El Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC, según sus siglas en inglés) es un foro global que reúne a los líderes del sector. Sus 112 miembros son chief executives en todos los segmentos de la actividad, como hotelería, espectáculos, ocio, transporte y todos los servicios relacionados con el negocio.
El Consejo realizó recientemente un encuentro en el Caesar Park Hotel de Buenos Aires, auspiciado por American Express, que compartió la organización con la Secretaría de Turismo de la Nación.
Jean-Claude Baumgarten, presidente del Consejo desde octubre de 1999, afirmó que la función del organismo que encabeza “es crear conciencia” con respecto a la importancia de la actividad.
El Consejo también trabaja en ámbitos locales a través de las llamadas Iniciativas. Ya ha lanzado dos: en Asia y América latina. Son reuniones que se llevan a cabo entre representantes de la organización y del área privada de cada región. “De estas reuniones, basadas en el conocimiento y la información del Consejo, y la experiencia de cada uno de los directivos, surge un plan de acción de una plataforma conjunta que se presenta al sector público como conclusión de lo que el sector privado querría hacer para contribuir al desarrollo”, explica Baumgarten. “Nuestro segundo objetivo es transformar esta mayor conciencia en acciones concretas, desarrolladas por los sectores público y privado”.
La estructura y el crecimiento
El Consejo cuenta, además, con dos importantes herramientas para llevar a cabo su función. Una es la Cuenta Satélite de Turismo, que permite medir el impacto directo e indirecto de la actividad en la creación de riqueza y empleo. Y la otra es el Centro de Investigaciones, en Filadelfia. “Hemos invertido millones en investigaciones en los últimos diez años y, sobre esa base, desarrollamos un modelo que es reconocido como válido para las organizaciones internacionales de máximo nivel, como Naciones Unidas”, afirma Baumgarten.
En América latina, la entidad anticipa para los próximos diez años una tasa de crecimiento del turismo dos veces mayor que el promedio mundial.
Con respecto a las perspectivas turísticas de la Argentina en particular, Baumgarten cree que “a mediano y largo plazo, son favorables. El país está en una buena situación en lo que se refiere a las inversiones de capital y en calidad y potencial. Para desarrollarlo, hay que tener en cuenta dos cosas: saber a qué velocidad queremos llegar a este objetivo, y cuáles son los posibles cuellos de botella que hay que superar”.
Entre los obstáculos que visualiza Baumgarten se encuentra el acceso aéreo. Hernán Lombardi, secretario de Turismo de la Nación, menciona, por su parte, los altos precios y los impuestos. “Enviamos, con el presidente Fernando de la Rúa, un proyecto de ley para la devolución del IVA a los servicios turísticos en todas las provincias de frontera. Esto apunta a reducir impuestos y a bajar los precios internacionales”, señala. “La Argentina no va a devaluar, pero no se nos escapa que hemos perdido competitividad cuando devaluó Brasil. Y perdemos cuando el euro se devalúa frente al dólar. Pero hemos tomado esta medida audaz, que es considerar al turismo como una exportación y devolver el IVA en los servicios hoteleros, gastronómicos y turísticos, a los visitantes extranjeros”.
Según Lombardi, la medida tiene directa relación con la competitividad y la federalización. Se trata de alternar y alentar el turismo extranjero en todo el país, como también las inversiones.
“Y entrar en la Cuenta Satélite Global (la Argentina no había ingresado hasta febrero) le da transparencia a los números. Si son ficticios, el sector carece de seriedad.”
Aerolíneas, cielos y empleo
El acceso aéreo es un creciente factor generador de polémicas. Es el caso de Estados Unidos y la Argentina, y la controvertida propuesta de instaurar un esquema de cielos abiertos entre ambas naciones. Con respecto a esto, el presidente del Consejo señala que “primero hay que decidir a qué mercado queremos apuntar. Está claro que Estados Unidos es un mercado importante para la Argentina. En segundo lugar, hay que elegir a la aerolínea o aerolíneas que tengan el acceso más importante al mercado que nos interesa. Y hablamos del acceso a los aeropuertos, a los nodos más importantes. Después hay que decidir cuál es el aeropuerto más rentable, el que podría traer más pasajeros a la Argentina y, sabido esto, determinar a qué empresa aérea habría que darle mayor acceso a la Argentina”.
Baumgarten cree que algunas decisiones en cuanto a las líneas aéreas se transforman en algo emocional. Y afirmó que para superarlas hay que tomar un punto de vista apoyado en los objetivos de marketing. “Allí la solución surge claramente”.
“Si vemos lo que pasa en el sector del transporte aéreo, observamos acuerdos diferentes entre aerolíneas: programas de viajeros frecuentes, de promociones y asociaciones. Esto hay que analizarlo y trabajarlo cuando vemos cuál es la línea a la que vamos a otorgar nuevas o mayores frecuencias.”
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