domingo, 31 de mayo de 2026

    Las nuevas escuelas de negocios

    Por razones comerciales, los grandes proveedores de tecnología
    se vieron obligados a enseñar a sus potenciales clientes en qué
    consisten las innovaciones y cómo pueden contribuir a hacerlos más
    eficientes. Con speakers de primer nivel y mucha exposición de casos,
    esas convenciones cumplen con una importante tarea de capacitación.

     

    Hasta hace no mucho tiempo, quien terminaba un posgrado en una buena
    escuela de negocios – no necesariamente norteamericana, aunque
    para muchos Harvard haya sido y siga siendo el must en la materia –
    podía considerar razonablemente concluida su etapa de formación
    académica. Sobre todo si el programa elegido incluía el método
    de casos, sin duda la mejor forma de confrontar la teoría con la
    práctica sin correr el riesgo de tener que sufrir ciertas realidades
    en carne propia.

    Como es notorio, eso dejó de ser así. La velocidad con
    que la incorporación de nuevas tecnologías va modificando
    hábitos y culturas en las empresas obliga a quienes trabajan en
    ellas – y muy especialmente a aquellos que toman las decisiones –
    a actualizar permanentemente sus conocimientos.

    En esta nueva realidad, dos cosas están claras con respecto a
    las fuentes tradicionales de educación empresaria: siguen siendo
    irreemplazables en muchos aspectos fundamentales de la formación
    de hombres y mujeres de negocios – a tal punto que para la mayoría
    de las posiciones relevantes de las compañías se exige hoy
    no sólo un título de grado, sino también uno de posgrado – ,
    pero no siempre pueden actualizar sus contenidos con la misma velocidad
    a la que se producen los cambios fuera de las aulas.

    Acaso inesperadamente – porque es muy probable que no hayan
    tenido el propósito de incursionar en la actividad académica – ,
    buena parte de ese vacío vino a ser llenado por los grandes proveedores
    de tecnología estratégica. En rigor, lo que hacen es absolutamente
    coherente con sus objetivos comerciales: si ofrecen productos y servicios
    tan costosos como novedosos, para poder venderlos necesitan que sus potenciales
    clientes sepan de qué se trata. Y, como lo marcan los tiempos que
    corren, rápido.

    ¿Qué es lo que hacen esas compañías? Organizan
    convenciones con clientes de todo el mundo, que, por sus contenidos, se
    convierten en virtuales posgrados, obviamente muy segmentados. En esos
    encuentros, las empresas no sólo presentan sus principales novedades
    sino que brindan verdaderos cursos, tan acelerados como profundos, acerca
    de cómo incorporar eficientemente las nuevas tecnologías
    y cómo se relacionan ellas, desde lo general hasta lo particular,
    con los diferentes niveles, escalas y actividades del mundo de los negocios.

    El arsenal marketinero-educativo desplegado en esas ocasiones llega
    a sorprender, como lo constató MERCADO, que en los últimos
    meses estuvo presente en dos de esas reuniones. Puede incluir conferencistas
    de la talla del fundador del Laboratorio de Medios del Massachusetts Institute
    of Technology (MIT), Nicholas Negroponte, como fue el caso de la Partners
    User Group Conference que NCR realizó en San Diego, California.
    O analistas top del mercado informático, como Douglas Lynn, del
    Meta Group, invitado por Sun Microsystems a su Enterprise Workgroup Solutions
    for Business, en Nueva York.

    También comprende decenas de conferencias y exposiciones, muchas
    de ellas generosas en la presentación de casos – por cierto,
    con bastante más detalle y menos limitaciones informativas que los
    que suelen estudiarse en las business schools – , a cargo de ejecutivos
    y profesionales que, como es habitual en las empresas norteamericanas,
    suelen ser atractivos speakers (aunque las palmas, en este rubro, deberían
    corresponder sin discusión a Ron Swift, consultor, vicepresidente
    asistente de NCR y uno de los principales expertos mundiales en data warehousing;
    después de haberlo escuchado, cuesta comprender cómo se le
    escapó semejante talento a la televisión).

    Por otra parte tiene, multiplicado por cientos – o miles,
    como en el caso de la abarcadora y multitudinaria reunión de NCR – ,
    el irresistible atractivo que representa la posibilidad de tomar contacto
    con ejecutivos de incontables compañías de todo el mundo,
    algo que los cursos tradicionales de posgrado ofrecen en escala mucho menor.

    Alejandro J. Lomuto