jueves, 14 de mayo de 2026

    La billetera se impone al glamour

    Gaseosas, cervezas y jugos frutales por el lado de las bebidas, y galletitas
    y leches fluidas por el lado de los alimentos, siguen a la vanguardia de las
    preferencias de los consumidores argentinos. En conjunto, absorben casi la mitad
    de la facturación de la canasta total de alimentos y bebidas elaborada por ACNielsen,
    compuesta por más de 50 categorías, de las cuales las 20 primeras concentran
    78% de la facturación. En efecto, de cada $ 10 que los consumidores gastan en
    alimentos y bebidas, casi $ 5 son canalizados en las categorías mencionadas.
    Esta composición no varía sustancialmente desde hace más de cuatro años y fue
    confirmada nuevamente en 2001, cuando a la recesión todavía no se le sumaba
    el efecto de la devaluación y su consecuente inflación de precios. (ver Gráfico
    3.1).
    En el ranking de facturación de alimentos y bebidas de 2001 no se registran
    muchas variaciones respecto de años anteriores. Ni siquiera cuando se lo compara
    con años como 1998, cuando la recesión comenzaba a discutirse y tanto los precios
    como los volúmenes de venta tendieron a la baja. Platos calientes Una situación
    distinta se encuentra si se analiza el comportamiento de cada categoría. Por
    ejemplo, los productos envasados para preparar platos calientes que en 1998
    habían sufrido una baja en la facturación de 2,7%, en 2001 descendieron 4,7%.
    Contrariamente, en los primeros seis meses de 2002 estas categorías obtuvieron
    una suba de 19,4% en su facturación, a fuerza de inflación.
    Por otra parte, cuando se analiza cada tipo de alimento que compone la canasta
    para preparar platos calientes, algunos aumentos de consumo se unen a la suba
    de precios. Ejemplo de ello es el caso de las pastas secas, que fue la categoría
    que más ganó en facturación en el primer semestre de 2002, lo que se explica
    por la remarcación en las góndolas y al aumento del consumo de fideos guiseros,
    un plato típico de los tiempos de crisis (ver Gráfico 3.2).
    Así las cosas, tampoco resulta extraño que en los primeros seis meses del año
    pasado, y dentro del rubro de productos envasados para platos calientes, el
    segundo puesto del aumento de la facturación lo haya ocupado el arroz en grano,
    categoría que fue empujada en este ranking tanto por el aumento de precios como
    por la suba del consumo en los hogares donde las carnes brillan por su ausencia
    y son reemplazadas por productos de menor valor.

    El sabor de la mayonesa

    A la hora de observar lo complejo de la elasticidad de la demanda en cuanto
    al precio de algunos alimentos, es importante ver qué ocurre con los condimentos,
    una categoría considerada no tan esencial dentro de las comidas.
    En promedio, durante los primeros seis meses de 2002, la mayonesa tuvo un aumento
    en el precio de 28,1% respecto de igual período de 2001, al tiempo que facturó
    13% más de enero a junio del año pasado, respecto de los seis primeros meses
    de 2001. En contrapartida, la salsa golf tuvo un aumento en su precio muy inferior
    al de la mayonesa (12,6% en el primer semestre), pero una caída en la facturación
    (12,3%) (Gráfico 3.3). Golosinas amargas Más de la mitad del dinero que los
    consumidores argentinos gastan en golosinas van a chocolates o productos que
    contienen ese ingrediente. Esa tendencia no ha variado con el tiempo y se explica
    no tanto por las preferencias del cliente sino, sobre todo, por el precio relativo
    que las categorías de alimentos con base de cacao tienen sobre el resto de las
    golosinas (ver Gráfico 3.4).
    Pero también es cierto que el negocio de las golosinas no es muy dulce en la
    Argentina. En abril de 1999, MERCADO publicó un informe especial en el que se
    señalaba que el consumo de golosinas per cápita en la Argentina era de 3,7 kilos
    por año, muy bajo comparado con países como Alemania o Estados Unidos, donde
    el índice se eleva a 11 y 12 kilos respectivamente. ACNielsen indicaba ese mismo
    año que las ventas de chocolates, gomas de mascar y caramelos duros registraban
    caídas de casi 30%, tanto a raíz de la reducción de sus precios cuanto a la
    baja de consumo.



    Sin embargo, durante 2000, la facturación de golosinas aumentó 4,7%, impulsada
    por la suba del consumo de productos chocolatados. Pero el péndulo del consumo
    hizo que en 2001 la facturación de esta canasta cayera levemente (0,5%). Durante
    los primeros seis meses de 2002, lo facturado por el rubro golosinas aumentó
    5,4%. Los productos chocolatados vendieron 4,4% más que en igual período de
    2001, mientras que los caramelos duros y las gomas de mascar vieron incrementadas
    sus ventas en 3,2% y 8,7%, respectivamente.
    Siempre dentro de los productos chocolatados hubo algunas bajas destacables,
    como las tabletas, los bombones y los bocaditos de hasta 25 gramos, y el maní
    con chocolate, que hace años era el preferido de los niños que asistían a las
    matinés en los cines.




    El sabor del encuentro

    Durante los primeros seis meses de 2002, el volumen de facturación de bebidas
    alcohólicas y no alcohólicas cayó casi por igual (7,1% las primeras y 7,6% las
    segundas), comparado con igual período del año anterior. Dentro de las bebidas
    espirituosas, el champagne, que últimamente había logrado desestacionalizarse
    y emparejar su consumo durante todo el año, sufrió una caída de 28,8% en las
    ventas, impulsada por una fuerte reducción de precios de 8,2%. De hecho, fue
    la única categoría de la canasta de bebidas alcohólicas que monitorea ACNielsen
    que vio bajar su precio (ver Gráfico 3.5).



    En contrapartida, los whiskies tuvieron el mayor aumento de precios de esta
    canasta (16,9%), dado su importante componente importado, sufriendo paralelamente
    una reducción de 3,4% en su facturación. No está de más decir que, tradicionalmente,
    más de 45% del dinero que los argentinos invierten en bebidas alcohólicas es
    destinado a cervezas. Esa cifra llegaba a 46,2% en 1998, y durante 2001 su participación
    fue de 49,3%. En el primer semestre del año que pasó, las cervezas aglutinaron
    53,2% de las ventas de bebidas alcohólicas, recibiendo a los consumidores que
    abandonaron otros productos que componen esta canasta, como los aperitivos y
    el ya mencionado champagne. M