En 1998, la Argentina era el tercer país del mundo en penetración de cable, detrás de Estados Unidos y Canadá. Una industria que alcanzó niveles de desarrollo altísimos, ya que contaba con cable la mitad de los hogares con televisión. Pero los años siguientes estarían marcados por una espiral descendente agravada tras la devaluación, que supuso difíciles renegociaciones en los contratos con las señales extranjeras, en su mayoría en dólares. La situación condujo a un inevitable aumento del abono y a la pérdida masiva de clientes (en algunos casos alcanzó 20%). Pero este año los indicadores del mercado muestran que la caída se ha detenido. Tanto, que los principales actores de esta industria coinciden en que 2003 les dio el primer respiro después de un largo período de incertidumbre.
Walter Burzaco, presidente de la Asociación de Televisión por Cable (ATVC), confirma: En el verano se detuvo la caída y en algunas zonas se puede ver una recuperación. Hay que tomar en cuenta que al cable le va como le va a la gente. Tuvo un crecimiento explosivo en una época y después comenzó a acompañar la evolución de la economía argentina. Pero no sólo la recesión afectó al sector, sino que la devaluación también puso a prueba su capacidad de supervivencia.
Según datos aportados por el Indec, el segundo trimestre de 1998 marcó el pico más alto del número de abonados, que llegó a los 3.343.566. A partir de entonces esta cifra iría en picada llegando al punto de mayor dramatismo en el primer trimestre de este año, donde se registraron 2.162.379 abonados, lo que representa una caída de 35%. Pero los últimos datos del segundo trimestre, presentan un tibio optimismo: 2.182.379 abonados representan el primer crecimiento, si bien leve, desde 1998.
Los datos del Indec difieren con creces con las cifras publicadas por la ATVC, que estima 5,5 millones de abonados en 1998, mientras que actualmente esta cifra se habría reducido a 4,5 millones. Consultado el Indec acerca del por qué de esta divergencia, desde el organismo explicaron que su estadística se elabora a partir de la información que le envían las propias empresas. El Indec desarrolla una investigación estadística del sector a través de una encuesta trimestral, de la que participan como informantes las ocho empresas que tienen su administración central en el Gran Buenos Aires, afirma el último Indec Informa. Entre las empresas encuestadas se encuentran las más importantes: Cablevisión, Multicanal y Telecentro.
Sanear las finanzas
Las dos empresas de cable con más abonados en el país no pudieron evitar las dificultades financieras. La compañía, lamentablemente, entró en default a principios del año pasado, en el pico de la crisis informa Marcelo Nachón, gerente de Relaciones Institucionales y Marketing de Cablevisión. Acabamos de presentar una propuesta de reestructuración de la deuda que asciende a US$ 797 millones. La empresa y sus accionistas van a invertir en conjunto US$ 100 millones para favorecer este proceso. Por su parte, Multicanal obtuvo el Acuerdo Preventivo Extrajudicial (APE), que consiste en un arreglo que le facilitará a la cableoperadora del grupo Clarín la reestructuración de su deuda por US$ 524 millones.
Después de alcanzar tasas de penetración tan altas, ¿quedan todavía posibilidades de mayor explotación del mercado del cable? Convengamos en que es una industria bastante madura, que hasta antes de la crisis tuvo un nivel de desarrollo muy importante. La verdad es que el futuro del cable está vinculado al futuro del país. Un país que vuelve a crecer supone una industria que va a crecer. El desarrollo está íntimamente vinculado a las condiciones macroeconómicas. Tocamos fondo entre fines del año pasado y principios de éste; ahí se detuvo la caída y la tendencia está empezando a revertirse muy suavemente, explica Nachón.
Desde Supercanal, empresa del grupo Uno que opera sobre todo en Cuyo y la Patagonia con 350.000 abonados, su director comercial, Luis Vila, opina: Después de la crisis se perdió mucho mercado, pero los abonados van a crecer en la medida que crezca la población activa. Entonces, aquí hay dos mercados que recuperar; uno es el de los que vayan retomando su poder adquisitivo; y otro, el de los clandestinos.
Después de reorganizar las finanzas será hora de pensar en nuevas inversiones. Más que invertir en nuevas redes, se va a destinar esfuerzo en mejorar la tecnología de las redes existentes para seguir desarrollando otros servicios, desde la televisión digital hasta Fibertel (empresa de Cablevisión que brinda acceso a Internet de alta velocidad). Con respecto al futuro, yo diría que más que un crecimiento cuantitativo en cuanto a número de clientes que se sumen al cable, va a haber un crecimiento cualitativo, ofreciendo nuevas tecnologías y mejores productos y servicios, asegura Nachón.
Durante 2002, los cableoperadores debieron enfrentar el descontento de sus abonados, que consideraron excesivos los aumentos en el abono básico, en un promedio de 30%. Pero las empresas se defienden. Digamos que nosotros fuimos blanco de un descontento no provocado por la compañía. Los aumentos eran inevitables, es bueno aclararlo. Y, además, la empresa no trasladó al precio de la factura todo el aumento de costos que supuso la devaluación, sino que puso todo su esfuerzo en absorber una buena parte de la suba de costos. Hubo clientes que lo comprendieron y otros que, lamentablemente, no pudieron soportar los aumentos. También cabe destacar que en lo peor de la crisis incorporamos seis nuevas señales, informa Nachón.
Competir con el satélite
Tanto la televisión satelital como las operadoras de cable forman parte del mercado de la televisión paga. Pero ¿cómo se da la competencia entre ambos servicios? La TV satelital tiene un servicio muy básico, además de que hay una gran diferencia de costos. Hay que tomar en cuenta también que ellos llegaron tarde, ingresando en un país donde el cable ya había alcanzado una alta difusión. Le proponen al usuario pagar más por un servicio cuyo costo después termina yéndose a las nubes. Hay que recordar además que hay una empresa que directamente se fue, en palabras del titular de ATVC.
Nachón, de Cablevisión asegura: Son productos distintos. Nosotros tenemos en la digitalización la oportunidad de mejora cualitativa de nuestro servicio, que nos permitirá estar incluso por delante del satélite. Ya tenemos Internet de alta velocidad, que es una clara ventaja competitiva para nuestra compañía. Creo que estamos en mejores condiciones de desarrollo futuro que otras tecnologías de televisión paga.
La digitalización es un proceso en ciernes que hará mucho más competitivo al cable frente al satélite. Básicamente, brinda la posibilidad de ofrecer muchas señales allí donde sólo se trasmite una en forma analógica. Actualmente, podrían llegar a transmitirse en la Argentina hasta 300 señales con esta modalidad. En Estados Unidos, gran parte del cable es digital y entre sus principales ventajas, además del ahorro de espacio físico, está la mejora cualitativa de imagen y sonido, el subtitulado en varios idiomas, etc. De todos modos, la recesión que vivió el sector implicó un retroceso en estos desarrollos, por lo cual ésta será una realidad que en el país se dará en el largo plazo, dado que requiere un alto nivel de inversiones y un mercado con mayor volumen, con el poder adquisitivo suficiente como para acceder al servicio.
Por su parte, Multicanal lanzó a fines del año pasado una feroz campaña publicitaria mediante un aviso en el que acusaba, sin mencionarla, a la única operadora satelital del país, de cobrar $ 400 anuales más por brindar el mismo servicio. De esta manera, invitaba a los clientes a pasarse de bando. Fuentes de Multicanal aseguran que entre el servicio de la TV satelital y ellos hay sólo una diferencia de precios. La pugna se dio en medio de la sangría de abonados que debió enfrentar la empresa de Clarín, de casi 30%.
Para Vila, de Supercanal, la oferta de televisión satelital se percibe como mejor, pero es la misma oferta, más cara. Para nosotros, no es una competencia que nos afecte o que nos quite producto.
La clandestinidad
El robo de la señal es uno de los principales flagelos que debe afrontar la industria. Según Germán Ranftel, director financiero de Supercanal, la principal competencia que tenemos es con los clandestinos, son el cáncer de nuestra industria. Se ha dado un fenómeno sorprendente, que es la detección de clandestinidad en zonas de alto nivel adquisitivo. La hemos detectado en barrios que no son carenciados, más bien de clase media acomodada, afirma Nachón. El presidente de ATVC coincide, aseverando que han encontrado hechos vandálicos en consorcios y hasta en barrios cerrados.
Nos enfrentamos con tres problemas: uno es el de los decodificadores ilegales, elaborados por organizaciones delictivas. Otro son los colgados que, a su vez, se dividen en dos tipos: los que se cuelgan de la red y los que lo hacen intramuros. En el primer caso, es bastante fácil de detectar ya que las empresas cada tanto hacen barridos de las redes; cada vez que se hace una reparación en la red se controla si hay alguien colgado. Pero en el segundo caso, el asunto se complica, ya que no podemos acceder a un edificio o a un barrio cerrado por un problema de propiedad privada. En estos lugares, basta con que haya un abonado para que distribuyan la señal entre otros. Además, hay que destacar que la clandestinidad no sólo implica una pérdida para las empresas sino que también afecta a la calidad del servicio que reciben los usuarios, explica Walter Burzaco. Además, el ejecutivo calcula que 50% de los abonados que se bajaron del servicio durante 2002, volvió a conectarse ilegalmente. La evasión producida por esta situación superaría los $ 100 millones.
Con respecto a la legislación que penalice estas prácticas: Los delitos contra la radiodifusión no están tipificados en el Código Penal. Esto quiere decir que cuando alguien comete este tipo de delitos le cabe una sanción administrativa que, en la práctica, se traduce en que el Comfer no le va a otorgar una licencia a alguien que ya no la tiene y que opera de todas formas gracias a otras influencias. Hay un proyecto de ley que tipifica este delito que ya pasó por Diputados, pero que el Senado no termina de aprobar. Es una ley que sanciona la clandestinidad en general e incluye a todo tipo de emisiones ilegales, concluye el titular de ATVC.
Defensa de la competencia
La Cámara de Cableoperadores Independientes se formó en 2001 y tiene como objetivo principal representar a los operadores independientes ante los organismos estatales y comerciales. Agrupa a 50 empresas de cable que, entre todas, reúnen 650.000 abonados. Gerardo de Adúriz, gerente general de la Cámara, informa: Se trata de un grupo de empresarios independientes que hace mucho apuestan su capital, están al frente de las operaciones y asumen todos los riesgos. Es una cámara empresaria distinta a las que ya existen porque nuestra problemática es diferente. Todos saben que las grandes compañías tienen posibilidades muy distintas a las nuestras. Ellas crecieron comprando operaciones con el apalancamiento de créditos del exterior, lo que las llevó a incumplir los compromisos asumidos, situación que se agudizó tras la devaluación. Cuando decimos que somos diferentes es porque nosotros debimos apostar y reinvertir capital propio y también nos pusimos al frente de todas las negociaciones.
Los cables del interior, ¿compiten en igualdad de condiciones con los grandes cables? Nuestro principal costo es la programación y el costo que nosotros pagamos como operadores pequeños y medianos es muy diferente del que pagan los grandes operadores. Esto se da así porque ellos tienen vinculaciones directas con las propias programadoras, aclara De Adúriz.
En la comercialización de los partidos de fútbol es donde más se sintió esta controversia. La acusación puntual se refería a que Torneos y Competencias colaboraba para que Cablevisión y Multicanal utilicen el fútbol como material exclusivo en aquellas plazas donde compiten con los cables locales. La Comisión Nacional de Defensa de la Competencia acusó a las dos cableoperadoras de abusar de su posición dominante en el mercado al ponerse de acuerdo para fijar precios mínimos para la trasmisión codificada de partidos de fútbol. La Secretaría de la Competencia les fijó una multa de $ 1,5 millón pero, posteriormente, la Justicia las absolvió por falta de mérito. Para darle fuerza a estas acusaciones, los interesados destacan la composición accionaria de cada una de estas empresas: Liberty Media posee 40% de Torneos y Competencias y 39,1% de Cablevisión; mientras que Torneos es dueño de 50% de Trisa que comercializa los partidos y el otro 50% es del grupo Clarín, propietario de Multicanal.
Muchos cables del interior se han quedado, de esta manera, sin el fútbol ante la imposibilidad económica de adquirirlo. En medio de esta controversia, la cámara independiente publicó una solicitada inculpando a la AFA como principal responsable de esta política de exclusión, en su condición de titular de los derechos de difusión de los eventos futbolísticos. Nuestro objetivo es posicionarnos desde un lugar de igualdad en las condiciones de competencia. Somos un grupo de empresarios que lo único que queremos es competir en un mercado con reglas del juego claras, concluye De Adúriz.
