miércoles, 29 de abril de 2026

    El centurión se agranda

    La tarjeta sigue siendo verde. Lleva impresa una marca
    mundialmente asociada al status de quien la posee y a la calidad de
    servicio de quien la emite. Pero la imagen del centurión -el
    emblema de American Express en el mundo- aparece con un tamaño
    mucho más grande que en las versiones anteriores. Como si
    hubiera que agigantar su presencia para la próxima batalla.

    Desde principios de mayo, la Argentina se ha convertido en un
    banco de pruebas para American Express Corporation. Aunque, en rigor,
    el lanzamiento de la nueva tarjeta de crédito de Amex en el
    país haya estado precedido por 18 meses de
    investigación de mercado, los resultados comienzan a contar a
    partir del mes pasado. Desde entonces, Amex intenta revalidar dentro
    de la cancha los indicadores obtenidos con los 15.000 privilegiados
    que comenzaron a utilizar el plástico un año y medio
    atrás. La performance que logre el nuevo producto
    determinará, en alguna medida, los pasos a seguir en Brasil y
    México, próximos candidatos al lanzamiento.

    Por ahora, Amex emite su tarjeta de crédito sólo en
    siete mercados. Argentina fue la última en sumarse a la
    familia selecta que integran Estados Unidos, Canadá,
    Inglaterra, Australia, Hong Kong y Taiwán. El nuevo producto
    es el caballito de batalla de Amex en su campaña de
    expansión mundial: la división internacional espera
    poder incrementar, en sólo tres años, su actual aporte
    de 20% en el total de la facturación hasta llevarlo a 50%.

     

    Verde y argentina

    En los últimos años, el crecimiento del mercado de
    tarjetas en el país respondió a la necesidad imperiosa
    de los bancos de sumar nuevos clientes. Con incrementos anuales de
    facturación de 15% a 20%, se estima que en el ´96 el
    conjunto de los plásticos llegó a canalizar operaciones
    por US$ 12.000 millones.

    El relativamente alto poder de compra de sus socios le
    permitió a American Express participar con 10% de ese total, a
    pesar de que su porción en el número de tarjetas
    emitidas es menor (6%). Su ingreso al terreno del crédito
    impulsa un objetivo: para el año 2000 debe haber multiplicado
    por dos tanto su market share como su número de tarjetas
    emitidas (actualmente, algo más de 350.000).

    “En estos últimos cinco años, la cantidad de
    tarjetas en el mercado argentino aumentó a un ritmo de 20 a
    25% anual. Estos índices, sin embargo, no se reflejan en la
    facturación, porque muchas de las nuevas tarjetas van a manos
    de personas que ya tienen una o dos. Lo que procuramos lograr es que
    Amex gane presencia en lo que llamamos la participación en las
    billeteras del segmento ABC1. Estimamos que para este año el
    mercado va a mover en el país unos US$ 15.000 millones, y que
    para el 2000 esa cifra llegará, fácilmente, a US$
    20.000 millones. Nosotros pretendemos que, de ese total, US$ 4.000
    millones pasen por nuestras tarjetas”, explica Oscar Girola,
    presidente y gerente general de American Express Argentina.

    La receta combina la calidad del servicio Amex -reconocida y
    premiada mundialmente-, bajas tasas de interés y el programa
    de recompensas Membership Rewards que, aseguran, es el más
    completo y flexible del mercado.

    En la primera etapa del lanzamiento, y hasta tanto no se anuncien
    acuerdos con bancos emisores (ver recuadro), la financiación
    de la tarjeta de crédito correrá por cuenta de la
    compañía. American Express les cargará a los
    titulares de su nuevo plástico intereses de 19,6% en
    dólares y 38,7% en pesos, “tasas que son, en promedio, 25%
    inferiores a las que actualmente manejan las otras
    compañías”, afirma Girola. Según sus
    estimaciones, para quienes decidan optar por la financiación
    de Amex el porcentaje de ahorro -en relación con los
    plásticos empleados hasta ahora- alcanzará a 19,6%
    cuando financien en dólares y a 28% cuando las cuotas sean en
    pesos.

     

    La calidad como estrategia

    La variable diferencial que American Express utiliza como carta de
    presentación en todo el mundo es la calidad y diversidad de
    sus servicios. Ya desde su diseño, la tarjeta de
    crédito de Amex pretende explotar al máximo esos
    beneficios. “El hecho de haberla lanzado con el nombre de la empresa,
    el color y el centurión que, desde siempre, identifican a
    American Express, fue una decisión que demandó
    más de seis meses de discusión a nivel internacional.
    Finalmente comprendimos que de esa forma estábamos otorgando,
    a quienes hoy son nuestros socios y a los que se sumen en el futuro,
    un certificado de seguridad, confianza y respaldo”, señala
    Rubén Gross, director de Marketing y Productos Financieros.

    En American Express también garantizan que, tal como sucede
    con el resto de sus actuales productos, los titulares de la nueva
    tarjeta podrán reemplazarla en 24 horas en caso de
    pérdida en cualquier lugar del planeta, sumar un punto por
    cada peso o dólar que consuman para acumularlos en el programa
    de recompensas Membership Rewards y contar, a través de
    Express Cash, con acceso a efectivo en cajeros automáticos de
    todo el mundo.

    “Corremos con ventajas. American Express es una
    compañía integrada, con políticas, productos y
    definiciones que se diseñan globalmente y se adaptan a cada
    mercado local. Por eso podemos garantizar que nuestros patrones de
    calidad son universales: cada socio sabe que puede contar con los
    mismos servicios dondequiera que esté”, apunta José
    María Zas, vicepresidente de Marketing y Ventas para Argentina
    y Uruguay.

    En las oficinas de sus competidoras, Visa y MasterCard, el
    lanzamiento provocó cierto revuelo. En ambas
    compañías comentan que Amex deberá sortear
    varios obstáculos: el principal será convencer a los
    bancos de que es posible ser socios y competidores al mismo tiempo.
    Pero también deberán garantizar a los titulares de su
    nuevo producto una red más amplia de comercios adheridos. Y
    definir una estrategia para no perder terreno en la avanzada de
    bancarización que comenzará a producirse a fines de
    este año, cuando las empresas deban comenzar a depositar los
    sueldos de sus empleados en cajeros automáticos.

    “Allí, la ventaja va a jugar en favor de Visa y MasterCard.
    Porque los bancos no sólo van a ofrecer las tarjetas de
    débito Maestro -de MasterCard- y Electrón -de Visa-,
    sino también los productos de crédito de estas marcas.
    Es probable que en poco tiempo ambas dupliquen el número de
    plásticos en el mercado. Si Amex no acelera su acuerdo con los
    bancos, y queda al margen de todo este proceso, es difícil que
    llegue a cumplir las metas que se fijó para el 2000”,
    señala, en riguroso off the record, un alto ejecutivo de una
    de las dos grandes empresas rivales de American Express.

     

    Para enfrentar a “la regla”

    La batalla en el terreno de los bancos promete ser dura. A
    mediados del año pasado, American Express y su filial
    argentina decidieron presentar ante la Comisión Nacional de
    Defensa de la Competencia una denuncia contra Visa Internacional,
    Visa Argentina, MasterCard y Argencard. En su reclamo, Amex
    habló de “presuntas amenazas” dirigidas contra los bancos que
    operan ambas marcas: intentaba así evitar que se reprodujeran
    en la Argentina los condicionamientos que Visa y MasterCard
    habrían impuesto a sus entidades emisoras en otros mercados
    para que ofrecieran sus plásticos con exclusividad.

    Según American Express, el presidente de Visa Internacional
    para América latina y el Caribe habría anunciado la
    adopción de una norma denominada “la regla”, por la que
    cualquier banco socio de Visa que resolviera emitir en la
    región tarjetas de American Express o Discover sería
    automáticamente expulsado del sistema. En su denuncia,
    también aseguraba que, teniendo en cuenta que se habían
    dado situaciones parecidas en distintos mercados europeos, MasterCard
    terminaría adoptando una política similar.

    El pasado 12 de mayo la Comisión Nacional de Defensa de la
    Competencia, luego de haber analizado el comportamiento del mercado
    nacional, se expidió advirtiendo que, si bien ninguna de ambas
    marcas había aplicado normas restrictivas en el país,
    de hacerlo en el futuro “estarían incurriendo en una actitud
    anticompetitiva” y obligarían al organismo a poner, de oficio,
    manos en el asunto. Para la Comisión, “la regla sería
    anticompetitiva, ya que obstaculizaría el acceso al mercado de
    un competidor en forma discriminatoria y, asimismo, de potenciales
    consumidores, y como resultado de esta conducta podría
    perjudicarse el interés económico general”.

    La resolución logró que en American Express
    sintieran que, por ahora, habían ganado la primera batalla.
    Girola se entusiasma al decir que “la sentencia nos garantiza que las
    reglas de juego estarán abiertas. Nuestro acceso al sistema
    bancario va a depender de la habilidad que demostremos para cerrar
    acuerdos con las entidades. Y los bancos van a saber que operar
    nuestra tarjeta no les va a significar perder su status como emisores
    de otros sistemas”.

     

    Mario Benechi

     





    En la Argentina…


    • Tarjetas de compra (Personal, Gold y Corporate):
      340.000

    • Tarjetas de crédito: 19.000

    • Total de tarjetas para el 2000: 700.000 (*)

    • Facturación 1996: $ 1.200 millones

    • Facturación 2000: $ 4.000 millones (*)

    • Participación en el mercado nacional: 10%

    • Comercios adheridos: 100.000


    En el mundo


    • Facturación anual: $ 86.280 millones

    • Participación en el mercado mundial: 14%

    • Crecimiento 95-96: 15,6%

    • Cantidad de empleados: 72.000

     

     

    (*) Estimado

     

    Se busca banco

    Dentro del sector, nadie duda en señalar que el ingreso a
    los bancos será el principal desafío que deberá
    enfrentar American Express. Hasta ahora la compañía
    había comercializado sus tarjetas de crédito por el
    sistema cerrado: administraba sus propios plásticos, se
    encargaba de cobrar a los usuarios y de abonarles a los comercios
    adheridos.

    Desde hace más de un año Amex viene anunciando su
    intención de sumar a los bancos a su estrategia,
    otorgándoles la posibilidad de emitir sus productos. “Los
    bancos están embarcados en un proceso de captar clientes, y
    observan que no pueden dejar pasar las oportunidades de vender. Para
    crecer, deberán ofrecer las marcas que la gente está
    demandando. Como sucede con cualquier canal de distribución,
    si se maneja sólo una marca, las posibilidades de ventas se
    restringen”, explica Girola.

    “Estamos en negociaciones, y ya hay bancos interesados. Para Visa
    o MasterCard, que llevan 20 años tratando con bancos en el
    mercado argentino, cerrar un acuerdo es algo muy normal. Nosotros,
    como compañía, recién estamos estrenando esta
    apertura. Tenemos que dar cada paso con mucho más cuidado.”

    Aunque prefiere no citar nombres, Girola no descarta a ninguna
    institución. “Queremos tener relaciones de largo plazo, y con
    entidades que garanticen una afinidad de objetivos y un servicio
    similar al que brindamos desde American Express.”

    A Girola no parece preocuparle que American Express aún no
    haya podido cerrar acuerdos, y asegura que el actual estado de cosas
    no debe ser visto como un signo de debilidad de la
    compañía. “Entrar al sistema abierto es una estrategia
    complementaria. Creemos que hay buenas oportunidades para que los
    bancos se decidan a emitir nuestras tarjetas. Pero no estamos
    presionados por el tiempo.”

    El gran desafío de American Express, aseguran analistas del
    sector, será poder garantizar a quienes se asocien a la
    tarjeta a través de los bancos el mismo servicio que
    recibirían siendo titulares de plásticos emitidos por
    la empresa. “Si existen bancos interesados en asociar su imagen a la
    de American Express es porque están apuntando a dar un
    servicio de calidad. De no ser así, nuestra marca se
    vería perjudicada, pero la del banco mucho más, porque
    debería reconocer que su producto no está a la altura
    de las circunstancias. Confiamos en que habrá una natural
    convergencia de intereses. Los bancos van a querer diferenciar sus
    segmentos, otorgándoles a sus clientes una mejor calidad de
    servicio con nuestro producto. Y nosotros vamos a fijar
    estándares mínimos de calidad de servicio, que
    tomarán como referencia a los que aplicamos con nuestros
    clientes propios.”

     

     

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