martes, 28 de abril de 2026

    MdL Luxury Consulting Group

    El mercado quedó sacudido por la ida de marcas de renombre y se vive un momento de transición hacia un modelo de expansión de marcas nacionales. Sin embargo, Diego Schvartzman ve en este repliegue de inversiones condiciones negativas para todo el sector y también para los consumidores aspiracionales.

    Por Florencia Pulla


    Diego Schvartzman

    MdL Luxury Consulting Group es uno de las pocas consultoras que se dedican específicamente al mercado de lujo en el país. Su presidente es Diego Schvartzman, quien no tiene una perspectiva esperanzadora sobre la ida de marcas de renombre en los últimos meses. A contramano de quienes ven en el mercado un espacio para crecer, pertenece al grupo de quienes piensan que este repliegue le quita valor al mercado en general y perjudica tanto a las marcas que decidieron quedarse como al consumidor que, con menos competencia, se verá forzado a adquirir productos de menor calidad.

    –¿Cómo era el mercado de lujo en la Argentina antes de la ida de marcas de renombre y cuál es la situación hoy?
    –El mercado de lujo en la Argentina está totalmente concentrado en la ciudad de Buenos Aires y está constituido por pequeñas filiales de las grandes marcas y algunos licenciatarios locales. Lo cierto es que el mercado de lujo local encontró dificultades de expansión inclusive siendo una de las operaciones más antiguas de la región. El perfil europeo, el aire parisiense de nuestras calles y algunos momentos de bonanza no fueron suficientes para contrarrestar los efectos de las políticas adoptadas por el Gobierno referente a las restricciones en las importaciones.
    A partir de octubre de 2011 las marcas internacionales instaladas en el país vieron sus boutiques cada vez más desprovistas de productos e imposibilitadas de tener en exposición sus últimas colecciones. Hoy la Argentina sufre un proceso da salida de marcas y de desinversión al mismo tiempo. Los proyectos en nuestro país fueron colocados en stand by o directamente cancelados ante la imposibilidad de prever cambios en la política económica.

    –Esta situación de repliegue, ¿significa una oportunidad para las marcas locales?

    –Lo veo difícil. La presencia de las grandes marcas internacionales solamente aporta beneficios desde la imagen institucional, estableciendo altos parámetros de exigencia y calidad, riqueza de diseño y al mismo tiempo califica tanto a profesionales como a consumidores. Está demostrado históricamente que situaciones como la actual tienden a promover el crecimiento de empresas que aprovechan la falta de opciones para ofrecer productos sin calidad a precios elevados.

    –Este repliegue de las marcas de lujo, ¿es una tendencia argentina o también global, especialmente en mercados en crisis como el europeo?
    –El mercado del lujo crece en el mundo menos en la Argentina y esto es un hecho. No hay cierre de locales en otros mercados a no ser por dificultades puntuales que en realidad no son consecuencia de la crisis. Sin duda no se pueden descartar los efectos de la crisis en Europa, pero tampoco son comparables al fenómeno vivido por los países emergentes.
    Hablamos de características de consumo absolutamente diferentes. El mercado europeo consume lujo por cuestiones culturales; las marcas forman parte de su vida y existe una comprensión clara de los beneficios de adquirir productos y servicios por tradición, calidad, durabilidad y diseño. En los mercados emergentes aún estamos en una fase de consumo relacionada mucho más a los símbolos sociales.

    –¿Cómo piensa que puede crecer el sector del lujo en el país?
    –Para hablar de lujo prefiero referirme a las marcas internacionales y para ellas claramente no es un buen momento. Creo que deberemos esperar que el conjunto de medidas adoptadas por el Gobierno surtan efecto y entren en un equilibrio que permitan vislumbrar las perspectivas. A partir de allí podremos volver a evaluar las posibilidades de crecimiento del sector del lujo en el país.
    Queda abierto el segmento del turismo. En este sentido, puede haber novedades pero indudablemente también existe una relación directa con la política económica que determinará si la Argentina se presenta como un destino competitivo o no por sus costos. Lógicamente que esto deberá incluir una fuerte inversión del segmento en términos de capacitación de la mano de obra y en estructura compatible para recibir turistas de alto poder adquisitivo acostumbrados a la diferenciación. Pero la ausencia de marcas de lujo no deja de ser un fuerte inconveniente para atraer turistas cualificados.