La industria de Fondos Comunes de Inversión (FCI) atraviesa una rotación de carteras vinculada a la caída de tasas reales, la inflación medida en dólares y la búsqueda de mayor rendimiento. En ese marco, Mills Capital lanzó Mills Capital Asset Management, su sociedad gerente de FCI autorizada por la Comisión Nacional de Valores (CNV), y difundió un análisis sobre los cambios que se proyectan hacia el segundo semestre.
El informe plantea que la macroeconomía argentina atraviesa un período de reconfiguración que modifica premisas habituales de administración de excedentes financieros, con impacto en el balance de las empresas y en el patrimonio de los inversores. Identifica dos factores como determinantes: tasas de interés reales en terreno negativo y un encarecimiento relativo del costo de vida medido en moneda extranjera. Esa combinación tensionó estrategias pasivas como los fondos T+0, las cuentas remuneradas y el atesoramiento estático de dólar billete.
En pesos, la compresión de tasas alteró el equilibrio entre liquidez y rendimiento. Según registros del Banco Central de la República Argentina (BCRA), la tasa Tamar de plazos fijos de bancos privados alcanzó un máximo de 67,0% de Tasa Nominal Anual (TNA) en septiembre de 2025 y descendió hasta un piso de 21,375% el 12 de junio de 2026, con una estabilización en torno al 22,5% TNA. Para el informe, este escenario impulsó la migración desde el tramo corto hacia productos con mayor *duration* (duración promedio de la cartera).
Ese cambio también se refleja en la composición del patrimonio administrado por los FCI: los fondos de liquidez inmediata llegaron a representar el 80% del total del sistema, pero los datos sectoriales más recientes ubican esa participación en 59%. Dentro de ese porcentaje, 10 puntos porcentuales corresponden a Money Markets en dólares. En paralelo, se observa una extensión hacia fondos T+1 y estrategias discrecionales que combinan instrumentos de tasa fija capitalizables (LECAPS) con cobertura inflacionaria (CER), con una duración promedio de activos de entre 0,5 y 1,5 años.
En moneda dura, el documento destaca el crecimiento del ahorro formal. De acuerdo con series estadísticas del BCRA, los depósitos en dólares del sector privado pasaron de US$ 30.380 millones en mayo de 2025 a US$ 38.828 millones en mayo de 2026, una inyección neta de más de US$ 8.448 millones (+27,81%). En el mismo período, el tipo de cambio minorista retrocedió desde $1.523,75 en septiembre de 2025 a $1.452,55 al 12 de junio de 2026, una baja nominal del 7%.
Con inflación acumulada y un tipo de cambio estable o a la baja, el informe sostiene que la inmovilización del billete físico o en cajas de ahorro al 0% anual derivó en una desvalorización real del poder de compra del capital dolarizado. Ese trasvase dinamizó los FCI en dólares, cuyo patrimonio estimado se ubica en torno a US$ 15.000 millones, mientras los Money Markets en dólares rinden entre 0,099% y 0,25% mensual. En ese contexto, la demanda corporativa y de grandes patrimonios se desplazó hacia crédito privado de primera línea, con foco en Obligaciones Negociables de empresas energéticas, agroindustriales y exportadoras.
En paralelo al diagnóstico, Mills Capital Asset Management presentó cuatro fondos: Mills Renta Fija Pesos FCI, Mills Renta Fija USD FCI, Mills Renta Fija Crecimiento Pesos FCI y Mills M1000 Balanceado ARS FCI. “Hoy la discusión dejó de pasar únicamente por acceder a instrumentos y empieza a centrarse en cómo se construyen carteras consistentes”, dijo Emilio Botto, jefe de Estrategia e Inversiones de Mills Capital.












