
El primero de octubre pasado, Adobe Systems anunció un acuerdo para
comprar Virtual Ubiquity, una compañía que ha desarrollado un
procesador de palabras con base en la Web construido sobre una plataforma
Adobe de próxima generación. Un año antes, Microsoft había
anunciado planes para lanzar su Microsoft Office Live Workspace, un servicio
que combinará Microsoft Office con capacidades web para que
los documentos puedan ser compartidos online. Más recientemente, Google
sacó una tecnología llamada Gears que permite a los desarrolladores
crear aplicaciones web que también funcionan offline,
o sea fuera de Internet.
El hilo conductor de dichas novedades tecnológicas es que cada una de
estas grandes compañías está apostando a una nueva visión
del software futuro: una que combina las características de
las aplicaciones con base en la Web con el software de escritorio
para crear un modelo híbrido que podría ofrecer lo mejor de ambos
mundos.
Hasta hace poco tiempo, la mayoría de los programas de software corrían
totalmente sobre la computadora del usuario. El llamado software desktop
o de escritorio –que incluye desde Adobe Photoshop y Microsoft Office
hasta juegos de computación– depende de la capacidad de procesamiento
de la PC del usuario y permite guardar archivos localmente en su disco rígido.
Si bien todavía domina ampliamente el software de escritorio,
la Web ha dado origen a una nueva generación de aplicaciones
–como Google Docs, un procesador de palabras y hoja de cálculo–
que corre dentro de un navegador web. Estas aplicaciones “webtop”
usan la computadora local sólo para correr el navegador web
y unas pocas extensiones básicas (como el Flash Player de Adobe) y usan
la capacidad de procesamiento y los bancos de almacenamiento de computadoras
a las que acceden en forma remota a través de Internet.
Pero el futuro del software podría ser una combinación
de lo mejor de las características de ambos: escritorio y web.
Para Kendall Whitehouse, director de informática de Wharton, el gran
tema no es si el software híbrido es el futuro. Eso, dice, es
una “certeza virtual”. La cuestión es qué compañía
–Microsoft, Adobe o Google– ofrecerá la mejor plataforma
para desarrollar esta nueva generación de programas. El resultado más
probable es un híbrido donde los servicios de escritorio y de web
estén tan entrelazados que el usuario no advierta la diferencia entre
ambos, sugiere Whitehouse.
Quiénes participan y qué proponen
¿Cómo ve la integración cada una de las compañías
que juegan un rol protagónico en este terreno? A continuación
los programas básicos de Adobe, Microsoft y Google.
Adobe lanzó recientemente la segunda versión
“beta” (de prueba) de su Adobe Integrated Runtime (AIR, anteriormente
conocido como “Apollo”), una plataforma que permite a los desarrolladores
usar lenguajes web de programación para crear aplicaciones que puedan
correr como programas de escritorio y funcionen con cualquiera de los principales
sistemas operativos para PC: Windows, Mac OS y, en el futuro, Linux.
Microsoft avizora el futuro híbrido con una estrategia
que depende fuertemente del software de escritorio que llama “software
y servicios” para diferenciarla de la visión más centrada
en la Web que habla de “software como servicio”.
El ejemplo de la propuesta Microsoft es su Office Live Workspace, un suplemento
web del Microsoft Office que permite a los usuarios guardar documentos
en Internet, verlos online a través de un navegador y compartirlos
con otros.
Google, en cambio, apuesta fundamentalmente a la visión
de entrega de software con base en la Web. Google Docs (anteriormente
conocido como Google Docs y hojas de cálculo), brinda versiones online
de herramientas para procesamiento de palabras, hojas de cálculo y presentaciones.
Esas aplicaciones corren totalmente sobre un navegador Web y actualmente
dependen de la conectividad a Internet y almacenamiento remoto de archivos.
Sin embargo, la compañía Google Gears podría permitir en
el futuro aplicaciones con base en la Web que corran offline.
Una opción realista
En la escuela de negocios Wharton ningún experto quiere hablar de plazos.
Sobre la visión de Google, puramente basada en la web, sí dicen
que todavía tardará años. Por esa razón, el modelo
de software híbrido se ve atractivo para muchos.
Según el profesor Kartik Hosanagar, ese modelo podría desarrollarse
en dos fases: “En la primera, las aplicaciones brindarán básicamente
las mismas características que una aplicación de escritorio, sólo
que ahora se podrá acceder a ellas desde cualquier parte. Las actuales
aplicaciones basadas en web son un buen ejemplo”. Yahoo Mail
se parece mucho al programa de correo Outlook de Microsoft. Google
Docs y Buzzword de Adobe imitan el Microsoft Word y agregan otros beneficios,
como la posibilidad de acceder a los documentos personales desde cualquier computadora.
En esa fase, que ya está ocurriendo hoy, Hosanagar dice que las aplicaciones
de escritorio ofrecerán más características que el software
con base en la Web, pero con el tiempo esa ventaja irá desapareciendo.
En la segunda fase de este modelo híbrido, las aplicaciones web
y de escritorio se combinarán, dice Hosanagar. “Lo que va a ser
más interesante es la segunda fase, donde las aplicaciones podrán
interactuar y compartir datos y convertirse en plataformas que los desarrolladores
puedan usar para crear más software. Facebook ya se ha convertido
en una de esas plataformas, lo mismo que Salesforce.com en el lado empresario.
En la fase siguiente ocurrirán cosas mucho más interesantes a
medida que las aplicaciones web comiencen a hablar entre sí”.
Generación de dinero
Además de definir cuál arquitectura es la mejor, también
habrá que decidir cuál método para generar ingresos será
el más exitoso.
Google está generando ingresos considerables con sus aplicaciones gratuitas
con base en la Web. Adobe se propone obtener ganancias con la venta
de herramientas para desarrollo de software necesarias para crear aplicaciones
híbridas. Microsoft espera combinar licencias de software de
escritorio y suscripciones con publicidad. Modelos hay varios. Habrá
que ver cuál funciona mejor.
Luego del éxito de Google, hay muchos otros que buscan generar ingresos
publicitarios en sus actuales servicios con base en la Web. El 24 de
octubre, Microsoft pagó US$ 240 millones por una participación
de 1,6% en la red social Facebook. La medida le da a Microsoft un cliente de
alto perfil en su red publicitaria adCenter. También pagó, en
mayo, US$ 6.000 millones por la firma de publicidad online aQuantive.
Su plan es convertirse en un gran jugador publicitario para poder monetizar
sus sitios y servicios online y protegerse así de posibles futuras
tendencias que podrían amenazar sus ingresos tradicionales con sistemas
operativos para PC.
Pero el desarrollo de estos modelos híbridos tiene por lo menos dos obstáculos
que superar.
Uno es el de la seguridad, dice Andrea Matwyshyn, profesora de estudios legales
y ética empresarial de Wharton. Las aplicaciones web, dice,
no son necesariamente menos seguras que las de escritorio; es más, hasta
podrían ser más seguras puesto que se actualizan automáticamente
para prevenir ataques. Sin embargo, los riesgos de seguridad aumentarán
a medida que ambos tipos de programas se mezclen porque habrá más
puntos vulnerables para los hackers. “Aumentan las superficies
de ataque a medida que más aplicaciones dependen de otras aplicaciones.”
El área de datos es otra preocupación porque, con servicios con
base en la Web, los individuos van a ir almacenando cada vez más
su información en los servidores que manejan empresas externas. Al final,
dice Matwyshyn, cada persona y compañía deberán evaluar
qué es más seguro; si almacenar archivos en sus PC, en los servidores
de terceras compañías, o en los servidores que están protegidos
por el firewall de sus propias compañías.
