domingo, 21 de junio de 2026

    Postales de fin de siglo

    “Muchos (de los que fueron a buscar trabajo) son ex
    propietarios de comercios minoristas quebrados”, dijo el ministro de
    la Producción y el Empleo de la provincia de Buenos Aires,
    Carlos Brown, entrevistado para la nota que ocupa la Portada de esta
    edición.

    El veloz surgimiento de las grandes cadenas de supermercados
    como uno de los actores más dinámicos de la
    economía argentina lleva la marca del cambio que impuso la
    última década del siglo en el país y en el
    mundo: un proceso en el que abundan los claroscuros y las
    contradicciones. Los hipermercados aparecen como una de las caras
    más visibles y atractivas de la modernización, la
    eficiencia y el cambio de hábitos de consumo. Pero presentan
    también zonas oscuras que suscitan varios interrogantes:
    ¿realmente bajan los precios, dan buen servicio a los clientes y
    generan trabajo?; ¿son la ruina de los pequeños
    comerciantes?; ¿explotan a los proveedores?; ¿estropean la
    calidad de vida de las ciudades?

     

    Los vecinos ricos

     

    La extensa investigación periodística que
    llevó a cabo MERCADO se orientó, precisamente, sobre
    estos ejes. Los resultados permiten inferir respuestas positivas,
    aunque con matices, a las cuestiones relativas a los precios y el
    servicio.

    Con respecto al tema laboral, resulta virtualmente imposible
    determinar si es favorable el saldo entre los empleos que destruyen y
    los que crean los supermercados. Por lo demás, la
    investigación confirma, a través de numerosos
    testimonios, que la pulseada entre el concentrado poder de los
    supermercados y sus proveedores conduce a situaciones que se acercan
    a una virtual extorsión, que la guerra de precios entre las
    cadenas no elude el recurso al dumping y que los habitantes de las
    zonas donde se instalan los hipermercados no se sienten precisamente
    felices con los nuevos y poderosos vecinos.

    Con respecto a la masiva desaparición de los comercios
    barriales, la actitud de los entrevistados por MERCADO se acerca
    más a la resignación que al cuestionamiento. “Lo que
    estamos viviendo en la Argentina es el choque entre la modernidad y
    la historia”, dijo Hugo Miguens, presidente de la Cámara
    Argentina de Distribuidores y Autoservicios Mayoristas (Cadam).

     

    Luces del centro

     

    En febrero estuvo de visita en Buenos Aires un prominente
    emisario de la modernidad: Steve Ballmer, número dos de
    Microsoft y alter ego del ya mítico Bill Gates. Ballmer, a
    quien muchos consideran verdadero autor de los milagros de marketing
    que hicieron de la marca Windows un nombre de uso cotidiano en todo
    el mundo, llegó para presentar en sociedad a la última
    estrella de la empresa, Office 97. Con la típica franqueza
    norteamericana, no dudó en sembrar noticias poco alentadoras
    para el público local. En la Argentina, sentenció, los
    negocios on line no están a la vuelta de la esquina. Faltan
    computadoras en los hogares, y operar en Internet es todavía
    demasiado costoso.

    MERCADO asistió, en Nueva York, al espectacular
    lanzamiento mundial de Office 97 y estuvo, en Miami, con el
    responsable del producto para América latina, Mauricio
    González de la Fuente, quien expuso con sencillez el
    razonamiento que marca el rumbo de los negocios de la empresa :
    “En la región hay 500 o 600 grandes compañías;
    las Pymes, en cambio, son cientos de miles”.

     

    Los chicos crecen

     

    Que el gigante mundial del software haya decidido apostar sus
    mejores fichas al mercado de las pequeñas y medianas empresas
    da cuenta de una transformación que, por cierto, se advierte a
    ambos lados del mostrador. No sólo cambia el perfil de los
    clientes de la industria informática, sino también el
    de los proveedores, como lo demostró recientemente Intersoft,
    una empresa argentina mediana, que fue la única representante
    del país en la feria Internet World de Nueva York, donde pudo
    codearse -y competir- con los grandes del sector.

    Todo esto conduce a que el cambiante terreno del negocio
    informático resulte cada vez más difícil de
    relevar. Ya casi no queda allí ningún feudo seguro, y
    todos los liderazgos están en disputa. Steve Lair, presidente
    de Informix, y Michael Stonebraker, presidente y gestor de Ilustra,
    dejan en claro, en una entrevista con MERCADO, que la guerra de las
    bases de datos ha comenzado y no ahorran municiones a la hora de
    lanzar desafíos: “No creo que haya ningún terreno en el
    que Oracle nos pueda ganar”, afirma el hombre de Informix.

     

    Mirar hacia adentro

     

    Pero no todo el material con el que se está modelando el
    país de fin de siglo es importado. Los impulsos del cambio
    llegan cada vez con más intensidad desde las provincias,
    enfrentadas a la necesidad de buscar sus propias estrategias de
    supervivencia y desarrollo. Es el caso de Buenos Aires, cuyo gobierno
    maneja un volumen de recursos públicos equivalente al de
    Chile. El estado bonaerense es un protagonista frecuente de las
    páginas de información económica: acaba de
    saldar su deuda con el Banco de la Provincia comprando bonos del
    Tesoro de Estados Unidos por US$ 292 millones, que obtuvo de
    excedentes del presupuesto. La empresa provincial de electricidad,
    Eseba, ha ingresado en el tramo decisivo de su privatización
    con un inusual flujo de ofertas de inversores locales y extranjeros,
    interesados en participar del negocio.

    Pero Buenos Aires es, sobre todo, el escenario donde puede
    estar gestándose el relevo político de 1999. Quienes
    quieren frenar las aspiraciones presidenciales de Eduardo Duhalde
    vienen cuestionando, durante las últimas semanas, su voluntad
    y capacidad de garantizar la permanencia del actual modelo
    económico. Sostienen que el despliegue de políticas
    asistencialistas en la provincia es el signo inequívoco de una
    vocación populista, que revelaría el designio secreto
    de peronizar la economía.

    Enfrentado a estos argumentos, el ministro de Economía
    de Buenos Aires, Jorge Remes Lenicov, apela al balance de gobierno de
    la provincia para demostrar que no ha habido vacilaciones en la
    aplicación del ajuste. (“Cuando tuvimos que hacer un gran
    esfuerzo para llegar al equilibrio fiscal, lo hicimos. No se
    tiró manteca al techo”, afirma en una entrevista con MERCADO.)
    No oculta, sin embargo, que la actual administración
    bonaerense considera su deber intervenir activamente en la
    búsqueda del equilibrio del desarrollo y en la
    construcción de una red de contención para preservar el
    tejido social.

    El hecho de que esta visión provenga de una experiencia
    concreta de gobierno en el ámbito provincial es otro indicio
    de que el protagonismo del interior como generador de iniciativas y
    modelos tiende a afirmarse en la Argentina. Lo que da sustento, a su
    vez, a un proyecto periodístico de largo aliento que se inicia
    en esta edición de MERCADO. La propuesta apunta a trazar un
    amplio y profundo retrato de las grandes ciudades argentinas: sus
    logros y dificultades, su carácter y calidad de vida, su
    cultura y su destino.

    La serie comienza con Córdoba, donde las miradas ya no
    confluyen tanto hacia Buenos Aires, sino que empiezan a detenerse,
    con fundadas expectativas, en el corazón geográfico del
    Mercosur.

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