jueves, 30 de abril de 2026

    Mitos, incógnitas, desafíos

    Prometen revolucionar el marketing y la publicidad. Inaugurarán
    una era en la que todo está por definirse. Pero, ¿cuándo
    se pondrá en marcha esta revolución? ¿Cuáles
    serán sus alcances? ¿Qué se necesita para
    tener éxito en este nuevo entorno? Una vicepresidenta de
    la agencia Leo Burnett viene


    trabajando en el tema desde hace años y revela aquí
    sus experiencias, dudas y pronósticos.


    LOS MEDIOS INTERACTIVOS.


    Como los pioneros que ayudaron a desplazar cada vez más
    lejos la frontera de Estados Unidos, Jayne Z. Spittler, una experimentada
    investigadora de medios de Leo Burnett, ha recibido una misión
    de exploración: ponerse al frente del equipo multidisciplinario
    de la agencia que está aventurándose en el terreno
    de los medios interactivos, informar sobre cómo les está
    yendo a los primeros colonos en ese territorio y volver con noticias
    acerca de las sorpresas y oportunidades que aguardan a anunciantes
    y agencias.


    Porque abundan las oportunidades y desafíos, especialmente
    importantes para agencias gigantescas como Leo Burnett, que se
    jacta de acumular en Estados Unidos cuentas por valor de US$ 2.100
    millones, y de tener clientes de la talla de Philip Morris, McDonald´s,
    Pillsbury, Procter & Gamble, United Airlines y Reebok International.


    Spittler y su equipo ya están lidiando con cuestiones muy
    complejas. Entre ellas:


    * ¿Cómo manejar la multitud de nuevos desafíos
    que están comenzando a aparecer? Un mundo de medios interactivos
    requiere, por ejemplo, que los creativos se resignen a ceder parte
    del control que siempre tuvieron sobre el mensaje publicitario.
    En lugar de lanzar avisos con libreto fijo, la interactividad
    implica un toma y daca entre el avisador y el público,
    e impone demandas creativas enteramente nuevas.


    * ¿Qué nueva combinación de especialidades
    tendrán que ofrecer las agencias de publicidad? Necesitarán,
    por ejemplo, contar con personal que conozca profundamente las
    posibilidades de la informática, capaz de manejar las bases
    de datos del cliente y de entrelazar información de diferentes
    fuentes para comprender mejor el mercado.


    Spittler, de 45 años, obtuvo su doctorado en medios masivos
    con un programa interdisciplinario que abarcaba telecomunicaciones,
    publicidad y periodismo. También se desempeñó
    como profesora en el departamento de telecomunicaciones de la
    Universidad de Indiana. Actualmente es vicepresidenta y directora
    de investigación de medios de Burnett.


    En esta reciente conversación, que abarcó una gran
    variedad de temas, Spittler comenzó destacando el agudo
    contraste entre la relación con los medios que tuvieron
    la publicidad y el marketing una docena de años atrás
    y los desafíos que deben enfrentar en la actualidad. Aunque
    la televisión por cable tuvo gran repercusión durante
    la década pasada, la nueva ola de técnicas interactivas


    representa un conjunto de cambios y de desafíos mucho mayor.


    Estas son algunas de sus reflexiones:


    El futuro de los medios tradicionales.


    Ahora estamos en un punto mucho más importante del desarrollo
    de los medios interactivos que hace 11 o 12 años, cuando
    estudiábamos el futuro de la televisión por cable
    y su potencial como vehículo publicitario. El cable es
    sólo televisión; la interactividad no es simplemente
    otro vehículo. Es una combinación de cosas, y el
    impacto que puede tener es mucho mayor.


    Estos medios interactivos aparecen justo cuando se ve disminuir
    la efectividad de las herramientas tradicionales y se busca mejorar
    la puntería de los mensajes de marketing. La gente está
    buscando la forma de alejarse de la publicidad masiva, está
    tratando de encontrar instrumentos que permitan


    una comunicación más directa y relevante con los
    consumidores.


    El punto de vista del consumidor.


    Un cambio que se está dando en nuestra manera de proceder
    (como consecuencia de los medios interactivos) es que no nos preocupa
    tanto la perspectiva tecnológica. La clave para nosotros
    está en mirar todo esto desde el punto de vista del consumidor
    sentado en el living de su casa. Y nos


    preguntamos: ¿qué va a hacer falta para que esto les
    interese? ¿Cuál es el beneficio que el consumidor
    va a obtener? ¿Cómo lo usará? ¿Cuáles
    serán sus expectativas? Y, por lo tanto: ¿qué
    deberíamos estar haciendo con el consumidor y qué
    tipos de mensaje serán los que tengan éxito?


    Entonces, comenzamos a plantearnos: ¿qué significado
    tendrán para nuestros clientes algunas de estas oportunidades
    interactivas? ¿Cómo podrán usar los medios
    interactivos como vehículos? ¿Qué posibilidades
    tiene esto de cambiar la forma en que le hablamos al consumidor?
    ¿Cuáles son las tareas de marketing que no podemos
    ejecutar bien ahora y que se facilitarían si tuviéramos
    medios interactivos?


    El contenido informativo de los avisos.


    Una de las cosas que, creemos, se puede hacer mejor con medios
    interactivos es brindar a la gente más información
    sobre determinados productos. En lugar de tratar de adivinar qué
    es lo que deberíamos decirles en 30 o 60 segundos de televisión,
    o en el texto que ponemos en una página, podremos darles
    mucha más información. Y no sólo eso; a medida
    que la interactividad se desarrolle


    de forma que ellos vayan adquiriendo más control, podrán
    elegir lo que quieran.


    En un sistema interactivo, uno puede organizar las cosas de manera
    que la gente obtenga la información específica que
    desee, en la forma que quiera.


    En lugar de tener un único infomercial de 10 minutos sobre
    equipaje, gran parte del cual probablemente no sea del interés
    de ningún televidente en particular, el material puede
    separarse en segmentos más cortos. Un mensaje introductorio
    de dos minutos podría continuarse con una serie de opciones
    para el televidente, que ofrezcan información más
    específica.


    La evolución del enfoque en Burnett.


    Mi papel surgió de la misión que el grupo de investigación
    de medios siempre ha tenido aquí, que es estudiar todas
    las formas posibles de publicidad para nuestros clientes. La idea
    es observar las tendencias y hacer proyecciones en cuanto a qué
    deberíamos hacer y cuándo deberíamos hacerlo.


    Sin embargo, cuando uno estudia la interactividad, comprende de
    inmediato que hay muchos aspectos que van más allá
    de los temas que generalmente se asocian con los medios, por eso
    sentimos la necesidad de reunir a un grupo de personas que pudiera
    aportar otros tipos de experiencias.


    Yo incluí a alguna gente de nuestro equipo de marketing
    directo porque para ellos la interactividad es la máxima
    expresión de su especialidad. Nos aseguramos de que los
    creativos y la gente de producción tengan un lugar en este
    grupo de tareas, para que piensen de qué forma se pueden
    meter en esto. Y también hemos hecho participar a nuestros
    especialistas en informática.


    El nuevo desafío creativo.


    ¿Qué significa esto para el trabajo creativo? ¿Estamos
    hablando de tomar la tarea creativa y convertirla en algo diferente,
    o de hacer algo enteramente nuevo? ¿Qué interacción
    real habrá? Lo primero que los creativos advierten es que
    van a tener que ceder gran parte del control. Si uno hace un comercial
    de televisión de 30 segundos, prepara cuidadosamente cada
    palabra y controla


    cada elemento, cómo funciona y cómo se percibe.
    Ahora hay que pensar cómo vamos a atraer a la gente, y
    luego tenemos que pensar qué es lo que quieren ver, cómo
    lo quieren ver y cómo queremos mostrarlo.


    Tenemos gente que está en cosas como música interactiva
    y videojuegos interactivos, y que se entusiasma porque ve que
    las cosas que ellos hacen como hobby son habilidades que los ayudarán
    a trabajar con los nuevos medios.


    Cambios en las agencias de publicidad.


    Todo esto conducirá a un cambio de las capacidades requeridas
    en el futuro. Por ejemplo, mayor conocimiento acerca de la informática
    y sus aplicaciones. No se trata de saber manejar un programa procesador
    de palabras, sino de tener una amplia visión de lo que
    las computadoras pueden hacer.


    Por ejemplo, una gran ayuda para comprender las capacidades de
    los medios interactivos es haber usado el Powerbook o el Windows
    y estar familiarizado con la forma en que un menú puede
    usarse para saltar de un lado a otro e ir del punto A al punto
    B.


    También está adquiriendo importancia dominar la
    búsqueda y análisis de bases de datos. ¿Cómo
    puedo juntar información sobre los servicios de cable que
    pide una familia y combinarla con información extraída
    de las listas de suscripción de las revistas, o con bases
    de datos demográficas o con información extraída
    de los registros automotores, y luego usar todo eso para averiguar
    qué


    familia responderá mejor a cuál mensaje?


    También hay todo un conjunto de conocimientos, una mezcla
    de antropología y psicología, que está adquiriendo
    mayor importancia. Es la posibilidad de mirar a la gente y ser
    capaz de ver qué hace y por qué lo hace. ¿Por
    qué la persona A pagó por mi queso el precio de
    lista y la persona B compró una marca genérica,
    y sin embargo son vecinos? ¿Y cómo hablo yo con las
    dos de manera diferente?


    Aplicaciones de los medios interactivos.


    Es paradójico que estemos adquiriendo la capacidad de individualizar
    los mensajes y la información, y sin embargo, cuando hablamos,
    hablamos de 92 millones de hogares estadounidenses y cómo
    todos ellos van a reaccionar ante la interactividad y qué
    es lo que todos ellos van a hacer. En cambio, deberíamos
    estar pensando en las personas que habitan esos 92 millones de
    hogares como una colección de diferentes tipos de individuos,
    que tienen diferentes estructuras mentales y que van a usar diferentes
    tipos de servicios en formas diferentes.


    Hemos aprendido que la televisión no es universalmente
    efectiva con todos los tipos de consumidores, y la interactividad
    va a ser todavía menos universal y más diversa.


    Contacto con el cliente.


    La mayoría de nuestros clientes que planean hacer publicidad
    interactiva están comenzando a pensar en cómo pueden
    dar más información y poner más mensajes
    en las manos de la gente y cómo pueden hablarle más
    directamente al consumidor. Cómo pueden controlar mejor
    la información que se da a un cliente en particular en
    lugar de depender de un intermediario, como los medios, o un minorista.
    Y cómo pueden ellos, a su vez, obtener información.


    Esto incluye a clientes que venden servicios, que tienen artículos
    caros, de los más durables, y que están acostumbrados
    a tratar con gente y a brindarle información.


    Primer impacto.


    El formato que más rápidamente podría hacer
    impacto es el kiosco interactivo en lugares como grandes almacenes,
    aeropuertos, concesionarias de autos o restaurantes de fast food.
    Son sencillos. Están allí. Se parecen mucho a lo
    que serán estos servicios interactivos en dos años
    más. Si están bien hechos y bien programados para
    dar información y entretenimiento a la gente, podríamos
    comenzar a ver los resultados bastante pronto.


    Durante una reunión del grupo de tareas se analizó
    el caso de una tienda que cuenta con un kiosco computarizado de
    listas de regalos para casamiento. Uno tipea el nombre de la novia
    o del novio y en la pantalla aparece la lista de artículos
    que eligieron.


    Este mecanismo podría ser mucho más completo en
    su próxima generación. La máquina podría
    preguntarnos cuánto pensamos gastar o cuál es nuestra
    relación con la novia o si estamos interesados en comprar
    un regalo humorístico, y luego hacernos sugerencias basadas
    en nuestras respuestas. Podría haber un recordatorio; por
    ejemplo, que una batería de cocina está de oferta
    esta semana.


    Pronóstico a largo plazo.


    Creo que va a pasar bastante tiempo antes de que todo esto funcione
    y se desarrolle de verdad. No va a estar entre nosotros ni en
    dos ni en tres años, como dicen algunos.


    En mi opinión, debemos pensar en un lapso de 10 a 15 años
    para que un fabricante o proveedor de servicios sienta que tiene
    sentido animarse a usar esa tecnología y hacerla funcionar
    en su provecho.


    Si hablamos de dos o tres años, van a tener que estar dispuestos
    a experimentar con esa misma tecnología.


    Pero habrá audaces que se entusiasmen, y las primeras repercusiones
    las veremos en productos y servicios comercializados por ellos.
    A medida que los lugares de trabajo se entrelazan unos con otros
    y se computarizan cada vez más, la gente toma creciente
    conciencia de lo que puede hacerse, de cómo puede hacerse
    y comienza a decir: "Si yo puedo hacer esto en el trabajo,
    ¿por qué no en casa? ¿Por qué no puedo
    hacer mis compras de almacén de la misma forma que busco
    información o encargo productos para la empresa?".
    Esto ocurre en un momento en que aumenta el número de personas
    que trabajan con una computadora en su casa en lugar de trasladarse
    diariamente a la oficina.


    El desafío de controlar la publicidad interactiva.


    Hace quince o veinte años, la televisión transmitía
    mensajes y hacía su tarea, o creíamos que la hacía.


    Hoy, nuestras investigaciones nos dicen que cuanto mayor es el
    número de lugares y maneras diferentes en que la gente
    entra en contacto con la marca, más probabilidades hay
    de que la compre.


    Hay tantos lugares y cosas diferentes para hacer dentro de un
    medio interactivo que una marca que planee hacer publicidad por
    esta vía necesita pensar no solamente en un infomercial,
    sino que tal vez debería auspiciar el menú que lleva
    a alguien hasta allí, o películas a pedido.


    Si todo es a pedido, uno necesita estar en muchos más lugares
    para que el público pueda recibir el mensaje. Es necesario,
    además, invitar a la gente a avanzar en este proceso.


    Lo más importante de la interactividad es que uno puede
    hablar individualmente con cada persona.


    Si crea suficientes mensajes diferentes, luego puede enviarlos
    al hogar de cada persona. Y si yo les hablo de forma que lo que
    digo sea relevante para ellos, ellos me invitarán a que
    yo les dé mi mensaje.


    El papel de la agencia de publicidad.


    Me gustaría pensar que Leo Burnett es un lugar al que los
    clientes vienen a aprender más cosas sobre el consumidor,
    porque ésa ha sido siempre una de nuestras fortalezas.
    Nuestra habilidad para desarrollar marcas se basó siempre
    en la comprensión de los consumidores y de aquello que
    los motiva.


    Para mí, el papel de la agencia en la era de los medios
    interactivos es mantener el rumbo frente a toda esta proliferación
    y asegurarse de que estamos siendo honestos con el consumidor
    y con la marca.


    Alguien tiene que integrar todo esto; alguien tiene que darle
    cohesión; y habrá tantas soluciones como negocios.
    Algunos clientes pueden elegir ser los que le den cohesión,
    pero otros pueden preferir que la agencia sea la abogada del consumidor,
    y ése es el valor que nosotros brindaremos.


    En Leo Burnett hemos tenido que adoptar la definición más
    amplia de publicidad. Hicimos una encuesta telefónica y
    preguntamos a los consumidores: "¿Qué es un cupón?
    ¿Qué es una pieza de correo directo? ¿Qué
    es un logo en el uniforme o la remera de un atleta? Para el consumidor
    todo es publicidad, y no creo que estemos jugando con la semántica
    cuando nosotros también decimos que todo es publicidad.


    Hemos abierto nuestras puertas para decir que conviene comenzar
    a pensar en todas estas cosas, y en cómo todo funciona
    en conjunto. Sería bueno que tuviéramos el control
    de todo, pero si el cliente dice que las promociones son algo
    que ellos van a controlar, entonces nuestro papel es ver qué


    recomendaciones podemos hacerle, qué información
    podemos darle, de modo que estamos planificando todo junto para
    que todo encaje.


    Un futuro con pasado.


    Lo paradójico es que, cuando yo hice mi postgrado en la
    Universidad de Michigan en 1976, trabajé en un experimento
    de televisión por cable en Rockford, financiado por la
    National Science Foundation.


    Tenía a mi cargo un equipo que debía desarrollar
    un programa de entrenamiento para bomberos; el objetivo era que,
    ya que ellos tienen mucho tiempo libre, el entrenamiento lo realizaran
    en la sede misma del Departamento de Bomberos. Estudiábamos
    cómo podían interactuar con la tecnología,
    de una manera que les resultara interesante y que los ayudara
    a aprender mejor. Era el año 1976. Uno se sienta aquí,
    hace cálculos y advierte que han pasado 18 años,
    y que estamos hablando de lo mismo. Aquéllos eran los tiempos
    en que comenzaba el QUBE (uno de los primeros experimentos de
    cable interactivo). Ellos creían que tenían una
    gran cosa en sus manos, pero no contaban con aplicaciones que
    fueran relevantes para el consumidor.


    La pregunta que hay que hacerse siempre es: ¿qué es
    lo que la gente realmente quiere mejorar? ¿Cuál es
    el obstáculo que algunas de estas aplicaciones nuevas le
    ayudarán a superar? Hay mucha gente que está derrochando
    mucha tecnología para cosas insignificantes.


    La clave para hacer proyectos está en preguntarse qué
    beneficio va a significar para el consumidor, de qué manera
    van a percibir los consumidores lo que esto significa en sus vidas
    y cuál será el tipo de aplicación que funcione
    en el mercado.


    Yo creo que, por un tiempo, serán el video a pedido y las
    compras desde el hogar, y luego la gente irá comenzando
    a descubrir otras cosas que pueden hacerse.


    Lo que hay que aprender.


    ¿Hasta qué punto el video a pedido va a interesar
    a la gente? ¿Qué es lo que la gente está dispuesta
    a pagar -y no está dispuesta a pagar mucho- y cómo
    se consiguen ganancias con eso?


    Después de plantearse estos interrogantes, uno llega a
    preguntas como éstas: ¿cómo se hace la investigación
    y cómo se mide? Ya hay todo un movimiento que va más
    allá de los puntos de rating. Ahora yo estaré en
    condiciones de decir quién pidió algo, y quién
    lo miró.


    ¿Vamos hacia un tipo de publicidad basado en la transacción?
    ¿Cómo se calcula el costo de las tasas de respuesta,
    y cómo se obtiene compensación para todo esto?


    Experimentos con nuevos medios.


    Muchas veces los clientes contemplan los experimentos en medios
    como si se tratara de una tradicional prueba de mercado y preguntan
    cosas como éstas: ¿cuál es el control?; ¿qué
    vamos a descubrir?; ¿qué vamos a hacer? y, ¿adónde
    vamos con esto?.


    Tuvimos un cliente que quería testear al mismo creativo
    en diferentes vehículos interactivos. Yo les expliqué
    que estas tecnologías cambiarán en un año;
    de modo que no estamos haciendo un copy test tradicional. Estamos
    tratando de determinar si la idea va a funcionar.


    Tenemos que aprender cuáles van a ser las preguntas relevantes,
    luego obtener información para contestarlas, y las preguntas
    que son relevantes en una aplicación interactiva no lo
    son en otra. Yo he descubierto que lo que conviene siempre, cuando
    uno tiene que hablar de medios con la


    gente, es hablar desde la perspectiva de Investigación
    y Desarrollo; eso sí parecería que logra hacerles
    saltar el obstáculo. Yo les digo que no lo miren como un
    test de marketing de la vida real, sino como un test de tecnología
    y de conducta del consumidor que ayudará en la próxima
    fase de nuestro futuro interactivo.



    B. G. Yovovich.


    MERCADO/Advertising Age.