IOL analiza el upgrade de S&P a “B-” y su impacto en activos argentinos

El informe de Wealth Management de junio de 2026 describe un escenario de mayor volatilidad global por el debut de Kevin Warsh en la Fed y el giro del petróleo tras un principio de acuerdo entre Estados Unidos e Irán, mientras en el plano local vincula la reclasificación crediticia de Argentina con la baja del riesgo país y estrategias en bonos, acciones y tipo de cambio

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La reclasificación de Argentina a “B-” por parte de S&P reactivó el análisis de posicionamiento de carteras en el informe mensual de Wealth Management de IOL correspondiente a junio de 2026. En ese marco, el reporte ubicó al riesgo país en 425 puntos básicos, tras haber cerrado en 503 puntos básicos la jornada previa, y lo señaló como el nivel más bajo desde 2018.

El documento encuadró el movimiento local en un escenario internacional más volátil, marcado por la primera reunión de Kevin Warsh al mando de la Reserva Federal de Estados Unidos. Allí se mantuvieron las tasas sin cambios en un rango de 350-375 puntos básicos, con votación 12-0, pero el “dot plot” proyectó al menos una suba antes de fin de 2026: nueve de 18 participantes anticiparon un ajuste y la mediana de fed funds subió a 3,8% desde 3,4%. “Vienen con lápiz, de los que tienen un gran borrador”, dijo Warsh.

Tras esa reunión, el informe describió un reacomodamiento en la curva de Treasuries: la tasa a dos años saltó a 4,2% y la de 10 años a 4,5%, con el ajuste concentrado en el tramo corto. A la vez, el reporte incorporó el frente energético como factor clave para expectativas de inflación y valuaciones, luego de que Estados Unidos e Irán confirmaran un principio de acuerdo el 14/6 que derrumbó el WTI a US$ 75-76 desde los US$ 100 que había tocado a comienzos de mes. “El anuncio del 14/6 todavía es un principio de acuerdo, no una firma definitiva”, señaló el informe.

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En el plano local, el reporte consignó que el IPC de mayo registró una variación mensual de 2,1% y que el IPC núcleo avanzó 1,9%, con regulados en 2,4% y estacionales en 3,5%. También indicó que, por primera vez en lo que va del año, los agentes del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) de mayo no modificaron sus proyecciones al alza: la mediana estimó 2,1% para junio y por debajo de 2,0% hacia agosto.

En tasas, describió un escenario de rendimientos reales negativos en el corto plazo: las overnight promediaron en torno al 20% TNA y la TAMAR quedó en 21,5% TNA, por debajo de una inflación proyectada de ~2% mensual (24% TNA). En el mercado cambiario, el ARS spot llegó a depreciarse 2,5% en junio, pero revirtió parcialmente la dinámica tras la reclasificación, con una apreciación del 1% en dos ruedas. En paralelo, el BCRA compró divisas a un ritmo de US$ 91 millones por rueda y acumuló US$ 823 millones en la primera quincena de junio; con las compras de los últimos tres meses, las reservas netas superaron los US$ 4.500 millones.

Para estrategia local en dólares, el informe planteó que la reclasificación abre potencial de compresión adicional de 80-100 puntos básicos y priorizó convexidad en el tramo largo con GD35 y GD41, complementados con AO27 o BPOC7 para gestión de volatilidad. En pesos, propuso cobertura de tasa variable en el tramo corto vía M31G6, TMF27 e IOLCAMA, y cautela en duration larga por incertidumbre electoral. En renta variable local, mantuvo sobreponderación estructural en Oil & Gas (YPFD, PAMP, CEPU) y afirmó que “el segundo Upgrade soberano altera nuestra view para con los bancos”.

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