viernes, 1 de mayo de 2026

    Ofertas de temporada

    Informes: Pablo Basz y Esteban Biesnik

     

    La primera cadena internacional de hipermercados que

    instaló una boca de expendio en la Argentina fue Carrefour, en

    1982. Pasaron 13 años hasta que un competidor global

    &endash;Wal-Mart, el más grande de todos&endash; plantó

    su bandera en la plaza, aunque ya no eran los únicos: Jumbo,

    una cadena de origen chileno y capitales alemanes, estaba instalada,

    y la local Coto ya había tentado el formato híper. A

    partir de entonces, el proceso se aceleró. En los escasos 30

    meses transcurridos desde entonces llegaron al país cuatro de

    las empresas que controlan la distribución minorista en el

    mundo: la holandesa Ahold y las francesas Auchan, Casino y Promodes

    (Día).

    La tasa anual de apertura de nuevos híper saltó de

    uno a seis y la facturación anual del sector superó los

    US$ 10.000 millones. Los 49 hipermercados que están

    funcionando actualmente concentrarán este año 12,7% de

    los ingresos totales de los 272.000 locales minoristas registrados

    por AC Nielsen, de acuerdo con los cálculos de esta auditora

    internacional. Y según el Instituto Nacional de

    Estadística y Censos (Indec), las ventas totales del sector

    supermercadista crecieron 5,9% en 1997, pese a que el consumo no tuvo

    una evolución similar.

    Varias de las principales cadenas locales cambiaron de

    dueños, astronómicas cantidades de efectivo mediante:

    The Exxel Group compró Norte en US$ 440 millones, Ahold

    adquirió parte del grupo Velox (Disco y otras cadenas) y la

    francesa Casino se quedó con los híper cordobeses

    Libertad. “Se produjo en dos años un proceso que normalmente

    toma diez”, define el especialista Gualberto Arrúa, de la

    consultora CCR. Para Carlos Paciarotti, director de Disco, no se

    trata de un fenómeno inesperado: “Ya en 1992

    &endash;indica&endash; hablábamos de una gran

    concentración para estas fechas. Ahora sabemos que para fin de

    siglo el supermercadismo venderá 85% de la comida en el

    país”.

    En todo caso, tan fuerte tendencia a la concentración no es

    un fenómeno exclusivo de los supermercados ni de la Argentina.

    De acuerdo con los resultados de una encuesta realizada por la

    Comisión Económica para América latina y el

    Caribe (Cepal), de las Naciones Unidas, la participación de

    industrias multinacionales en las ventas del mercado interno

    creció entre 1990 y 1997: en alimentos, bebidas y tabaco, de

    37,3% a 50,8%, y en artículos de limpieza y cosmética,

    de 68,2% a 90,8%.

    El crecimiento del supermercadismo produjo un cambio en la

    relación de poder entre la industria y el comercio. Hace un

    par de años, casi ningún distribuidor minorista

    facturaba más que los cinco proveedores más grandes.

    Ahora, las primeras cinco cadenas facturan más que las 20

    principales proveedoras. Esto explica porqué aumentan las

    quejas de los directivos de la industria con respecto a las

    condiciones cada vez más exigentes que, sostienen, les imponen

    los retailers.

    Una de las principales consecuencias de la rápida

    expansión del supermercadismo es la caída de la

    facturación por metro cuadrado, lo que obliga a los minoristas

    a reducir costos operativos para poder operar eficientemente con

    menores márgenes. “Por eso, uno de los grandes temas del

    sector es la incorporación de tecnología

    estratégica”, afirma la consultora especializada Diana

    Matassa, y explica que la generalización de conceptos como el

    ECR (Efficient Consumer Response) y el intercambio electrónico

    de información estandarizada permitirán evitar pasos

    que no generan valor agregado en la comercialización.

    Otro de los grandes temas incorporados últimamente a la

    actividad es la expansión hacia el interior del país.

    Se estima que este año, por primera vez, se abrirán

    menos bocas nuevas en la ciudad de Buenos Aires y su conurbano que en

    el resto de la Argentina. Córdoba, por ejemplo, será

    una suerte de caso piloto de competencia global en escala regional:

    en un mercado que hasta ahora generaba tres veces más

    facturación por metro cuadrado que algunos países

    europeos, estarán frente a frente Carrefour y Wal-Mart

    &endash;con dos hipermercados cada uno&endash;; Casino, que

    compró los hipermercados Libertad, y Ahold, a través de

    Disco.

    Los pequeños minoristas cordobeses, como los de todo el

    país, se preguntan cuál será su suerte en esa

    pelea de elefantes. Es que, más allá de que haya cierto

    lugar para los chicos, sobre todo para aquellos altamente

    especializados, el proceso avanza tan arrolladoramente que ni

    siquiera los gobiernos y las legislaturas logran controlarlo, pese a

    las numerosas disposiciones sancionadas con el propósito de

    moderar sus efectos sobre los comerciantes más modestos y el

    empleo que éstos dejan de generar.

    Otro elemento que comienza a ganar fuerza es el de los nuevos

    formatos comerciales. “En los próximos dos años van a

    entrar nuevas figuras de comercialización; muchos fast foods,

    tiendas de proximidad, hard discount y también negocios

    pequeños de buena rentabilidad”, vaticina Ovidio Bolo,

    presidente de la Federación Argentina de Supermercados y

    titular honorario de la Cámara Argentina de Supermercados, la

    que presidió durante años. La cadena Día, por

    ejemplo, proyecta abrir 200 locales de hard discount en tres

    años.

    El escenario competitivo de 1998, coinciden todos los

    especialistas, es de concentración de la propiedad y del canal

    en todo el país: más participación para menos

    distribuidores y, por ende, más cadenas en venta y más

    alianzas estratégicas. Acaso bastante parecido al de la

    última mitad del año pasado, pero con la novedad de la

    expansión mucho más agresiva hacia el interior del

    país.