jueves, 30 de abril de 2026

    Caja de Valores, protagonista silencioso del mercado de capitales.

    La Caja de Valores desempeña un papel fundamental en el mercado de capitales argentino, ya que es la depositaria de títulos en custodia. Pero además de servicios vinculados con la guarda brinda otros, como prestar el soporte tecnológico a las operaciones de la Bolsa de Comercio y el Merval o actuar como agente fiduciario en fideicomisos.
    El presidente de la entidad, Luis Corsiglia, destaca las funciones que cumple la Caja y pone especial énfasis en señalar el actual nivel de digitalización de la operatoria. Reconoce que el tamaño del mercado de capitales argentino es acotado y valora a los fideicomisos como instrumentos que permiten financiar a las empresas con fuertes garantías para los inversores.
    “La Caja es la central depositaria de títulos valores por naturaleza. La custodia es algo en lo que muchos no piensan. La Caja cumple esa función sin que nadie se dé cuenta, en forma silenciosa. La entidad hoy tiene digitalizada casi toda la documentación que involucra a la operatoria (registros en cuenta, bonos -que también son escriturales-, fideicomisos, pago de derechos) con formularios digitales y transferencias de títulos on line”, destaca su titular.
    La entidad se encarga tanto del depósito colectivo de títulos como de la administración de los mismos, con dos áreas definidas por los derechos económicos -relacionados con los dividendos y la renta- y los derechos políticos vinculados, por ejemplo, a los certificados para asistir a una asamblea.
    Corsiglia explica: “La Caja tiene 612 depositantes que son intermediarios autorizados de la oferta pública: bancos, sociedades y agentes de bolsa, agentes del mercado abierto, fondos comunes de inversión y fondos de pensión. Son los que traen detrás a los inversores. La Caja no tiene relación directa con el inversor, aunque tiene la obligación de enviarle un extracto trimestral con la información de todo el movimiento. Si el inversor no la recibe, eso indica una anomalía, entonces se bloquea la cuenta y sólo el titular puede desbloquearla”.
    Corsiglia destaca también la relación con entidades de otras partes del mundo e indica que, “después del default, nunca se interrumpió la comunicación con las centrales depositarias de Europa y Estados Unidos. La Caja tiene cuentas en ellas y estamos abriendo otras en Latinoamérica para armar una red. La apertura de cuentas hace que esos mercados sean elegibles para los inversores. Hace poco abrimos cuenta en Brasil y ellos acá, y lo mismo estamos haciendo con México, Perú y Chile. Así, si un argentino quiere comprar un título o un bono chileno, lo aloja en la cuenta de la Caja. En una declaración se unifican las inversiones en distintas partes del mundo, lo que es más fácil de monitorear (para el inversor) y allana camino al control fiscal”.
    Tras reconocer que el tamaño del mercado de capitales argentino es acotado, Corsiglia enfatiza: “Hay que tratar como nunca de desarrollarlo porque es muy difícil incrementar las inversiones si uno tiene sólo acreedores y no socios. De todos modos, hay que señalar que la Caja tiene US$ 120.000 millones de valores nominales en custodia y tuvo todos los depósitos bancarios adentro en la figura de los Certificados de Depósitos Reprogramados (Cedros). Por eso, fue la infraestructura mínima necesaria con que se contó para salvar el problema de los bancos”.
    El presidente de la Caja adjudica la imagen negativa que gran parte de la sociedad tiene de la Bolsa, a su “tamaño y volatilidad”. A veces, “se dan reacciones (bursátiles) no sincronizadas con el ciclo económico o que se anticipan mucho, y esto pasa porque un grupo de personas toma en cuenta la Bolsa y aprovecha la oportunidad para comprar cuando todos venden y viceversa. En otros países no lo podrían hacer porque es tan grande el mercado de capitales que todo el mundo participa y eso hace que los movimientos sean más suaves y amortiguados. Tiene que ver con un pueblo que no está acostumbrado a convivir con un mercado al que las empresas recurren a buscar dinero”, señala.

    Auge de los fideicomisos
    En cuanto a las opciones de las empresas para obtener recursos, para Corsiglia “el fideicomiso es una figura a la que se recurrió porque es muy confiable para el inversor y es un patrimonio separado de la empresa que usa los fondos, y de sus deudas”.
    El instrumento está muy difundido, por ejemplo, entre las firmas de electrodomésticos y las grandes tiendas. “Cuando toman dinero para poder dar crédito y aumentar sus ventas, emiten un título de deuda con una tasa de interés y un plazo determinado, en general de entre 210 días y un año, al que suscriben inversores particulares e institucionales -fondos comunes, AFJP, compañías de seguro de vida y de retiro-, que confían en la figura y en el flujo de fondos y tienen la tranquilidad de que ese flujo va primero al fideicomiso y después a la empresa. La figura del fiduciario, que administra todo eso, debe ser confiable y sólida. Caja de Valores es una de las figuras y los bancos son otras. A esto se suman una calificadora de riesgo y un estudio de auditoría que analiza la operatoria. Todo eso compone un sistema confiable al que se le da una característica adicional de transparencia porque cotiza en bolsa. Hoy los inversores son 70% institucionales y 30% individuos”, informa.
    También se están armando fideicomisos para obras de infraestructura, privadas y públicas. “¿Qué espera todo el mundo? Que el sector público y el privado reestructuren la deuda”, añade el titular de la Caja. Y concluye: “Queremos participar en la operación de reestructuración de la deuda (argentina), ya que tenemos US$ 50.500 millones nominales de los US$ 88.000 millones que van al canje. Nos interesa que esto funcione, porque si es así será uno de los canjes más exitosos de la historia y una vuelta de página que le permitirá a la Argentina tratar de volver a insertarse en el mercado de capitales internacional con una mayor confianza. Rentabilidad, confianza y reglas de juego claras van a atraer inversiones. Y, con inversiones, el país crece”.