jueves, 14 de mayo de 2026

    Sólo lo imprescindible

    Luego de tres años de recesión, los consumidores argentinos llegaron a un escenario
    caracterizado por la profundización de la crisis, la pérdida de ingresos en
    los hogares y, no menos importante, la inflación. Así, no resulta extraño que
    tanto en alimentos y bebidas como en artículos de limpieza y aseo personal y
    en remedios de venta libre, los argentinos agudicen su poder de selección y
    sólo carguen sus changuitos con los elementos imprescindibles.
    En la edición pasada de la Radiografía del Consumo, cuando la recesión sumaba tres años pero
    la deflación dejaba cierto aire para los bolsillos de los consumidores, se explicaba
    que las diferencias de hábitos y actitudes de los compradores respecto de años
    anteriores se basaban en el lanzamiento de nuevas marcas y sensibilidad al precio.
    Hoy, los cambios en la forma de consumir de los argentinos se explican casi
    invariablemente por el precio, ya que los productores de bienes, acaso empecinados
    en desempolvar los viejos libros que explicaban cómo realizar ajustes por inflación,
    no se dedicaron a lanzar nuevos productos.
    Así las cosas, mientras en 1999 se observaba que, aun con precios a la baja, los volúmenes de ventas seguían el
    mismo camino descendente, 2002 puso en evidencia que los consumidores argentinos
    se mudaron de las categorías de más alto precio a las de más bajo. Dentro de
    las bebidas alcohólicas, por ejemplo, crece la cantidad de dinero que los argentinos
    gastan en cerveza en detrimento del champagne, mientras que los fideos y el
    arroz son la base de la dieta de platos calientes. Los productos que más sufrieron
    con la llegada de la inflación y la caída del consumo fueron los que se utilizan
    para el cuidado personal. Y no porque esta canasta sea la que más haya perdido
    en los primeros seis meses del año, sino porque los argentinos son los consumidores
    que más cuidan su higiene en la región, aunque la crisis de estos días esté
    reduciendo su consumo de desodorantes personales, cremas y sistemas de afeitar,
    hecho que no se produjo ni en los tiempos del efecto Tequila.
    Dentro de este grupo, los pañales descartables dieron la nota, ya que pocos se imaginaban el
    regreso de los pañales de tela, ya de uso común en los hogares más pobres. Los
    más pudientes, combinan una reducida cantidad de protectores para bebés de buena
    calidad, con otros de calidad más baja. En lo que hace a los productos de limpieza
    y cuidado del hogar, en el primer semestre de 2002 se detectó el regreso a las
    lavandinas, rebrote que no se observaba desde 1997 cuando las campañas contra
    el cólera impulsaron su uso. Ahora, su precio, que representa la mitad de lo
    que cuesta comprar un limpiador multiuso, denota que los argentinos prefieren
    ahorrar a ser prácticos, al menos en cuanto a la limpieza del hogar se refiere.
    Por su parte, los fármacos de venta libre están siendo amenazados por tratamientos
    caseros. Sus ventas cayeron 15% en los primeros seis meses del año 2002 y fueron
    reemplazados por fórmulas alternativas elaboradas sobre la base de yuyos. M