El negocio global de las apuestas online superó los €90.000 millones y transita una etapa de transición, con señales de desaceleración en mercados maduros y un crecimiento sostenido en América Latina. En ese marco, los resultados del primer trimestre de Betsson dejaron a la vista el contraste entre regiones y el impacto de la regulación sobre la rentabilidad.
En el período, el grupo registró ingresos por €285 millones, con una caída interanual de 3%. La rentabilidad se vio afectada por mayores costos regulatorios y una menor contribución del negocio B2B. El impacto se reflejó en los principales indicadores: el EBITDA cayó 36% interanual y el EBIT retrocedió hasta €34 millones en el trimestre.
La lectura regional mostró una dinámica distinta. Latinoamérica creció alrededor de 25% interanual y explicó cerca de un tercio de los ingresos del grupo, lo que la ubicó entre sus mercados principales. “América Latina es hoy tanto un motor de crecimiento como un pilar central del negocio”, dijo Pontus Lindwall, CEO de la compañía.
El contraste se profundizó por el avance regulatorio. Mientras Europa enfrentó subas impositivas y regulaciones más estrictas, los mercados latinoamericanos avanzaron en procesos de apertura que ampliaron la base de usuarios. En paralelo, el negocio global transitó hacia esquemas más regulados: más del 70% de los ingresos de Betsson provino de jurisdicciones con licencia, un cambio que mejoró la previsibilidad del negocio, aunque también presionó la rentabilidad por los costos de cumplimiento.
Aun con esa presión, el negocio principal orientado al consumidor mantuvo actividad. “Vimos una buena actividad de clientes y crecimiento sólido en B2C”, señaló Lindwall en la presentación de resultados.
Dentro de la región, Argentina se posicionó como un mercado relevante. El sector generó más de US$ 1.500 millones anuales y registró más de cuatro millones de usuarios activos. Al mismo tiempo, el país operó con un esquema regulatorio fragmentado, donde las licencias dependieron de cada jurisdicción. Ese marco combinó oportunidades y desafíos para los operadores, en un mercado en el que convivieron plataformas reguladas con una fuerte presencia de oferta ilegal.
A la dinámica estructural se sumó un factor coyuntural que históricamente aceleró la actividad: la antesala de la Copa Mundial de la FIFA. Los grandes eventos deportivos suelen impulsar picos de apuestas, especialmente en mercados con alta cultura futbolera como los latinoamericanos.












