Monoambientes en la Ciudad de Buenos Aires: alquileres arriba de $500.000 y expensas en alza

Con más de 1.600 unidades publicadas en CABA, la demanda se mantiene sostenida y los valores mensuales superan los $500.000, mientras las expensas parten desde $180.000 y el interés inversor reduce el stock disponible para alquiler, con impacto en precios y rentabilidad del mercado porteño

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Alquilar un monoambiente en la Ciudad de Buenos Aires dejó de ser una alternativa accesible en gran parte del mercado. Los valores mensuales ya superan los $500.000, en un contexto en el que los precios avanzan por encima de la inflación y la demanda se sostiene.

La oferta disponible no alcanza para equilibrar el nivel de búsqueda. En la actualidad hay más de 1.600 monoambientes en oferta en CABA, pero ese volumen no compensa el interés de quienes buscan su primera vivienda. A ese cuadro se suma un componente que gana peso en el costo total: las expensas. Los valores parten desde los $180.000 y continúan en aumento, lo que eleva el umbral de ingreso necesario para sostener un alquiler.

El desfasaje entre oferta y demanda no se explica solo por la cantidad de interesados en alquilar. Los monoambientes también concentran interés inversor, lo que reduce el stock disponible para renta. Se trata de unidades que, en muchos casos, se ubican por debajo de los u$s100.000, un nivel que las vuelve accesibles para crédito hipotecario o compra directa. Ese doble flujo —inquilinos e inversores— presiona sobre un segmento que, por su tamaño y ticket, se ubica entre los más dinámicos del mercado porteño.

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“El mercado es claro: lo que aparece, se alquila rápido”, dijo el arquitecto Oscar Puebla, de Puebla Inmobiliaria. El directivo agregó: “encontrar un monoambiente en torno a los $500.000 es cada vez más difícil”.

La dinámica contrasta con la de los departamentos de mayor tamaño. En zonas como Puerto Madero, unidades con valores superiores a $1.500.000 mensuales muestran más resistencia y no se colocan con la misma velocidad. Esa diferencia impacta en la rentabilidad: las unidades chicas rinden más en el contexto actual.

En la evolución de precios conviven dos lógicas. Los contratos en pesos se ajustan por el Índice de Precios al Consumidor (IPC), mientras que los alquileres pactados en dólares exhiben mayor estabilidad. En ese marco, quienes perciben renta en moneda extranjera empiezan a quedar rezagados frente a la inflación en pesos.

El mapa geográfico también se mueve dentro de la Ciudad. Barrios del sur como Parque Patricios aparecen como alternativa con buena conectividad y transporte, aunque todavía no absorben toda la demanda. El resultado es un mercado tensionado: la demanda no cede, la oferta crece a otro ritmo y los precios siguen encontrando margen para subir.

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