Por lo general, hasta los mejores empleados se muestran renuentes, en algún momento, a aceptar cambios y ofrecen resistencia. “Esto no se puede porque no damos abasto”, “aquello tampoco porque falta espacio”; las razones siempre abundan para negar cooperación a quien propone modificaciones
en el modo de trabajar.
Para ayudar a los directivos a superar esos obstáculos, Jerald M. Jellison escribió Overcoming Resistance (Cómo vencer la resistencia, Simon & Schuster, US$ 19), un libro con diferentes secciones que procuran dar herramientas para solucionar la falta de disposición a cooperar de un subordinado.
Uno de los capítulos se titula “Es posible cambiar a cualquiera”, y en sus líneas el autor asegura que hay una forma de decirle a Pedro que ponga más entusiasmo cuando habla con un cliente, o a María que tenga más cuidado con las cifras o a Santiago que siga con lo que estaba haciendo.
No importa lo que se diga o cómo se diga, las respuestas son previsibles: “Siempre lo he hecho de esta forma”, “a perro viejo no se le quitan las mañas”, “yo nunca fui bueno para eso”. Cuando la gente pone estas excusas, está tratando de explicar que no puede cambiar. Lo que quieren es desentenderse de la responsabilidad y deciden que lo que se les pide es imposible.Pero la gente cambia… si le conviene.
Cuatro Pasos para Lograr Cambios.
Jellison describe un proceso rápido y simple para superar las resistencias en el lugar de trabajo, que consta de cuatro pasos:
1) Sea positivo/a. Cuando usted le pide a un subordinado que venga a verlo/a a su oficina, es probable que el empleado tema que pueda haber una confrontación. Por lo tanto, se prepara para defenderse de las críticas y de cualquier posible castigo.
Si usted quiere que la reunión sea civilizada y constructiva, procure disipar todo temor. Levántese de su asiento, dele un apretón de manos y elogie algunas de las cosas que el empleado o la empleada haya hecho. También se pueden contrarrestar temores reafirmando la relación con esa persona. Puede
decir algo como esto: “Tenemos algunos nuevos proyectos para los próximos meses. Su experiencia y preparación van a ser de suma importancia”.
2. Diga cuál es su pedido. Como preámbulo, exprese confianza en que ambos pueden llegar rápidamente a un acuerdo. Luego vaya directamente a la cuestión, usando términos específicos que describan sin equívocos la tarea que usted quiere que haga.
3. Evalúe la respuesta. Cuando escuche una objeción, debe decidir si es razonable o si se trata sólo de un gesto de resistencia. Preste atención a los argumentos de su empleado. Si son válidos, considere la posibilidad de retirar o modificar su pedido.
Pero si siente que su empleado/a está ofreciendo resistencia a un cambio, siga al paso 4.
4. Responda a las tácticas que le presentan. Utilice la técnica de la caña de bambú, que se inclina con el viento pero se yergue una vez más en cuanto el viento cesa.
La mayoría de los empleados no se muestran renuentes cuando se les pide algo. Pero los que suelen ofrecer resistencia presentan un problema. Entienden lo que se les pide, pero no están dispuestos a darlo. Por eso es que la forma en que se hace el pedido debe ser cuidadosamente planificada y persuasiva.
