miércoles, 27 de mayo de 2026

    Un año de vuelo corto

    El otoño londinense castigó con un frío digno del más
    crudo de los inviernos a todos aquellos que viajaron a la capital inglesa para
    participar de los London International Advertising Awards. En su decimotercera
    edición, el certamen continuó demostrando que no cesa de crecer
    en inscripciones y países convocados: 16.638 entries de 81 naciones.
    En esto juegan tanto su creciente prestigio ­gracias, en buena medida,
    a la constante presencia de algunos nombres rutilantes en su jurado­ como
    la esforzada labor de sus organizadoras, Barbara Levy y Danielle Sterrie, quienes
    a esta altura deben haber acumulado más horas de vuelo que todo el personal
    de a bordo de la mismísima British Airways.

    También se sabía que iban a ser más los asistentes de
    carne y hueso; estaba la promesa de que las conferencias ­que habían
    hecho su tímido debut el año pasado­ aumentarían esta
    vez, tanto en cantidad como en calidad. Sin embargo, cuando un mes atrás
    se intensificó la convocatoria, ya se hizo público que, en lo
    relativo a la cantidad, se había jurado en vano: sólo habría
    dos encuentros, con Marcello Serpa y Richard Mellor, los dos chairmen
    del jurado. El nivel de ambos prometía, de todos modos, una tenida interesante.

    Pero, como se sabe, la vida da sorpresas. Quienes durante el fin de semana
    del 14 de noviembre fueron llegando al hotel sede de la muestra se enteraron
    de que, por razones jamás explicadas, ambas conferencias habían
    sido canceladas.

    Quedaban, como de costumbre, la cena de los habitués, los encuentros
    informales para intercambiar experiencias y opiniones y, claro, la gala final.
    Poco, en ese sentido, para alentar la presencia de creativos ­de anunciantes
    ni hablar­ más allá de la importancia del premio. Trasladarse
    miles de kilómetros al solo efecto de recibir una estatuilla representa
    un gasto de energía, tiempo y dinero que sólo se justifica por
    una urgente necesidad de masaje de ego, por el encanto inacabable que
    derrocha la ciudad, por la conveniencia de empalmar el viaje con algún
    negocio, o por un cóctel de todos estos ingredientes. Algo que quizá
    deberán tener en cuenta las briosas organizadoras si no quieren terminar
    haciendo la ceremonia de entrega de premios en un ascensor, o conformarse con
    la masiva invasión de los techies.

    A esta altura, cualquiera podría estar preguntándose por qué
    tanta necesidad de concurrencia extranjera, si se trata de los London Awards
    y suceden precisamente en Londres. Pues bien, lo que menos se ve por el festival
    son creativos ingleses. No sólo en presencia física sino también
    en cantidad proporcional de inscripciones. Y esto ha sido una constante desde
    el nacimiento mismo del certamen. Los motivos no son muy claros; alguna vez,
    informalmente, John Hegarty declaró a MERCADO que era “un festival para
    extranjeros”, sin explicar la razón. Pero resulta a todas luces evidente
    que para los británicos su festival es Cannes, como lo reconoce
    Marcello Serpa ­chairman de esta edición­ quien agrega:
    “para los brasileños, también”.

    A la hora señalada

    La noche del 16, el inmenso salón de “los nueve reyes” ­así
    llamado en honor al número de testas de la familia Lancaster que fueron
    coronadas­ lucía casi como siempre: mucho smoking, mucha
    seda, mucho champagne, y una considerable medida de glamour. Faltaba,
    sin embargo, la dosis de looks irreverentes, carnet internacional de
    identidad de los jóvenes creativos. En la mesa argentina, la displicencia
    de un veterano en estas lides como Fernando Vega Olmos y la joven mesura de
    Carlos Pérez contrastaban con la ansiedad: contenida en Daniel Luza,
    exultante en Diego León y Dolores Alexander (quienes habían alcanzado
    el diploma de finalistas para 890). Cuando promediaba la cena, comenzó
    la entrega de estatuillas. Convencional y devastadoramente larga.

    Los jurados, unos 200, dispersos alrededor del planeta, no se mostraron pródigos
    a la hora de votar. De acuerdo con las reglas, una pieza debe superar un promedio
    de 7,5 puntos para aspirar a competir por la estatuilla; una por categoría,
    ya que no hay ninguna discriminación de metales. En conclusión,
    sumando todos los medios (televisión, gráfica, radio, packaging
    e interactividad), sólo hubo 157 ganadores, menos de 1% del total de
    inscripciones (demasiados, de todas maneras, para presentar en una sola ceremonia).
    Independientemente de que el jurado tenga como criterio el paradigma del muchacho
    rudo
    , luego se verá que los materiales tampoco daban para más
    (chairman dixit).

    De menor a mayor ­si se aceptan los parámetros establecidos­,
    el rubro radio tuvo 1.399 entries y recibió 30 premios, con lo
    que duplicó la media general; el Grand Prize fue para un aviso
    de una agencia sudafricana. Pero, como en todos los certámenes, se trata
    de un medio difícil de evaluar por la enorme gravitación del idioma
    (sus distintas tonadas, los giros y sobreentendidos, etcétera).

    En packaging, aunque también se superó la media (706
    inscripciones y 19 ganadores) resultó llamativa la cantidad de categorías
    de producto que quedaron vacantes (casi la mitad). El premio mayor fue para
    un estupendo trabajo de la ascendente y también sudafricana The Jupiter
    Drawing Room, cuyo envase de profilácticos era a la vez bello, desenfadado
    y con un manual de instrucciones decididamente desopilante.

    Cuando Richard Mellor, presidente del jurado de interactividad, arrancó
    con los galardones del rubro, se hizo visible ­y audible­ que una
    buena parte de la concurrencia estaba integrada por techies ingleses,
    cultores de un estilo hooligan light. Sobre 345 entries ­mayoritariamente
    británicas y estadounidenses­, hubo 23 ganadores entre banners
    y sites, y un Grand Prize para cada uno de esos países.
    En el pelotón delantero, en materia de anunciantes, apostaron con éxito
    a la web firmas con comunicación de punta, como Nike o Nickleodeon,
    junto a nombres tradicionales como Mercedes Benz y L´Oreal.

    Los platos fuertes

    La relación inscripciones/finalistas/premios descendió drásticamente
    al llegar a la Gráfica (7.265/685/42). En una sucesión casi
    sin sorpresas, los argentinos se alzaron con cuatro galardones. El casi
    refiere a una extraña pieza de Ogilvy & Mather Londres: dos páginas
    de puro texto en cuerpo pequeño, sin titular. Esa rareza, contra todo
    pronóstico, iba a ser el Grand Prize.

     

    Un hombre de coraje

    Marcello Serpa es un grande de la publicidad mundial; dos metros de talento
    que en cinco años resucitaron a una decadente Almap/BBDO, la posicionaron
    entre las big players brasileñas, elevaron su facturación
    de US$ 33 millones a 270 millones y le hicieron ganar, entre otros premios,
    16 Leones en Cannes, Grand Prix incluido. Tiene, pues, autoridad
    para ser presidente de cualquier jurado, aunque éste de Londres
    lo colocó en un lugar difícil.

    “Es muy raro, después de que 200 tipos alrededor del mundo eligen,
    entre todos, a los ganadores, yo sólo debo seleccionar los Grand
    Prizes
    . Me siento un poco como Pinochet, cuando en Chile aplicaba
    mecanismos aparentemente democráticos pero al final el que decidía
    era él. Hay que pensar bastante, porque uno se expone mucho.” Y
    vaya si lo hizo: en gráfica eligió un aviso de dos páginas
    de puro texto, de bien público, sin siquiera un titular. “Cuando
    lo vi y, promediando su lectura sentí que me conmovía, me
    convencí de que allí había ruptura; rompía
    con todos los clisés y trucos del photoshop, con la remanida
    velocidad de la pura imagen. Era como una vuelta al raciocinio que naturalmente
    impone un texto. Era muy fácil ser político: bastaba darle
    el GP al VW Beetle, que no tiene estatura de GP aunque lo haya ganado
    en Cannes. Pero estamos saturados de imagen, y quizá sea hora de
    volver a leer y pensar.”

    Puesto a defender su decisión en televisión, reconoce
    que la ruptura no es tan clara. “Tal vez está en la sencillez,
    en presentar a las estrellas de básquet fuera del limbo, yendo
    a jugar monopolio con los viejitos del geriátrico; y todo filmado
    con una simple cámara de video. Cero efectos, poca plata. Es cierto
    que esto se destaca porque fue hecho en Estados Unidos y ahí brilla
    el contraste con todo lo anterior; si hubiera sido una campaña
    polaca, quizá no sería destacable”.

    Por fin, reconoce espontáneamente que “la producción que
    encontré fue, en general, más pobre que otros años,
    como ya se vio en los otros grandes festivales; hay años de ruptura
    y otros en los que sólo hay más de lo mismo. Por eso hay
    Grand Prizes que no pasan a la historia, y avisos que, sin ganarlo
    ­por el brillo general de la cosecha­, seguramente sí
    lo hacen. Así es la creatividad, así es la actividad humana”.

    En un ritmo cada vez más acelerado que, junto a la música disco,
    intentaba evitar que la ecuación cansancio/champagne provocara
    el derrumbe de los asistentes sobre las primorosas mesas, llegó la hora
    de los avisos de televisión, el plato fuerte de todos los festivales.
    Empezaron a desfilar por la pantalla algunos infaltables de los premios de este
    año: la campaña de Cliff Freeman para FOX Sports, la de BBDO New
    York para HBO, la iguana de Budweiser y la campaña de Wongdoody de Seattle
    para los Sonics (esta vez ganadora en la categoría “bajo presupuesto”)
    que finalmente se alzaría con el Grand Prize. Junto a todos ellos,
    algunas joyitas como la pieza de BMP DDB, Londres, para VW Polo ­justamente
    premiada por la dirección visual­, o la excelente “Perfect day
    de Leagas Delaney, Londres, para la BBC.

    Mientras tanto, la mesa de argentinos desbordaba con otras cuatro estatuillas;
    la “Morocha” de Lautrec fue festejada como de costumbre, los “Hermanos”, de
    Pragma, cosecharon aplausos y abucheos ­también como siempre­,
    mientras que el “Oso” de Young & Rubicam y el “Día del Padre” de
    VegaOlmosPonce tuvieron la mala suerte de pasar al final, cuando ni el swing
    ni la música ni nada lograba evitar la dispersión de la exhausta
    concurrencia.

    Después, las fotos de rigor, algunas entrevistas televisivas, los techies
    lanzados a bailar con el mismo fervor y bullicio que habían exhibido
    durante toda la velada, y el grupo argentino que se refugiaba en la calma elegante
    del bar para regodearse con el champagne francés y las estatuas
    inglesas.

    Quizás el próximo año la suerte ­y la calidad de
    las piezas­ mantengan o aumenten la cosecha de muchachos alados para los
    connacionales. Y, quizá, el buen olfato de las organizadoras las impulse
    a hacer algunos cambios organizativos, como las prometidas conferencias con
    figuras de primer nivel y el desdoblamiento de las ceremonias. Los participantes,
    seguramente, lo agradecerán.


    Gráfica argentina

    Un aviso es parte de una estrategia
    Por Daniel Luza, presidente

    de Eje Publicitaria.

    Por supuesto, para un publicitario esta frase suena a tautología; pero,
    en este caso, define muy bien los objetivos planteados por el cliente para el
    desarrollo de sus comunicaciones.

    Erpa es la empresa fabricante, entre otros productos, de Suprabond y de la
    línea de herramientas Bulit. Suprabond, líder en ventas, es además
    paradigmático del rubro adhesivos. Aquí es interesante destacar
    que Erpa emprendió un cambio que se terminó de plasmar el año
    pasado, por el cual ahora todos sus productos de la línea adhesivos se
    denominan Suprabond, con el agregado del tipo de producto específico.

    Se siguió esta estrategia luego de exhaustivas investigaciones que
    indicaban que el consumidor aceptaba de muy buen grado el cambio, solventado
    por una marca líder como Suprabond. Con una gama de productos como ésta,
    cuando uno publicita uno de ellos queda un importante impacto residual para
    el resto de la línea que lleva el mismo nombre; en estos casos, la eventual
    pérdida de identidad del producto madre siempre es menor que la optimización
    de los recursos comunicacionales.

    Ahora bien, con Erpa nos manejamos tratando de aprovechar al máximo
    los presupuestos, lo que significa que necesitamos un alto grado de recordación
    para todo lo que hacemos y así diferenciarnos de una competencia que
    muchas veces hace más de lo mismo pero con grandes inversiones.
    Es por eso que en este caso apelamos a la creatividad oportunista (el aviso
    se publicó apenas sucedió lo de la mordida de Tyson a Holyfield).
    La pieza, al aprovechar un tema puntual, publicó muy poco y sin embargo
    tuvo una alta recordación en el target específico.

    Last but not least, quiero destacar la actitud creativa del cliente
    ­con quien llevamos ganados cinco premios internacionales­, que es
    consciente de sus necesidades y nos permite aplicar una excelente dosis de creatividad
    en todo lo que hacemos para ellos. (Bueno, en casi todo, ¿se entiende?)


    La disco en
    un auto
    Por Pablo Batlle y Hernán
    Jáuregui,
    creativos de Lautrec Nazca Saatchi & Saatchi.

    Esta pieza nació de la necesidad que tenía Sony de comunicar
    un producto de una categoría que, en la Argentina, todavía no
    está muy desarrollada, como es el Car Audio.

    El mercado es sumamente chico, y a eso se suma que los productos de otras
    marcas no presentan ­ni comunican, en general­ innovaciones relevantes.
    En consecuencia, nuestro objetivo fue movilizar el mercado y comunicar la ventaja
    diferencial del producto, el sonido D-Bass.

    Se trata de un sonido que potencia los bajos sin distorsionar los medios,
    generando un efecto disco dentro del auto. Sobre este beneficio del producto
    basamos creativamente nuestra comunicación, convirtiendo el beneficio
    en concepto: “Una disco en un auto”.

    Y así surgió “Cola Disco”, un aviso impactante y original desde
    las formas, que llega al target joven con códigos que ellos conocen
    perfectamente.

    Además, con el plus que brinda siempre la firma de Sony, una
    marca muy bien posicionada en la categoría de audio por sus exclusivas
    innovaciones.

    Avisos para personas normales
    Por Carlos Pérez, director
    general creativo
    de Grey Argentina

    Toda la comunicación de Ciudad Internet (ex Ciudad Digital) estuvo centrada,
    desde su lanzamiento, en los contenidos. Sabemos que ése es el diferencial
    a largo plazo y que Ciudad Internet tiene una propuesta muy sólida en
    ese sentido.

    El aviso que ganó en Londres, sin embargo, trató de plasmar
    un aspecto puntual en cuanto a conectividad: la velocidad. Un tema que para
    todos aquellos que se precian de ser navegantes es insoslayable: el caño
    que tiene el proveedor determina la calidad de vida de cada navegante.

    Quisimos buscar, más que una imagen, un ícono que le permitiera
    a la gente decodificar a CI como un proveedor de Internet altamente veloz. Pretendíamos
    también dotar a la marca de un carácter global, universal: Internet
    es un signo de lo que estamos viviendo. Encontramos entonces la vieja concepción
    del mundo reposando en la tortuga y sus respectivos elefantitos. Y sabemos que
    el proceso creativo no tiene muchos pasos para explicarse. Es algo así
    como “reemplazo la tortuga por una liebre y ahí lo tenemos, ¿cómo
    se ve?”. La imagen respondía a lo que buscábamos, así que
    de ahí en más lo que hicimos fue trabajar en la estética.

    Por un lado, una teoría remota, y por el otro, nuestra marca, que tiene
    un notable porcentaje de futuro en sí misma. Creemos que el aviso, desde
    lo estrictamente visual, es una buena amalgama entre esas dos cosas. Y creemos
    que también logra algo que hoy es un imperativo para la comunicación
    de todos los servicios y productos relacionados con la informática y
    la tecnología en general: ser cercanos, accesibles. Está demostrado
    que una comunicación en esta categoría, si quiere ser masiva,
    debe abolir la idea de cosa complicada. Desde lo conceptual y lo creativo
    debe trabajarse para simplificar y traducir lo que se ofrece a términos
    de personas normales.

    Vender el producto y construir marca
    Por Ernesto Savaglio,

    presidente de Savaglio TBWA

    Se trata de presentar un rollo especial, el Fuji Super G 800, que fue concebido
    para sacar fotos en movimiento. Es interesante precisar que la estrategia de
    la marca es vincularse con los profesionales, (“El rollo de los profesionales”),
    diferenciándose de esta manera de su competencia, que se dirige y se
    relaciona con la familia.

    Es así como vimos en avisos anteriores a un fotógrafo tomando
    a una modelo en topless, que decía: “cuando vio al fotógrafo
    quiso llamar a la policía, cuando vio las fotos le pidió tres
    copias”. Otro donde veíamos a un soldado sobre un camión militar
    apuntando justo hacia la cámara que le sacaba una foto, y decía:
    “el fotógrafo podría haber perdido su vida, nunca su trabajo”.
    Y éste, donde vemos a un fotógrafo (o a una persona que se siente
    como tal) tratando de hacer su foto mientras está parado sobre la cornisa
    de una montaña que se está por desmoronar y dice: “el nuevo Fuji
    Super G 800 es ideal para sacar fotos en movimiento”.

    Esta idea siempre nos gustó mucho porque era entrarle al concepto
    por otro lado. Además, habla y muestra al que usa el producto en lugar
    de mostrar cómo queda la foto; eso fortalece la relación entre
    la marca y el cliente. Es desde esas ideas donde se trata de vender el producto,
    pero también se aporta un poder residual para la construcción
    de la marca.

    En otros certámenes, esta idea no había obtenido un primer premio,
    y sí lo logró en Londres, que es superprofesional y de avanzada.
    Creo que eso ocurrió porque el aviso es diferente, tiene un lenguaje
    anclado en la sutileza, y al mismo tiempo el titular dice qué tipo de
    producto es y para qué sirve. Y los ingleses valoran esto.


    Fílmica argentina

    Refrescar una marca
    Por Juan Cravero, ex director creativo
    de Young & Rubicam
    (actual
    director general creativo de Lautrec Nazca S&S).

    Scholl es una cuenta histórica de Young & Rubicam que en el ámbito
    creativo le ha dado grandes satisfacciones. Por cierto, se trata de un producto
    con cero glamour, cero appetite appeal, pero, precisamente, uno
    ama estos productos porque imponen quizá un mayor desafío.

    Como muchos recordarán, Dr. Scholl era una firma antigua, con una marca
    igualmente envejecida; en un momento dado decidieron abandonar el “Dr.” y aggiornar
    el logo y la estética. En Young se planteó una estructura
    clásica para sus avisos: ocurre una situación determinada que
    tiene un quiebre y se dispara para otro lado; una suerte de esquema problema/solución.
    Cuando yo dejé la agencia estábamos pensando en terminar con esa
    línea ­que se resuelve por lo negativo­ y hacer que el mismo
    gag contuviera la solución.

    Usamos el humor como constante porque tiene dos ventajas fundamentales: consigue
    el mismo impacto con menor tiempo y exposición, y, sobre todo, le da
    frescura a la marca, la acerca a la gente, la hace amigable.

    También se levantó la puntería del target, se
    trabajó más sobre lo aspiracional; de ahí la elección
    del personaje ­una especie de lord inglés en su imponente
    biblioteca­ y el despliegue y cuidado de la escenografía. El guión
    lo hicimos Darío Lanis y yo, y aunque teníamos bajo presupuesto,
    es ese tipo de guión el que les gusta hacer tanto a las agencias como
    a las productoras. Y hay que destacar también el gran trabajo de Marcelo
    Schejtman, de Flehner Films.

    El “Oso” de Scholl hizo una excelente trayectoria, ya que además de
    este importantísimo premio en Londres ganó en el Clío,
    en el Fiap y fue short list en Cannes. Y debo reconocerlo: a mí
    me gusta ganar el grand slam.

    Ante todo, natural
    Por Pablo Batlle y Hernán
    Jáuregui,
    creativos de Lautrec Nazca Saatchi & Saatchi.

    Nuestro objetivo apuntaba a crear una pieza televisiva que comunicara que Herba
    es una bebida saludable con sabor y, por sobre todas las cosas, muy natural.

    En esa perspectiva, la meta principal era generar en los consumidores de amargos
    un cambio hacia nuestra marca y, en los consumidores de otras bebidas sin alcohol,
    una atracción a la prueba de este producto.

    Así nació “Morocha”, una pieza que pone ­a través
    de la exageración­ un especial énfasis en lo natural de Herba.
    La exageración, en este caso, jugaba también con el humor: la
    chica que revela con actos la verdad de su físico (no se tiñe
    más, no tiene los lentes de contacto azules, se arranca los postizos
    que simulaban sus redondeces) y la respuesta de su pareja, que se despoja de
    su peluquín.

    Esta pieza no sólo obtuvo premios en todos los festivales nacionales
    e internacionales de creatividad, sino que logró cumplir su misión:
    un mayor conocimiento de marca y un aumento de presencia de Herba entre los
    consumidores.

    El posicionamiento fue: la bebida actual, la que es rica porque es natural.
    Y la propuesta única: “Cambiá por Herba – Herba te cambia”.

    Los hermanos sean unidos
    Por Rodrigo Figueroa Reyes,
    director general
    creativo
    de Pragma FCB.

    El comercial “Hermanos”, de Oreo, nace de una estrategia internacional de la
    marca: mostrar un momento mágico, en el que el eje del mensaje gire en
    torno a la unión entre dos personas al compartir un momento especial,
    y al amor que se da entre ambos.

    Por eso esta historia, que nos dice que todo esto podía ser contado
    de una manera mucho más poderosa. El tono social no hace más que
    confirmarlo, le pone el acento a los valores que Oreo quiere destacar en cada
    una de sus comunicaciones.

    Por otro lado es bueno destacar que se trata de un institucional de producto,
    por lo tanto la idea no es mostrar los atributos de la galletita sino los valores
    implícitos que trae consigo. De hecho se trata de un mensaje que sólo
    una marca líder en el mundo podía dar, ya que sólo las
    líderes pueden atreverse a decir cosas que otras marcas nunca mencionarían.

    La idea tardó un año en ver la luz. Y no se trata de una manera
    de decir: se presentó al cliente en marzo del ´97 y salió al aire
    en marzo del ´98, luego de decenas de grupos de testeo que involucraron a personas
    comunes y corrientes y también a grupos afectados por esta problemática
    dentro de su núcleo familiar. Una vez en la tanda, el comercial logró
    posicionar a la galletita en el top of mind de la categoría y
    se mantuvo entre los tres comerciales más recordados durante cinco meses
    después de haber salido al aire. Y todo esto con una inversión
    de sólo US$ 300.000.

    El récord de “Hermanos” es excelente: León de Oro en Cannes,
    Plata en el Clío, Oro en el Fiap y ahora Londres. Pero además,
    éste, que es el primer aviso de Oreo hecho fuera de Estados Unidos, desde
    marzo del año que viene estará en las tandas de televisión
    de ese país.

    Yo sé que la polémica sobre la cuestión de que aparezca
    un chico con síndrome de Down en un comercial sigue abierta y
    creo que es bueno; me habla de una sociedad en la que en la publicidad siempre
    sale la minita con la cola al aire y el tipo canchero, y parece normal,
    y cuando la realidad entra en el juego hay quienes se escandalizan. Quizá
    debatir acerca de esto nos permita crecer.

    Amor con humor
    Por Fernando Vega Olmos y
    Hernán Ponce, titulares
    de
    VegaOlmosPonce.

    La estrategia creativa de la acción “Día del Padre” tiene como
    mensaje esencial comunicar el concepto: “este Día del Padre en C&A
    vas a encontrar el regalo que tu viejo está esperando”.

    El mensaje es claro y directo: “llevale a tu viejo lo que está esperando”.

    El tono de la comunicación pasa por el humor que, a la vez, es el tono
    de comunicación que C&A utiliza para todas sus campañas. Como
    herramienta utilizamos la exageración para salirnos de los cánones
    habituales (ternura, felicidad, amor).

    En cuanto a quién nos dirigimos, el target definido fue:

    • ABC (C amplio), consumidor y no consumidor de C&A, 20 años y
      más;
    • a quienes le compran el regalo al padre por su día, gente que busca
      prendas de calidad a precios accesibles.

    También estaba muy claro contra quiénes competíamos:

    • competencia primaria: otras tiendas (Falabella/ Johnson´s);
    • competencia secundaria: otros locales, como tiendas de ropa, electrodomésticos,
      casas de regalos, etcétera.


    Hablan los jurados locales

    Pablo del Campo
    Director General Creativo de Young
    & Rubicam

    El sistema de votación es diferente del que se puede encontrar en otros
    festivales de esta categoría: en vez de reunir a un jurado en alguna
    ciudad, se envía una pequeña parte del material a cada uno de
    los jurados de cada país.

    El asunto es que esa pequeña parte es demasiado pequeña, y a
    partir de lo juzgado me cuesta pensar qué tal estuvo el festival y cómo
    anduvo el nivel. Quizá Marcelo Serpa, a quien le tocó elegir el
    Grand Prize (y que seguramente la pasó mejor que los que tuvimos
    que votar la primera parte) pueda tener una opinión más concreta.
    Cuando vea el reel completo, quizá yo pueda opinar un poco más.

    Con respecto a los ganadores, creo que se confirmó lo que ya se había
    destacado tanto en Cannes como en los Clío.

    Juan Cravero
    Director General Creativo de Lautrec
    Nazca Saatchi & Saatchi

    En cuanto al Festival, en general, no me cabe duda de que está creciendo
    en calidad, prestigio e inscripciones.

    A mí me tocó ver un reel con dos horas de la categoría
    campañas, entre las que no había ninguna local. En mi opinión,
    nada de lo que vi merecía premio; sólo podría rescatar
    la del nuevo Volkswagen Beetle y la de las tarjetas Hallmark, que siempre aportan
    su cuota emotiva. Pero tampoco eran premiables.

    A pesar de que el trabajo de jurado para Londres es muy chiquito, en el sentido
    de que uno ve apenas un pedacito de lo que se manda, tengo la sensación
    de que el nivel general de la producción fue bastante mediocre, como
    ya se había podido constatar en los otros grandes festivales de este
    año.

    Ha habido demasiada repetición y algunos comerciales ­aun europeos­
    son directamente lamentables. Por eso estoy convencido de que muy pronto se
    va a poder apreciar lo que Latinoamérica está aportando en frescura,
    en nuevos aires para la creatividad. Hablo por supuesto de Brasil y de la Argentina,
    y también de Uruguay, que con una inversión global muy pequeña
    está produciendo cosas de excelente nivel.

    Sergio Pollaccia
    Director General Creativo de
    Downtown

    En el ´91, cuando Downtown ganó su primer Fiap, viví uno de mis
    mejores momentos como creativo. Siete años después, la experiencia
    y la confianza hicieron que me toque el turno de ser jurado argentino de uno
    de los festivales del Grand Slam publicitario. Otro momento genial, si
    se piensa que uno mide opiniones y preferencias con tipos como Cliff Freeman,
    Luis Casadevall o Joe Pytca. Ni hablar de Marcelo Serpa como presidente del
    jurado.

    El material que me tocó fue más que interesante: retail
    o servicios al público. Una torta de 130 comerciales de los que, a mi
    criterio, 11 merecieron ser finalistas y uno primer premio. En un certamen donde
    no hay oro, plata y bronce, ganar un diploma de finalista es un premio. Una
    verdadera alegría. Como la mía por haber sido jurado, y como la
    de agencias como 890 y Eje Publicitaria, que se alzaron con Diploma y Primer
    Premio en gráfica respectivamente, con equipos creativos que crecieron
    en Downtown. Yes, sir.

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