En Sunchales, a 150 kilómetros al noroeste de la ciudad de Santa Fe, la planta principal de SanCor se levanta como un mitológico y ancestral castillo. Pero éste es, en rigor, el centro neurálgico de una empresa con 21 establecimientos agroindustriales en cinco provincias (Córdoba, Santa Fe, Buenos Aires, Entre Ríos y Santiago del Estero), una facturación anual de $ 1.000 millones y exportaciones por US$ 120 millones. En torno a ella se agrupan 4.000 productores y 85 cooperativas.
SanCor concentra, actualmente, 20% de la producción láctea nacional, 20% de la comercialización y 33% de las exportaciones lácteas argentinas, de las cuales, 45% corresponde a los países extra-Mercosur. Cuando el 13 de enero de 1999 Brasil anunció la devaluación del real, este último dato se transformó en un factor estratégico, dicen los directivos de la cooperativa en el austero despacho de la presidencia.
“Conformamos un grupo con cinco empresas lácteas (La Serenísima, Alfredo Williner, Molfino, Milkaut y Verónica) para exportar fuera del Mercosur, salir de la Brasildependencia y abrirnos al mundo”, señala Oreste Manrique, presidente de SanCor.
Además de su participación en este grupo, a mediados del mes pasado SanCor acordó con Milkaut una alianza estratégica para aunar sus fuerzas de venta y desarrollar actividades comerciales y de logística en conjunto. “Estamos en una primera etapa, que le da forma a la entidad. Podríamos empezar a operar en 2001”, dicen en Sunchales. El acuerdo busca objetivos como la constitución del mayor grupo empresario lácteo de América latina y el fortalecimiento del movimiento cooperativo lechero de la Argentina.
La cooperativa, nacida en 1938, afirma su expansión regional. Está asentada en Brasil con una empresa propia, exporta a México, Colombia, Perú y a través de SanCor Dairy Corporation, radicada en Estados Unidos y con oficinas en Miami llega al norte del Río Bravo sin intermediación. Estados Unidos otorga a cada país un cupo en la importación de quesos duros. Y el gobierno argentino determinó que 50% de ese cupo se asigne a SanCor. Según Raúl Filippi, gerente general de la empresa, “las expectativas de facturación en Estados Unidos son de US$ 20 a US$ 25 millones”.
En México, SanCor aún no tiene planta propia, “pero vamos en camino a tenerla. Contamos, en cambio, con un distribuidor exclusivo, como en Paraguay, Chile, Boliva, Perú y Uruguay”.
Pero el subcontinente ofrece otras alternativas, que SanCor ya ha comenzado a explorar. Y lo hará con Arla Foods.
Una posición de fuerza
Arla Foods nace de la fusión de Arla Eokonomisk Förening, de Suecia, y MD Foods Amba, de Dinamarca. La empresa procesa 7.000 millones de litros de leche por año y tiene 17.000 productores asociados. Es la mayor láctea de Europa y la segunda del mundo, con ventas totales por US$ 4.800 millones.
“Con esta empresa elaboramos suero de queso, un producto del que se extraen proteínas, lo que genera un ingrediente alimenticio, componente de muchos productos lácteos, también utilizado en fármacos y otros productos que potencian proteínas a través de él”, explica Manrique.
SanCor proveerá el suero, desde sus fábricas de quesos, y Arla Foods se encargará del desarrollo y la comercialización mundial. La asociación se constituyó el 22 de septiembre y el 3 de noviembre se formalizó la capitalización de la sociedad, que funcionará como joint venture.
El potencial de Arla Foods se apoya en su escala. “Ellos se han asociado con empresas locales en una media docena de países. Y en todos tienen una participación de 60 o 70%”, comenta Manrique. Cuando llegaron a la Argentina negociaron con SanCor y el resultado fue otro. La participación de los europeos en la sociedad será de 50%, igual a la de SanCor. “Logramos esto porque hay un factor estratégico importante”, dice el presidente de la cooperativa. “Ellos tienen un mercado internacional muy bueno. Y por sus cupos en Europa tienen un techo de producción. Les falta la materia prima, que nosotros tenemos. Aquí hallaron un millón y medio de litros de suero de queso por día, algo difícil de encontrar”. El suero de queso será para exportar. “Obtendremos unos US$ 30 millones anuales”, agrega Filippi.
En la nueva empresa, Arla Foods Ingredients, se invirtieron US$ 60 millones: US$ 15 millones desembolsó SanCor y una suma igual Arla Foods. Los otros US$ 30 millones son aportados por préstamos sindicados de bancos internacionales.
Más que un alimento
No menos trascendente es el nuevo paso que dará SanCor con BioSalud, una línea de derivados lácteos desarrollada para uso medicinal. Se trata de suplementos de alimentación clínica, específicamente formulados para administrar por vía oral o enteral. Está dirigido al manejo dietario de enfermedades o condiciones clínicas con requerimientos nutricionales especiales (ver recuadro).
“La inversión inicial en desarrollo e investigación es de US$ 2 millones. Sin contar lo que se destinará a capacitación y a otras etapas de la producción”, dice Filippi. “BioSalud está mucho más cerca del medicamento. Mejoramos la alimentación y ahora llegamos al enfermo.”
La distribución en América latina la llevará adelante
Laboratorios Bagó a partir del año próximo. “En la Argentina
la distribuiremos solos, porque tenemos nuestro propio sistema de visitadores
médicos. No será recetada por el médico, pero la puede
recomendar. Por eso tenemos que hacer que los profesionales la conozcan”, dice
Filippi. “Será una línea de negocios importante. Por ser un paraguas
nutricional, diferente de la leche habitual, es posible que tengamos que
hacer alianzas de mayor envergadura”. BioSalud es la punta de lanza de una nueva
línea, que en los próximos cinco años puede modificar el
perfil de ventas de la empresa. La idea es sumar 20% de lo que hoy factura SanCor,
lo que para la cooperativa representa unos US$ 200 millones.
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