Una coalición internacional de expertos y defensores de la salud pública reclamó que la FIFA se comprometa a poner fin a su asociación con Coca-Cola para 2030, en el marco de la Copa Mundial 2026. El planteo se inscribe en la campaña Kick Big Soda Out, que busca que el torneo funcione como un “punto de inflexión” para revisar acuerdos comerciales vinculados a bebidas azucaradas.
El movimiento se dirigió por primera vez a la FIFA durante la Copa Mundial de Clubes de 2025 en Estados Unidos. En esa instancia, activistas acusaron a Coca-Cola de “lavar” daños a la salud y al medio ambiente mediante su presencia en estadios, transmisiones y redes sociales. La coalición sostuvo que la FIFA no actuó tras ese reclamo y que, con la realización de la Copa Mundial 2026 en el mismo país, la presión se intensificó.
El eje del cuestionamiento también apunta a la tensión con políticas sanitarias vigentes en países coanfitriones. Canadá y México promulgaron etiquetas de advertencia en el frente de los envases para productos con exceso de azúcar, sal y grasa. Además, México impulsó impuestos a la salud sobre bebidas endulzadas, una política mencionada también en relación con las provincias canadienses de Terranova y Labrador.
Según los impulsores de la campaña, esas medidas reflejan años de defensa de la salud pública orientada a frenar el consumo de productos considerados poco saludables, en un contexto en el que Coca-Cola comercializa esos productos a millones de aficionados, con especial énfasis en los niños. En paralelo, el planteo remarca que las asociaciones comerciales de la FIFA acumulan cuestionamientos por su choque con regulaciones locales.
En ese marco, el reclamo sostiene que la presencia destacada de Coca-Cola en la Copa Mundial 2026 replicaría un esquema que entra en conflicto con políticas nacionales: se le pediría a países que buscan reducir el consumo de azúcar y mejorar la salud de su población que destaquen a una de las mayores compañías de bebidas azucaradas del mundo y, al mismo tiempo, que incumplan regulaciones diseñadas para proteger la salud pública.
“Big Soda ha perfeccionado una desventaja singular: explotar las mejores etapas atléticas para lavar un producto relacionado con el aumento de las tasas de enfermedades relacionadas con la dieta”, dijo Sandra Mullin, vicepresidenta sénior de Promoción de Políticas y Comunicación de Vital Strategies. “A las grandes tabacaleras se les prohibió participar en grandes eventos deportivos porque el patrocinio legitimaba el daño: las grandes gaseosas merecen el mismo tratamiento”, agregó.
La campaña vincula el consumo excesivo de azúcar con el aumento de las tasas de obesidad, diabetes tipo 2 y enfermedades cardíacas, y advierte que el marketing agresivo de estas compañías llega a millones de personas, incluidos niños, e influye en sus preferencias y compras.
Kick Big Soda Out afirmó haber reunido más de 523.000 seguidores y el respaldo de 97 organizaciones desde su lanzamiento durante los Juegos Olímpicos de París 2024, y reiteró su pedido para que la FIFA termine su asociación con Coca-Cola para 2030.












