de productividad, atracción de talento y posicionamiento de marca”, dijo Koifman, al describir los motivos que empujan los movimientos dentro del inventario de oficinas.
La directiva también vinculó el contexto económico con un cambio en los parámetros de decisión de las compañías. “Las compañías ya no buscan solamente reducir costos. Quieren espacios que acompañen nuevas formas de trabajo”, dijo Koifman. En esa lectura, la elección de una oficina se relaciona con la experiencia de los equipos y con la posibilidad de acompañar el crecimiento sin tener que relocalizarse en plazos cortos.
En paralelo, el segmento industrial y logístico mostró un desempeño distinto. La absorción neta fue de -14.343 metros cuadrados y la vacancia llegó a 6,6%. En este caso, el consumo interno continuó condicionando a parte del sector, mientras que la demanda vinculada a logística, distribución y exportaciones sostuvo la actividad en los corredores premium.
En precios y oferta futura, el valor promedio de renta pedido se mantuvo en US$ 7,5 por metro cuadrado. Además, el pipeline de nuevos desarrollos asciende a 180.900 metros cuadrados, principalmente en la Zona Oeste, un dato que anticipa nueva superficie en el mercado y que puede incidir sobre los niveles de ocupación y la competencia por inquilinos en los próximos trimestres.
Koifman sostuvo que el mercado corporativo atraviesa una etapa de mayor previsibilidad y que eso beneficia a desarrolladores y propietarios que invirtieron en calidad y planificaron sus activos con una visión de largo plazo. También señaló que los edificios concebidos con estándares internacionales, plantas flexibles, eficiencia energética y una ubicación estratégica concentran el mayor interés de las empresas, y mencionó a Lex Tower como ejemplo de un activo que mantiene competitividad en un contexto cada vez más selectivo.












