La Región Centro creció 2,5% en 2025, pero quedó debajo del promedio nacional

Un informe de la Universidad Austral midió la evolución económica regional con el Índice Local del Ciclo Económico y registró una variación interanual de 2,1% a diciembre, en un escenario de recuperación heterogénea donde los sectores transables traccionaron la actividad y el mercado laboral mostró mejoras insuficientes ante mayor oferta de trabajo

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La economía de la Región Centro registró un crecimiento del 2,5% en 2025, aunque se mantuvo por debajo del promedio nacional, de acuerdo con el último informe de Indicadores Económicos Regionales de la Universidad Austral. La medición se apoyó en el Índice Local del Ciclo Económico (ILCE), que mostró una variación interanual de 2,1% a diciembre.

El relevamiento describió un escenario de recuperación heterogénea a nivel país. Los sectores transables —como el agro, la minería y el petróleo— mostraron expansión, mientras que actividades vinculadas al mercado interno, como la industria y el comercio, continuaron rezagadas. “La dinámica reciente refleja un proceso de estabilización macroeconómica que convive con fuertes tensiones en el entramado productivo y social”, dijo Ana Inés Navarro, directora del área de Economía de la Facultad de Ciencias Empresariales de la sede Rosario.

En el plano nacional, la actividad económica presentó signos de recuperación: el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) creció 4,4% en 2025. El impulso provino del sector agropecuario, que registró una suba interanual del 32,2%, apalancada por una campaña récord de trigo.

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En la Región Centro, la mejora se dio junto con un aumento del optimismo de los productores y un crecimiento del 14% en la intención de inversión. Ese comportamiento se observó en un contexto de menores retenciones y mejores perspectivas para las exportaciones. “El cambio en la estructura productiva genera impactos muy diferenciados: hay sectores con fuerte expansión y otros que enfrentan serias dificultades para sostener su nivel de actividad”, señaló Navarro.

El mercado laboral reflejó tensiones similares. Si bien la tasa de empleo creció levemente, el desempleo aumentó 0,6 puntos porcentuales debido a una mayor participación laboral, lo que implicó que la creación de puestos no alcanzó a absorber el incremento de la oferta de trabajo.

En paralelo, el empleo registrado privado mostró una leve caída interanual del 0,2%, aunque con un desempeño mejor que el promedio nacional. A nivel intra-regional, se observaron comportamientos dispares: Rosario mostró crecimiento del empleo, impulsado por la industria y la construcción, mientras que Córdoba registró una contracción, principalmente por la caída industrial.

La estructura productiva redefinió brechas sectoriales al interior de la Región. Algunas ramas industriales traccionadas por agro, minería y energía crearon empleo, mientras que las orientadas al mercado interno perdieron competitividad y enfrentaron dificultades para sostenerlo. “El principal desafío es doble: por un lado, facilitar la transición del empleo hacia sectores más dinámicos; por otro, consolidar la estabilidad macroeconómica para sostener la inversión, especialmente en actividades orientadas al mercado interno”, concluyó Navarro.

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