Wellhub presentó un enfoque de bienestar basado en cuatro hábitos que atribuye a futbolistas y atletas de alto rendimiento, con el objetivo de trasladarlos a la vida diaria y al entorno laboral. El planteo parte de una idea central: sostener el desempeño en el tiempo no depende solo del talento, sino de prácticas cotidianas vinculadas a la recuperación, el sueño y la resiliencia mental.
La propuesta se apoya en una comparación directa entre el deporte profesional y la rutina de oficina. Aunque la mayoría de las personas no juega 90 minutos frente a miles de espectadores, muchas enfrentan presiones recurrentes en su día a día laboral: estrés constante, altas expectativas, falta de descanso y riesgo de agotamiento. En ese marco, el foco se desplaza de la productividad inmediata a la construcción de hábitos que permitan rendir sin descuidar la salud.
El primer hábito es incorporar la recuperación como parte del rendimiento. Wellhub menciona que diversos estudios mostraron que, después de partidos nocturnos, los jugadores dormían menos horas y reportan menores niveles de recuperación física y emocional. A partir de ese diagnóstico, sostiene que cada vez más clubes invierten en especialistas del sueño y programas de recuperación para sostener el foco durante la temporada. En el ámbito laboral, la compañía vincula el descanso con la concentración, la productividad, la energía y la resiliencia, y menciona herramientas como Sleep Cycle y Calm dentro de su ecosistema.
El segundo eje apunta a evitar una única fórmula para sentirse bien. En el alto rendimiento, no todos los jugadores entrenan igual: algunos priorizan fuerza, otros movilidad, recuperación activa o entrenamiento mental. En la vida cotidiana, el bienestar puede construirse desde el ejercicio o el yoga, pero también desde la meditación, la terapia, la nutrición o actividades como el entrenamiento funcional. En ese punto, se mencionan alianzas con Fitsi, UFC Gym y C+ Club, además de aplicaciones como Headspace y Erakulis.
El tercer hábito pone el acento en la salud mental con el mismo peso que la física. El planteo sostiene que el máximo rendimiento se entiende como una combinación de bienestar físico, emocional y mental, y alude al caso de Simone Biles en los Juegos Olímpicos de Tokio, cuando decidió retirarse de varias competencias para priorizar su salud mental. También se incluyen herramientas de mindfulness, meditación, terapia y apoyo emocional como recursos para desarrollar resiliencia y afrontar desafíos.
El cuarto punto se centra en el rol del equipo para sostener la motivación. La compañía señala que los desafíos colectivos y las iniciativas de bienestar pueden fortalecer el sentido de pertenencia y la cultura organizacional. En esa línea, cita el estudio Panorama del Bienestar en las Empresas de Wellhub: el 79% de los colaboradores con acceso a programas de bienestar los utiliza activamente.
“Las personas alcanzan su mejor desempeño cuando cuentan con las herramientas, la flexibilidad y los sistemas de apoyo necesarios”, dijo Diego Puente, Head de Wellhub Argentina.












