Esta vez, los Reyes Magos no se portaron bien con el presidente y artífice del Exxel Group, Juan Navarro. El 6 de enero, Bunge International aceptó la oferta de una compañía de inversiones de la familia Perez Companc para la compra de Molinos Río de la Plata, el gigante de los alimentos que, según se daba por descontado hasta entonces, iba en camino de convertirse en la joya más valiosa del tesoro acumulado por Navarro.
A fines de noviembre, la suerte de Molinos parecía sellada. Con el retiro de la norteamericana ConAgra, quedaba allanado el camino para que el Exxel continuara su marcha triunfal, a pesar de las versiones, nunca confirmadas, acerca de las dificultades que tendría Navarro para reunir el dinero.
Luego se sabría que el 31 de diciembre Jorge Gregorio (Goyo) Perez Companc hizo llegar su oferta por Molinos, una presa que venía codiciando en silencio desde mayo, cuando se conoció la intención de Bunge y Born de ponerla en venta.
Al principio, relatan algunos allegados, Goyo estaba interesado sólo en algunas ramas de actividad de la empresa, pero a medida que estudió el negocio fue aumentando su apetito. En su caso, el acceso a los fondos para financiar la operación no representaba ningún problema: la familia Perez Companc está sentada sobre un colchón de más de US$ 800 millones, acumulados con las sucesivas ventas de activos del grupo, que comenzaron con la transferencia del Banco Río al español Santander.
La compañía de inversiones de los Perez que se alzó con Molinos fue IRHE Holdings, con sede en las Islas Caimán, que nació como una controlada del Río y se transformó en el brazo financiero de la familia poco antes de la venta del banco.
Por un puñado de dólares
La propuesta compromete a Perez Companc a pagar casi US$ 400 millones por 60% de la empresa el resto cotiza en Bolsa y a asumir pasivos por US$ 364 millones, de los cuales US$ 164 millones corresponden a deuda financiera y US$ 200 millones a compromisos de corto plazo (básicamente por compras a futuro de materias primas). La cifra definitiva se conocerá a mediados de marzo, cuando termine el proceso de due dilligence.
Goyo subió considerablemente la apuesta, considerando que el Exxel estaba dispuesto a desembolsar US$ 305 millones y a hacerse cargo del pasivo.
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Una familia, ¿otro modelo? La portada de MERCADO de diciembre proponía un tema de reflexión: El resultado final de la puja por Molinos parece dar sustento a una La moraleja parece atractiva, pero no resiste bien un segundo análisis. A Gregorio Perez Companc le ha tocado actuar como bisagra en la saga Aun así, resulta difícil explicar la anunciada venta de Son conocidas, por otra parte, las versiones que indican que Goyo Lo que da sentido a esta trama es, más que una estrategia de Goyo cree haber encontrado la salida en la creación de O sea, una lógica idéntica a la que impera en el modelo Sólo que Goyo no tendrá que trajinar, como Juan Dolores Valle |
Pero, en cualquiera de los dos casos, las sumas en danza estaban bastante lejos
de los US$ 600 millones que el Credit Suisse First Boston (el banco que tenía
el mandato de la operación) creyó que podía obtener por
Molinos. Estas aspiraciones fueron diluyéndose a medida que se retiraron
los candidatos.
Según un ejecutivo vinculado con el holding, los socios de B&B lamentaron que la norteamericana ConAgra, una de las principales compañías alimentarias del mundo, con ventas anuales por US$ 23.000 millones, hubiera abandonado la carrera, desalentada por los resultados de un mal año en el mercado mundial de los commodities.
Desde B&B su candidatura fue impulsada hasta último momento, no sólo para hacer subir la oferta del Exxel, sino también porque, puertas adentro del grupo, ConAgra parecía el comprador ideal. Para el staff de Molinos, la posibilidad de tener como nuevos dueños a los norteamericanos resultaba mucho más atractiva que la que ofrecía un fondo de inversión como el Exxel (o, en su momento, Hicks, Muse, Tate & Furst) que podía ceder a la tentación de desguazar la compañía para vender sus principales marcas.
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Otra porción de queso en el plato Apenas dos semanas después de quedarse con Molinos, los Perez El plan es fusionar La Paulina con la láctea Molfino (otra inversión En el rubro más amplio de los lácteos, la nueva empresa En este nuevo paseo de compras, los Perez fueron acompañados De los profundos bolsillos de Perez Companc saldrán, para esta |
Sin embargo, un consultor que siguió de cerca toda la operación
descarta de plano la incidencia de un factor sentimental en la decisión
final. “Se llegó a decir que la venta al Exxel se cayó porque
Navarro se fue de boca con los medios. Pero estoy seguro de que lo único
que pesó a la hora de elegir a Perez Companc fue el plus de US$
100 millones que ofreció por Molinos.”
La sorpresa que provocó el anuncio dejó lugar, luego, a los interrogantes sobre cuáles son los planes de los nuevos dueños en un sector en el que no cuentan con experiencia.
“Todavía es muy difícil interpretar la estrategia del grupo. Hace unos años, Perez Companc encaró un proceso de revaluación estratégica y reorganización de su cartera de negocios, y llegó a la conclusión de que en la Argentina las condiciones no favorecían, a largo plazo, a un conglomerado tan grande y diversificado. El proceso de cambio que emprendieron parece demasiado rápido, frente a la estrategia gradual que eligieron otros grupos, como Macri o Pescarmona”, señaló un socio de una consultora internacional de primer nivel.
Asignatura difícil
Más allá de su posición de liderazgo y de la fortaleza de sus marcas, Molinos es, según los analistas del sector, un hueso duro de roer: un conglomerado en el que conviven actividades tan disímiles como el crushing de aceites y la venta de alimentos congelados en los supermercados. “Es un gigante que factura más de US$ 1.000 millones anuales, pero en rubros muy atomizados, lo que hace que su poder de negociación sea menor, por ejemplo, que el de La Serenísima, que se concentra en un segmento”, señala otro consultor.
Al margen de los intentos por dotar a Molinos de una nueva estructura gerencial
no se descarta, sin embargo, un ofrecimiento a Jorge Castro Volpe para
que permanezca en el cargo de CEO, la mayoría de los analistas
anticipa la aparición de un socio para Perez Companc en el rubro de los
alimentos. Y todas las miradas se dirigen, nuevamente, a ConAgra, que ya comparte
un negocio con los Perez en Pecom Agra, una firma que factura US$ 270 millones
con la distribución de fertilizantes y el procesamiento de granos.
