Un sondeo realizado por Avalian a unas 2.000 personas en todo el país relevó un bajo nivel de conocimiento sobre herramientas para detectar signos de alerta y actuar con rapidez ante un Accidente Cerebrovascular (ACV). La encuesta exploró el conocimiento declarado y real de síntomas y señales de alarma, e incorporó un análisis por generaciones.
El dato central fue el reconocimiento del método FAST, una herramienta estandarizada para la detección temprana del ACV. Solo el 11% de los encuestados afirmó conocerlo y saber aplicarlo. En contraste, el 53% dijo no haber escuchado nunca sobre este test y un 36% señaló que lo escuchó, pero no recuerda de qué se trata.
El método FAST funciona como un recurso mnemotécnico para recordar cuatro señales de alerta. “Face” (cara) refiere a la asimetría o caída de un lado del rostro al sonreír. “Arm” (brazo) apunta a la dificultad para levantar uno de los brazos o mantenerlo en alto. “Speech” (habla) contempla problemas para hablar con claridad o repetir una frase sencilla. “Time” (tiempo) indica actuar de inmediato y contactar a emergencias ante cualquiera de estos síntomas.
La encuesta también midió el reconocimiento de síntomas frecuentes. La parálisis facial y la dificultad para hablar fueron identificadas correctamente por más del 90% de los consultados. Aun así, aparecieron confusiones: un 28% asoció erróneamente el entumecimiento de los dedos de los pies como señal de ACV y casi un 18% mencionó el dolor de pecho, un síntoma más característico de un infarto.
Claudia Paviotti, médica cardióloga y directora médica de Avalian, vinculó el diagnóstico temprano con el margen de intervención clínica: “Existe una ventana crítica en las primeras 4 horas y media desde el inicio de los síntomas”. También sostuvo: “Es tan importante que todos podamos reconocer los síntomas”.
En el repaso de factores de riesgo, el material enumeró hipertensión arterial, diabetes, colesterol elevado y fibrilación auricular (arritmia), además de tabaquismo, sedentarismo y estrés crónico. También indicó que el ACV puede ocurrir a cualquier edad, incluso en jóvenes y niños.
En el análisis por edades, entre los jóvenes de 18 a 29 años el 88,1% afirmó no haber recibido información por parte de un profesional de la salud sobre el riesgo de ACV. En ese grupo, el conocimiento del método FAST fue mayor que el promedio (16% frente a 11%), aunque también se registró más confusión al identificar síntomas: 39,8% mencionó entumecimiento de dedos de los pies y 27,5% dolor de pecho.
En Argentina se registran alrededor de 120.000 casos por año; un tercio fallece y otro tercio sobrevive con algún grado de discapacidad. Un informe publicado por “The Lancet” señaló que la incidencia de ACV en adultos jóvenes aumentó de forma sostenida a partir del 2015.












