Los mercados agrícolas atravesaron una de las semanas más negativas de los últimos meses, con una corrección de precios en soja, maíz y trigo. La combinación de señales políticas y productivas, junto con la ruptura de niveles técnicos, derivó en ventas aceleradas por parte de fondos especulativos. En ese marco, el maíz en Chicago tocó mínimos de ocho meses y el trigo pasó de valores cercanos a US$ 235 por tonelada a niveles en torno a US$ 210.
“Vivimos una semana muy negativa para el mercado de granos. Se alinearon factores políticos y fundamentales bajistas”, señaló Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral. El analista vinculó el movimiento de precios con la liquidación de posiciones especulativas y con un cambio de expectativas sobre el clima en Estados Unidos.
Entre los factores políticos, se redujo la denominada “prima bélica” en los mercados energéticos. Aunque el conflicto en Medio Oriente continúa y el estrecho de Ormuz permanece cerrado, crecieron las expectativas de acuerdos para normalizar la situación. En consecuencia, el petróleo Brent se alejó de máximos de entre 110 y 115 dólares por barril y pasó a operar en un rango de 90 a 100 dólares.
También se observó una caída en fertilizantes: la urea cotiza en torno a 728 dólares por tonelada. En paralelo, el mercado recibió con decepción la falta de negocios concretos tras anuncios posteriores a la cumbre entre Estados Unidos y China. A eso se sumaron versiones sobre posibles aumentos de aranceles estadounidenses a exportaciones de distintos países y cuestionamientos de la industria petrolera a normas de biodiésel en Estados Unidos.
El clima en Estados Unidos fue el factor de mayor peso. La sequía de abril y mayo permitió avanzar con la siembra de soja y maíz, pero dejó entre 25% y 30% del área productiva con humedad insuficiente. Luego llegaron lluvias y los pronósticos anticipan nuevas precipitaciones. “La primera evaluación de los cultivos mostró condiciones peores a las esperadas, pero las lluvias llegaron a tiempo”, indicó Romano.
En soja, Estados Unidos implantó el 87% del área prevista y la condición inicial fue 66% bueno/excelente. Brasil sostuvo un fuerte ritmo exportador: entre enero y mayo embarcó 55,1 millones de toneladas, cuatro millones más que en igual período del año pasado. En Argentina, la cosecha alcanza 91,7% del área, con rindes 2% superiores al promedio. El precio quedó fijado sobre 19% de la producción.
En maíz, la siembra en Estados Unidos llega a 93% y la condición es 67% bueno/excelente. En Brasil avanza la cosecha de maíz safrinha, particularmente en Mato Grosso, donde ya comenzó la recolección. En Argentina, la cosecha cubre 40,6% del área. Se comercializaron 21 millones de toneladas (32,9%), con desaceleración del ritmo por la baja reciente de precios.
En trigo, la presión proviene del ingreso de cosecha del hemisferio norte. Rusia elevó su estimación a 91,5 millones de toneladas y en China las lluvias deterioraron la calidad, con la posibilidad de mayores importaciones. Australia proyecta una cosecha de 26,7 millones de toneladas, frente a 35,7 millones de la campaña pasada, por la influencia del evento Niño. En Argentina, la siembra avanza a ritmo récord (32,4%), mientras se comercializaron 1,4 millones de toneladas, equivalentes al 6,4% de la producción esperada.


