El Ministerio de Economía informó el 14 de septiembre (a menos de tres semanas de las elecciones legislativas) que basaría el presupuesto del año próximo en la presunción de un crecimiento del PBI de 6,5%, una inflación de 5% y un déficit comercial de US$ 1.800 millones (equivalente a 0,6% del PBI),
gracias, en buena parte, a ingresos por exportaciones equivalentes a 5,06% del PBI.
El ministro Domingo Cavallo había presentado cinco días antes un panorama de largo plazo más cauteloso a quienes acudieron a escucharlo en la London School of Economics (El papel del ahorro y la inversión en la reforma económica).
Cavallo incluyó en el documento entregado antes de su exposición una proyección del crecimiento del PBI per cápita que muestra una declinación constante, desde 7,7% del año pasado a 5,12% este año y luego a 4,13% para 1994-96 y a 3,63% en 1996-99.
Sus proyecciones sobre exportaciones y el desequilibrio comercial resultante no fueron muy diferentes de las utilizadas en la preparación del presupuesto para el año que viene (ver cuadro).
En su exposición Cavallo subrayó lo que a su juicio es la clave para el sostenimiento del actual modelo económico: un aumento sustancial del ahorro interno, del muy bajo 14% del PBI en 1992 a 20%.
El ministro dijo que esto será posible mediante la introducción de fondos privados de pensiones y exenciones de impuestos (ganancias de capitales y réditos personales sobre intereses y dividendos).
En su documento, Cavallo calcula que los fondos de pensiones podrían agregar entre 1% y 2% del PBI a la tasa de ahorro interno, y sus proyecciones sugieren que tiene la esperanza de lograr la meta de 20% en 1998, tres años después del fin del actual mandato de Menem.
Sus cifras revelan la importancia de esto para que la Argentina pueda alcanzar una tasa de inversiones de 20% del PBI o más (que tenía antes de 1983). También incluyen una proyección del ahorro externo (ingreso de capitales foráneos) en constante declinación: de 2,75% del PBI alcanzado en 1992 a 1,42% en 1996, y una contracción (-0,08%) para el año 2000.
Cavallo también tocó una de las preocupaciones principales en relación con el modelo argentino: el sostenimiento del esquema de convertibilidad, con un peso sobrevaluado.
Dijo que, a diferencia de otros países que introdujeron ajustes económicos importantes, la Argentina no ha sufrido una declinación de los ingresos por exportaciones a medida que el crecimiento interno cobraba fuerza: siguen en un nivel de alrededor de US$ 12 millones, lo cual reflejaría un incremento
de la producción de productos “verdaderamente exportables”.
En relación con el PBI las exportaciones declinaron de un promedio de 9,4% en los tres años anteriores a la reforma a 6,4% en 1990 y a 4,9% el año pasado; se espera que en el período 1997-99 lleguen a un nivel de 6%.
Cavallo dijo que la libertad individual de hacer negocios con cualquier divisa impedirá el desarrollo de una crisis externa: los argentinos pueden hacer transacciones, negociar contratos y tener cuentas bancarias en todas las divisas. En estas circunstancias una crisis no sería posible -según Cavallo-, salvo que comience una fuga de capitales.
AHORRO E INVERSIONES
(% del PBI)
Año Inversiones Ahorro externo Ahorro interno
1992 16,70 2,75 13,95
1993 17,98 2,21 15,77
1994 18,84 1,73 17,11
1995 19,70 1,51 18,20
1996 20,65 1,42 19,24
Fuente: D. Cavallo.
BALANCE EXTERNO
(% del PBI)
Balanza Balance de
Año Exportaciones comercial c. corriente
1991 5,40 (1,16) (2,75)
1993 17,98 (1,01) (2,20)
1994 18,84 (0,62) (1,73)
1995 19,70 (0,16) (1,78)
1996 20,65 1,77 (0,42)
Déficit indicado entre paréntesis. Fuente: D. Cavallo.
