viernes, 24 de abril de 2026

    ¿Alcanza con ser tan grande?

    La finlandesa Nokia es una gran empresa cuyas acciones han tenido un crecimiento fabuloso. ¿Demasiado fabuloso? El 22 de julio, la fabricante líder de teléfonos inalámbricos del mundo anunció una caída de 59% en sus ganancias para el segundo trimestre. Su rendimiento cumplió los cálculos de los analistas, y hasta los superó, pero la cotización de sus acciones cayó casi 20%.


    Desde esa fecha, sus papeles recuperaron gran parte de esa declinación: sus ADR se negociaron en Nueva York a alrededor de US$ 85 a mediados de septiembre. Pero la volatilidad está consolidando las sospechas de que las acciones de Nokia están perdiendo vigor. “Las acciones lograron resultados demasiado positivos”, dice Brian Modoff, analista de Deutsche Bank-Alex Brown, con sede en San Francisco. “Por lo tanto, ahora es difícil vislumbrar qué es lo que puede suceder en el futuro”, agrega.


    Nadie duda de que bajo la dirección del CEO Jorma Ollila, Nokia está cumpliendo una tarea brillante y tiene un gran potencial de crecimiento por delante. La empresa aumentó los márgenes operativos de sus receptores cinco puntos porcentuales este año, alcanzando 23%, un logro impresionante considerando que los precios de los aparatos están bajando a razón de 20% anual en promedio. Los márgenes de Motorola, una de sus empresas competidoras, son de 4,5%, y Ericsson, la otra gran rival, está saliendo de un año de convulsiones gerenciales y apenas si llega al umbral de rentabilidad en los receptores telefónicos.


    Nokia domina hoy casi 30% del mercado de la telefonía mundial, frente a 25% de Motorola y 14% de Ericsson, y todo indica que el mercado habrá de duplicarse en volumen dentro de los próximos tres a cuatro años. Esta perspectiva trae consigo ahorros derivados del volumen, que a los actores más pequeños les resultará difícil equiparar. Teniendo eso en cuenta, quizá no debiera resultar tan sorprendente que el precio de las acciones de Nokia sea hoy 10 veces superior al de 1996, habiendo crecido 62% este año solamente.


    A US$ 85 la acción, la empresa está valuada en US$ 106.000 millones, o sea 5,4 veces los ingresos que percibe y 43 veces las utilidades probables de este año. Las acciones de sus competidores, Ericsson y Motorola, se negocian a alrededor de dos veces sus ventas. Per Linderberg, un analista de la industria de las telecomunicaciones de Dresdner Kleinwort Benson, de Londres, calcula que sólo el negocio de los receptores móviles de Nokia tiene un valor implícito de alrededor de US$ 80.000 millones, dos veces los ingresos generados por toda la industria de la telefonía móvil.


    El peligro


    Y es allí, precisamente, donde está el peligro. Con esas altísimas valuaciones, bastaría un simple desliz para que las acciones de Nokia se derrumbaran sin más.


    Pero, ¿qué podría salir mal? Muchas cosas. La competencia feroz y la escasez de componentes ejercerán una fuerte presión sobre los generosos márgenes de la compañía. “A Nokia las cosas le han resultado fáciles durante los últimos 18 meses, cuando Motorola y Ericsson prácticamente no lanzaron productos que pudieran representar una competencia para ella”, observa Anita Farrell, analista de Merrill Lynch en Londres.


    Pero después de varios pasos en falso, Ericsson está hoy a punto de lanzar nuevos productos y Motorola tiene lista una línea que podría competir con la de Nokia.


    Otro motivo de preocupación está dado por el hecho de que Nokia maneja su contabilidad en euros. Cuando era débil con respecto al dólar, el euro motorizó las cifras de ventas de la compañía, pero ahora el euro está consolidándose.


    Nokia, igual que sus principales competidoras, está trabajando en varios consorcios y varios foros para incorporar los datos al mundo de la telefonía móvil, incluida la creación de un protocolo de acceso inalámbrico (similar al protocolo de Internet).


    “Nuestro objetivo es poner a Internet en cada bolsillo”, afirma el ejecutivo principal de finanzas (CFO) de la empresa, Olli-Pekka Kallasvuo. Sin embargo, hasta ahora los dispositivos prácticamente se limitan a brindar los horarios de los trenes y los informes meteorológicos. Cualquier cosa que resultara un poco más complicada haría que los usuarios corrieran el riesgo de perder la conexión durante la transmisión o de enfrentar velocidades sumamente lentas para bajar la información.


    “Los datos inalámbricos serán un proceso evolutivo y no un acontecimiento único capaz de cambiarlo todo”, dice Kallasvuo. Espera contar con velocidades de hasta dos megabits por segundo en algunas regiones de Europa y Estados Unidos, más veloces incluso que las que hoy ofrece la mayoría de las computadoras de escritorio del hogar. ¿Cuándo? Dentro de algunos años, responde Kallasvuo.


    Nokia presentará muy pronto un teléfono para navegar por Internet. Pero no estará sola en esta iniciativa, porque empresas como 3Com están diseñando dispositivos amigables para Internet que prometen ser muy competitivos dentro del mismo sector del mercado.


    Dados todos esos imponderables, los analistas estiman que las utilidades por acción de Nokia para el próximo año estarán entre US$ 2 (1,90 euros) y US$ 2,93. Las proyecciones del precio de sus acciones para el año 2000 variarán considerablemente también, y estarán entre US$ 63 y US$ 120. En una palabra, los analistas no tienen muy claro el cuadro de situación. Sin embargo, en general coinciden en que sin importar lo grande que pueda ser Nokia como empresa, será difícil que sus acciones mantengan su fuerte impulso al alza.

    Kallasvuo descarta las preocupaciones de que una competencia más dura
    por parte de Ericsson y Motorola pueda crearle dificultades a Nokia. “Tanto
    en el negocio de los receptores como en el de los componentes la competencia
    ha sido siempre parte de nuestra vida diaria”, dice. Y agrega: “Sólo
    puedo decir que ganamos participación de mercado el año pasado
    y que continuaremos haciéndolo este año”. Palabras combativas,
    sin duda, pero Nokia tiene muchas cosas que proteger.

    Gráfico 1

    © Forbes / MERCADO