jueves, 14 de mayo de 2026

    “El Mercosur es la única herramienta”

    -¿Cómo está absorbiendo el Mercosur la crisis provocada
    por la caída del real?

    -Es muy probable que los flujos de comercio en la región sufran un
    impacto negativo, porque los productos importados ahora resultan muy caros para
    los consumidores brasileños. Por otra parte, hay productos ­como
    las materias primas y las autopartes­ que, con este nivel de cambio, reactivarán
    su producción en Brasil y estarán en condiciones de sustituir
    importaciones. En Brasil ya se nota claramente un retroceso de las importaciones,
    y la tendencia se profundizará. Sectores como el automotor, o el de los
    electrodomésticos, padecieron una caída muy fuerte de la demanda
    local, en algunos casos superior a 30%. La industria automotriz es el ejemplo
    más concreto: en Brasil hoy no se vende un coche importado modelo ´99.

    -¿Qué sucede en el sector de la alimentación?

    -No se advierte una retracción en la industria local, porque los precios
    permanecieron más o menos estables. Pero sí se redujeron las importaciones,
    sobre todo las de los productos perecederos. En algunas categorías ­como
    los embutidos provenientes de Europa­ la caída fue de 80%.

    -¿Usted cree que el impacto de la crisis brasileña sobre
    el resto de los países del Mercosur pone en evidencia algunas deficiencias
    estructurales del bloque?

    -El impacto, que coyunturalmente puede ser muy fuerte para algunos sectores,
    va a diluirse con el tiempo. Pese a que los productos brasileños hoy
    tienen ventajas competitivas importantes en cuanto a precio, la realidad es
    que no se está dando una explosión de ventas hacia la Argentina.
    En Brasil hay una fuerte conciencia de que el Mercosur es un bien muy valioso.
    Demandó mucho tiempo construir el bloque, destruir muchos mitos y suprimir
    barreras históricas, y eso no puede perderse. Preservar el Mercosur sigue
    siendo una cuestión estratégica para Brasil.

    -En el Mercosur falta, todavía, coordinar políticas económicas.
    ¿Hasta dónde se puede avanzar si persiste esta falencia?

    -Diría que es una laguna. Pero hay que entender que el estado de desarrollo
    institucional de los países miembros del Mercosur no es el mismo. La
    Argentina caminó primero, estabilizó su economía, encaró
    muchas reformas y puso en marcha sus privatizaciones. Brasil, en cambio, avanzó
    más despacio: logró estabilidad sin hacer las reformas necesarias
    e inició el proceso privatizador hace muy poco tiempo. La convergencia
    llegará, pero en el largo plazo.

    -¿Cuál es la visión que tienen en la Fiesp sobre
    el rumbo que tomará la economía brasileña?

    -Las opiniones están repartidas. Entre los optimistas se cree que el
    real llegará a estabilizarse en 1,70 durante los próximos cuatro
    meses. Los pesimistas, en cambio, piensan que la paridad con el dólar
    va a instalarse por encima de los dos reales. En cuanto a la inflación,
    el mejor escenario indica que para este año podría ubicarse entre
    12 y 15%. Los precios podrán subir durante los próximos tres meses.
    Después, como consecuencia de la recesión, volveremos a los niveles
    anteriores a la crisis.

    -¿En este último período han surgido, entre los empresarios
    brasileños, opiniones contrarias a la continuidad del Mercosur?

    -No hay una sola voz que se pronuncie en ese sentido. Si se observan las estadísticas,
    es fácil comprobar que en los últimos cuatro años la balanza
    comercial fue favorable a la Argentina. Ahora lo será para Brasil, pero
    más por la caída de las exportaciones argentinas que por el aumento
    de las ventas brasileñas.

    -¿Cómo responden los empresarios brasileños a las
    promesas del presidente Cardoso a las autoridades argentinas de reducir subsidios
    a las exportaciones?

    -Fernando Henrique Cardoso tiene la opción de pasar a la historia como
    lo hizo Menem, como el hombre que logró el tránsito de la hiperinflación
    a la estabilidad, el que construyó las bases para el ingreso de Brasil
    al Primer Mundo, el que realizó las reformas internas y consolidó
    el Mercosur. Esos son los desafíos que tiene por delante. El presidente
    sabe que el Mercosur es lo más importante. Si dice que trabajará
    para que el Mercosur crezca, yo le creo. El retiro de los subsidios a las exportaciones
    no debe considerarse como un punto aislado: tiene que ver con la eliminación
    de las asimetrías, que es hacia donde debemos avanzar.

    -Los empresarios argentinos han reclamado que se fijen cupos transitorios
    para el ingreso de determinados productos brasileños. ¿Le parece
    que ésta es una solución viable para el problema?

    -Creo que hay que determinar dónde están los puntos sensibles,
    y dar las oportunidades a los sectores privados de la Argentina y de Brasil
    para que, en cada caso, se discutan los problemas y se encuentren soluciones.
    Este debe ser un acuerdo punto por punto entre los empresarios, no entre los
    gobiernos.

    -¿Cuánto tiempo podría extenderse la crisis?

    -Las crisis de Brasil, a diferencia de las de Argentina, nunca fueron muy
    largas. Pero son pocos los que creen que este año vaya a haber una clara
    recuperación. Los optimistas piensan que las cosas mejorarán en
    el 2000. Los pesimistas también dicen que será en el próximo
    milenio. (Risas) Los factores que están en juego son múltiples.
    Hay que avanzar con las reformas y profundizar el ajuste fiscal. No es posible
    continuar con déficits eternos. En gran medida, la estabilización
    va a depender de la aprobación del último paquete del ajuste fiscal,
    de la marcha del acuerdo alcanzado con el FMI y de que se llegue a un superávit
    de la balanza comercial. Además, será necesario que retornen las
    líneas de crédito a los exportadores.

    -¿Cómo ve la perspectiva de una moneda única para
    el Mercosur?

    -Pienso que no será posible en el mediano plazo, pero sí en
    el futuro. Para llegar a una moneda común hay que recorrer un camino
    muy largo y hace falta encarar las reformas pendientes en Brasil. Además,
    ¿cuántos grupos están hoy trabajando dentro del bloque para
    eliminar las asimetrías? Aunque son menores que en el pasado, las diferencias
    persisten.

    -¿Qué futuro le espera al bloque después de esta
    crisis?

    -Se fortalecerá. El Mercosur es la única herramienta posible
    para hacer frente a los grandes bloques económicos del mundo. La situación
    actual es coyuntural. Los proyectos de largo plazo siguen siendo los mismos.
    Si estuviéramos en una carretera San Pablo-Buenos Aires y en la mitad
    del camino nos encontráramos con una inundación, seguramente no
    abandonaríamos la idea de llegar a destino. Habría que encontrar
    un desvío o algún puente que nos permitiera pasar. Pero salirse
    un poco de la carretera no quiere decir que se haya perdido el rumbo.