miércoles, 22 de abril de 2026

    Todos ganan con el “Boletazo” a la mexicana

    Por Gustavo Baiman

    A partir de una iniciativa de los principales grupos financieros locales y de la Secretaría de Hacienda, en México se está llevando adelante un programa para incentivar el uso de medios de pagos electrónicos. Los resultados son óptimos, desde que empezaron con el proyecto en 2003 las transacciones aumentaron más de 80%. En números concretos significó que en 2005 se hicieran 310 millones de operaciones con medios de pagos electrónicos.
    El programa, que salió con el nombre de “Boletazo” y que está administrado por el Fondo de Infraestructura de Medios de Pago Electrónico (FIMPE), –un fideicomiso privado creado por los mismos banqueros– apunta, principalmente, al uso de 36 millones de tarjetas de débito que existen, asociadas en su mayoría al pago de salarios y que se corresponden con 65% de la población económicamente activa.
    Según Roberto Isaac Rodríguez, director general del FIMPE, el objetivo es desalentar el uso del cajero para la extracción de efectivo y estimular el pago con plástico: “En 2002 notamos una caída estrepitosa en las transacciones electrónicas: 80% eran sólo extracciones, mientras crecía el número de tarjetas de débito. Parecía un contrasentido y nos pusimos a trabajar desde la banca privada para revertir esta situación. La gran cantidad de cuentas salarios nos indicaba que no hacía falta salir a bancarizar más la economía, sino a buscar un cambio en la forma de pagar”.
    El “Boletazo” es una comunidad de intereses, apuntan desde el FIMPE; mientras el sistema bancario se fortalece, además de obtener ganancias por el cobro del servicio en las terminales de punto de ventas, el gobierno reduce significativamente la evasión fiscal, fundamentalmente en el cobro de los impuestos al consumo. Otro de los jugadores que gana es la empresa VeriFone que es el mayor proveedor de plataformas y software para pago con tarjetas en POS.

    Pagar y ganar
    ¿Cómo se logró cambiar tan rápidamente los hábitos de las personas a la hora de pagar? Los mismos organizadores afirman que no se trató de un cambio cultural ni de enseñarle a la gente nada. Lo que buscaron simplemente fue un elemento diferenciador muy claro: con la boleta de la compra realizada con tarjetas se podía participar de un sorteo por un auto 0 Km (y se rifan 100 por año).
    “Pensamos en una campaña muy intensa para generar demanda, –dice Rodríguez– tenía que ser una promoción muy atractiva, algo que debía estar muy presente en la mente del consumidor cuando fuera a utilizar su tarjeta. Las investigaciones que hicimos nos decían que a las personas le daba igual pagar con tarjeta o con efectivo; entonces pensamos en algo para establecer una diferencia. No queríamos hacer campañas de educación al consumidor; simplemente dijimos vamos a presentar un buen incentivo. El mensaje es: “paga con tu tarjeta y gana con tu boleta”.
    Parte de la estrategia fue la de incrementar la red de terminales de punto de venta. Los negocios chicos y medianos no mostraban entusiasmo en incorporarse a la red, primero por el pago de las comisiones que deberían enfrentar por cada operación y después por el costo de las plataformas y de las comunicaciones. La solución otra vez fue directa y sencilla: se cobra una cuota fija mensual de US$ 9 dólares y las terminales y las comunicaciones son gratuitas. El logro fue inmediato, hubo un aumento de 50% en la demanda de los aparatos.
    Incentivos fiscales
    Otra de las ventajas para los bancos es que el costo de este programa está a cargo del Estado a través de créditos fiscales destinados al fideicomiso. Como las metas acordadas entre el sector público y privado superaron las expectativas –las transacciones tenían que aumentar por lo menos 20%– el crédito cubre la totalidad de los gastos.
    “Para el Estado, aunque destina los fondos para este programa, es muy buen negocio. La totalidad del crédito fue de US$ 300 millones pero la recaudación del impuesto al valor agregado aumentó, de 2004 a 2005, US$ 1.000 millones”, concluye Rodríguez. M
    G.B.