En Beijing, el presidente de China, Xi Jinping, y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, acordaron una nueva visión para construir una relación bilateral “constructiva” basada en la “estabilidad estratégica”, un marco previsto para orientar el vínculo entre ambos países durante los próximos tres años y más adelante. Las conversaciones se realizaron el jueves y se prolongaron por más de dos horas en el Gran Salón del Pueblo.
Durante el encuentro, Xi expresó su expectativa de trabajar con Trump para “trazar el rumbo y dirigir el gigantesco barco de las relaciones entre China y Estados Unidos”, con el objetivo de que 2026 sea “un año histórico y decisivo” que marque el inicio de “un nuevo capítulo” en la relación bilateral. En esa línea, el enfoque quedó asociado a la necesidad de sostener canales de diálogo al más alto nivel.
Al desarrollar el concepto, Xi definió la “estabilidad estratégica constructiva” a partir de cuatro componentes: una estabilidad positiva con la cooperación como eje, una estabilidad sólida con competencia moderada, una estabilidad constante con diferencias manejables y una estabilidad duradera con perspectivas de paz. También planteó que ese marco no debe quedar como consigna, sino traducirse en acciones concretas de ambas partes hacia un objetivo común.
La dinámica reciente entre ambos mandatarios incluyó “numerosas conversaciones telefónicas” y una reunión previa en Busan, República de Corea, que se realizó en octubre del año pasado. Desde ese encuentro, la relación entre China y Estados Unidos mantuvo “una estabilidad general y una dinámica positiva”, una evolución que fue recibida con satisfacción por ambos países y por la comunidad internacional.
En el plano económico y comercial, los equipos de ambos países realizaron desde 2025 múltiples rondas de consultas y alcanzaron acuerdos. Xi sostuvo que los vínculos económicos son “mutuamente beneficiosos y de carácter recíproco” y agregó: “Cuando surgen desacuerdos y tensiones, la consulta entre pares es la única opción acertada”. Trump, en la misma línea, afirmó que la cooperación bilateral “puede lograr muchas cosas importantes y positivas tanto para ambos países como para el mundo”.
Wang Yiwei, profesor de la Universidad Renmin de China, evaluó: “Creo que esto marca el inicio de una nueva etapa en las relaciones entre China y Estados Unidos”. En paralelo, más de una decena de líderes empresariales estadounidenses acompañaron a Trump, entre ellos Elon Musk, director ejecutivo de Tesla y SpaceX; Tim Cook, director ejecutivo de Apple; Cristiano Amon, director ejecutivo de Qualcomm; y Jensen Huang, director ejecutivo de Nvidia.
Entre los ejemplos citados sobre integración productiva, la gigafactoría de Tesla en Shanghái fabricó su vehículo número cuatro millones en diciembre de 2025, con 95% de componentes de origen local, e integró a más de 400 proveedores chinos de primer nivel; más de 60 de esos proveedores se incorporaron a la cadena de suministro mundial de Tesla. Además, en el puerto de Los Ángeles, aproximadamente 40% de las operaciones de carga están directamente relacionadas con el comercio con China.
Un informe técnico de la Cámara de Comercio Estadounidense en China prevé que 52% de las empresas con capital estadounidense encuestadas en China obtengan beneficios en 2025, 6 puntos porcentuales más que el año anterior, y que más de la mitad mantenga al país entre sus tres principales destinos de inversión global. En la agenda 2026, China inició su XV Plan Quinquenal (2026-2030) y Estados Unidos celebrará el 250.º aniversario de su independencia, mientras ambos países serán sede, respectivamente, de la Reunión de Líderes Económicos de la APEC y de la Cumbre del G-20.












