viernes, 29 de mayo de 2026

    El agujero negro

    En permanente aumento, los gastos en el área
    informática se han convertido en una especie de pesadilla
    tecnológica que no se logra comprender, porque nadie alcanza a
    ver los verdaderos resultados ni beneficios. William Rosser, del
    Gartner Group, una de las consultoras líderes en la materia,
    explica las nuevas formas de encarar el problema.

     

    “Antes la gerencia general dejaba a la gente del área de
    sistemas que hiciera su vida, porque en definitiva era un
    departamento más. Pero ahora la tecnología
    informática se ha vuelto tan costosa para la empresa que
    afecta su competitividad”, afirma William Rosser, vicepresidente de
    Management of Technology del Gartner Group.

    Las cosas han comenzado a cambiar. Muchos gerentes y asociaciones
    profesionales se integran a comités de dirección de
    alto nivel, denominados “directorios de la gerencia superior”, que
    cumplen la tarea de supervisar a la gerencia de sistemas.

    Rosser dice que, para empezar a entender en qué está
    invirtiendo el departamento de sistemas, un enfoque posible de la
    alta gerencia consiste en dividir todas las aplicaciones en tres
    categorías: rutinarias, de mejora y de avanzada.

    “Las aplicaciones rutinarias son muy importantes, ya que la
    compañía depende de ellas. Tienen que andar bien, con
    confiabilidad. Pero existen sólo porque las necesitamos para
    que subsista la operatoria de la organización. Es el caso de
    sueldos y jornales. No otorgan ninguna ventaja competitiva,
    sólo se usan para bajar costos y facilitar las tareas”,
    explica Rosser.

    En las aplicaciones de mejoras, en cambio, se aplica la
    tecnología informática para aumentar el rendimiento de
    la empresa. Se trata, por ejemplo, de aquellos programas que permiten
    llevar un producto al mercado en menos tiempo, aumentar la calidad,
    diversificar, personalizar. Son herramientas informáticas que
    mejoran la performance de la compañía porque otorgan
    una ventaja competitiva. El costo aquí no es lo esencial,
    porque la cuestión pasa por saber si a través de lo
    invertido se pueden encontrar oportunidades de obtener ventajas sobre
    la competencia.

    En cuanto a las aplicaciones de avanzada, su componente esencial
    es el riesgo. “Cuando se apuesta a ellas, realmente se está
    tratando de mover el piso al resto, obligar a su compra”, afirma el
    especialista del Gartner Group.

    Por ejemplo, una aplicación de vanguardia fue, hacia fines
    de los ´70, el cajero automático. Fue algo verdaderamente
    revolucionario, pero había muchas incógnitas, tales
    como la reacción y aceptación de los clientes.
    Finalmente tuvo éxito y hoy es para los bancos una especie de
    commodity. Pero costó mucho desarrollarlo y los riesgos fueron
    muy grandes.

    “Una vez que la gerencia general examina las aplicaciones
    según estas tres categorías, sabe que lo que se
    invierta en una mejora servirá para aumentar las ganancias,
    pero habrá que asegurarse primero de que las unidades de
    servicios se comuniquen entre sí para identificar aquellas
    oportunidades donde puedan aplicarse”, comenta Rosser. Si, en cambio,
    se estuviera frente a una aplicación de avanzada, habrá
    que preguntarse primero cuánto riesgo está dispuesta a
    asumir la empresa.

    “Así podemos estar más confiados acerca de
    qué es, en realidad, la aplicación de tecnología
    de la que estamos hablando, dónde ha aumentado demasiado el
    gasto y dónde no. Distintas empresas han adoptado esta
    conducta y se sienten más cómodas frente a esta gran
    preocupación por los altos costos informáticos”,
    sostiene Rosser, quien propone analizar cada caso individualmente,
    formulando preguntas como: “Con esta nueva aplicación,
    ¿vamos a mejorar un poco? ¿Cuánto vale ese salto
    cualitativo? ¿Lo reconocerá el mercado?
    ¿Cuánto durará? ¿Van a pagarlo?”.

     

    Invertir no es todo

    Todo esto lleva a la otra gran preocupación actual: la
    necesidad de alinear la tecnología informática con la
    estrategia del negocio. En algunos casos tal alineación no
    existe, no tiene pertinencia ni es relevante, pero los proyectos de
    mejora o de avanzada para ganar participación de mercado
    sí deben ser coherentes con el objetivo central de la
    compañía. Para Rosser: “Cuando hablamos de una
    aplicación que mejora la atención al cliente estamos
    perfectamente alineados con la estrategia de la empresa”.

    Claro que todavía falta recorrer un largo camino para que
    esta alineación se dé en la mayoría de las
    organizaciones. Rosser estima que sólo 15% de las
    compañías estadounidenses cumplen con este objetivo.
    Entre 35 y 40% trata de encaminar la cuestión. Pero en el
    resto predomina más la preocupación por los temas
    rutinarios y las operaciones diarias. Estas compañías
    no entienden por qué ni para qué gastan tanto en
    tecnología informática.

    H. C.

     

    Para William Rosser, la contribución más importante
    de la tecnología informática es, en este momento, la
    automatización de transacciones: pedidos, cronogramas, cuentas
    a pagar, a cobrar, análisis de marketing. “Ahí
    está la carne de la tecnología informática, por
    ahora.”

    Sin embargo, Rosser cree ver una nueva dimensión:
    asegurarse, una vez que se tiene la información, de que
    esté disponible para toda la organización, de forma tal
    que la tecnología informática pueda aportar no
    sólo al procesamiento de transacciones sino también a
    la transferencia de información.

    Rosser cita el caso de la petrolera Chevron, donde se propusieron
    reducir el costo del combustible que consumían los equipos.
    ¿Qué hicieron? Reunieron todos los datos disponibles
    sobre conservación de energía y compartieron la
    información, tomaron las mejores prácticas de la
    industria y lograron un ahorro de US$ 150 millones.

    “Cualquier empresa debería encontrar una aplicación
    de mejores prácticas y compartirla para que todos utilicen la
    mejor manera de ahorrar combustible; es elemental”, afirma Rosser.
    “¿Cuál es la diferencia? Que hoy existe la herramienta
    (la tecnología informática) que permite hacer esto en
    forma práctica y fácil. Antes, aunque se tuviera la
    idea no se podía llevar a cabo.”


     

     

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