(En Toronto, Canadá)
Como cualquiera que esté en la industria de las telecomunicaciones, Nortel Networks el nuevo nombre que tomó la antigua Northern Telecom luego de adquirir Bay Networks, una empresa de redes informáticas ha tenido que reinventarse en los últimos años. Y quizá haya acertado en el foco estratégico: la convergencia de las redes de voz y datos sobre Internet.
John Roth, el CEO de Nortel, asume la dinámica del cambio vertiginoso con naturalidad: “En la feria Telecom de 1995 dice ni siquiera hablábamos de Internet. En la versión ´99 sólo hablamos de eso. Los tiempos de los cambios se aceleran. Antes, en Nortel cada proyecto de investigación y desarrollo era aprobado por el directorio. Ahora sería imposible tardar tanto. Cuando tomáramos la decisión, otros se habrían apoderado del mercado”.
Y no son cuestiones abstractas. Que la voz que cientos de millones de personas utilizan para comunicarse corra sobre Internet significa que los tradicionales operadores estarán en problemas. Por caso, en la Argentina ya hay empresas que brindan enlaces privados de voz sobre protocolo de Internet (IP), esperando a que el marco regulatorio les permita hacerlo en forma pública.
“Las compañías de telecomunicaciones clásicas, como AT&T, están reinventándose rápidamente; saben que si no son ellas las que construyen las nuevas redes, otras lo harán”, dice Roth.
Por eso, que Nortel apueste a esta convergencia de una manera tan categórica no es poca cosa. El gigante canadiense-estadounidense factura US$ 17.600 millones y crece a un ritmo cercano a 20% anual. Es decir, no es un player menor. De hecho, su espectacular crecimiento se basa, en buena medida, en la oportuna apuesta a nuevos carriers y nuevas tecnologías, como las comunicaciones inalámbricas, por fibra óptica e Internet.
Cuando el volumen del tráfico de datos superó al de voz, Nortel advirtió que la transformación era más que cuantitativa y cambió el foco. Ahora espera que en pocos meses más el tráfico sobre IP sea más de 50% del total. Y que todo confluya hacia allí.
Pero, como sabe Roth, los tiempos se aceleran y, aunque Nortel invierta unos US$ 2.500 millones anuales en investigación y desarrollo, muchas veces hay que acortar camino y comprar las compañías que tienen la tecnología que se cree apropiada. De hecho, desde 1997 Nortel viene comprando un promedio de una compañía por trimestre y entablando alianzas en distintos aspectos con Intel, Microsoft o Panasonic.
Por eso, la reinvención de Nortel apunta a convertirla en una compañía de investigación, desarrollo e integración, proveedora de redes unificadas. Un perfil muy diferente del fabricante de componentes para la industria de las telecomuncaciones que tenía hasta hace pocos años.
“Los operadores quieren una red nueva y funcionando; eso es lo que llevó a Impsat a elegirnos”, explica un vocero de la compañía, ejemplificando con uno de los contratos que más los enorgullece en la región: la construcción de una red de datos de alta velocidad para América latina, por US$ 244 millones.
Aunque la vocación por América latina es clara, más de dos tercios de las operaciones de la compañía se concentran en Estados Unidos y Canadá, allí donde sucede la revolución de Internet, ese maremagnum de datos que cruzan los servidores y que, en 75% de los casos, lo hacen sobre redes de ópticas de Nortel.
De esos mercados viene la tendencia que la empresa identifica como central y a la que apuesta sus fichas: “Hace algunos años indica Roth, 80% de lo que transmitían las redes era voz y 20% datos. Hoy, en Norteamérica, 60% son datos y ese tráfico crece 10 veces más rápido que el de voz. Por eso los nuevos operadores tienen que construir redes optimizadas para la transmisión de datos y de voz sobre IP porque ese porcentaje será 90% en tres o cinco años”. Y allí estará Nortel.
