Los bordes entre barrios ganan peso en el real estate de la Ciudad

Las zonas de transición entre Núñez, Saavedra y Belgrano concentran interés por valores de lanzamiento desde US$ 3.100 el m², con tres desarrollos ubicados en límites barriales y una lógica de inversión que prioriza entrar temprano en proyectos en pozo para capturar valorización potencial

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El mercado inmobiliario porteño registra un desplazamiento del interés desde el centro de los barrios más demandados hacia sus límites, con foco en áreas donde Núñez se integra con Saavedra, donde Belgrano se extiende hacia el norte o donde la General Paz marca el final de la Ciudad de Buenos Aires. En esas zonas de transición, compradores e inversores buscan una combinación de precio, calidad de vida y potencial de crecimiento.

El atractivo se apoya en una dinámica de valuación: cuando un barrio con identidad fuerte y precios consolidados limita con otro en proceso de consolidación, el valor del metro cuadrado en el borde puede quedar desfasado respecto del atractivo real del entorno. Ese desajuste se transforma en una oportunidad para acceder a atributos de dos áreas en simultáneo.

“El comprador accede a los atributos de dos barrios al mismo tiempo”, dijo Martín Flachsland, gerente de Marketing de Estudio Kohon. En su análisis, esa posibilidad se sostiene porque, en algunos casos, el precio todavía no incorpora por completo el potencial del lugar y puede ofrecer una relación entre precio y calidad.

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En ese marco, Estudio Kohon trabaja con tres desarrollos ubicados en distintas fronteras dentro de la Ciudad de Buenos Aires, con valores de lanzamiento desde US$ 3.100 el metro cuadrado. El primero es Casa Moldes, en la esquina de Moldes y Crisólogo Larralde, en el límite entre Saavedra y Núñez. La propuesta apunta a un público que valora la cercanía a servicios, gastronomía y conectividad de Núñez, junto con un entorno residencial y espacios verdes asociados a Saavedra.

El segundo proyecto es Casa Besares, en los alrededores de Puente Saavedra. La localización combina cercanía a grandes accesos viales con calles arboladas y poco tránsito, y conexión directa con Panamericana y General Paz. Flachsland remarcó el peso de la accesibilidad en las decisiones de compra e inversión, aunque introdujo un matiz sobre la distancia a esas vías: “A veces una cuadra cambia por completo el panorama del potencial del proyecto”, dijo.

El tercer desarrollo, Congreso, se ubica en la intersección de avenida Congreso y Vidal, en el borde entre Belgrano y Núñez. La zona se describe como una de las fronteras más activas del mercado residencial del norte porteño, con infraestructura consolidada y precios que aún no terminaron de equipararse a los de Belgrano pleno.

Para quienes analizan una inversión en pozo en estas áreas, el tiempo aparece como una variable determinante. La lógica planteada es que el mayor potencial de rentabilidad se concentra en las etapas tempranas, cuando el precio de lanzamiento refleja una apreciación que todavía no ocurrió. “El principal consejo es entrar temprano”, dijo Flachsland, al vincular esa estrategia con una visión de mediano plazo a medida que avanza la obra y el barrio continúa consolidándose.

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