domingo, 26 de abril de 2026

    Los consumidores podrían convertirse en productores

    Ya se está viviendo la predicción de Jeroen van der Veer, ex presidente y CEO de la Royal Dutch Shell, quien dijo que “la relación entre los Gobiernos y las compañías va a adquirir más importancia cuando el mundo tenga que afrontar dos grandes desafíos: ofrecer suficiente energía para necesidades cada vez más grandes y dar respuesta al cambio climático”.

    El sector energético sufrirá un cambio fundamental en las próximas décadas. La expansión de las Soluciones Energéticas Distribuidas (DES) va a resultar en una proliferación de actores multiservicio, que van a diversificar el paisaje competitivo del sector energético tradicional, afirma un estudio realizado por BMI sobre energía global en el futuro.

    Hay varios aspectos a tener en cuenta en esta brutal transformación que está sufriendo el sector eléctrico que tan tranquilo vivió desde 1880 hasta principios del siglo 21, cuando la electricidad era algo que llegaba por una red manejada por grandes empresas monopólicas que podían hacer planes de lenta expansión a largo plazo.

    Ya no. Muchas transformaciones están provocando una revolución en la forma en que la electricidad –ese combustible tan vital para la vida de todos– se produce, se distribuye, se almacena y se vende. Aquel sistema centralizado se parte y se vuelve interactivo. La electricidad se ha convertido en un campo altamente competitivo.

    La raíz de la transformación del sector es una conjunción notable de grandes megatendencias globales. Este estudio realizado sobre energía global en el futuro destaca cuáles son las que afectarán al sector de aquí al año 2050.

    Creciente penetración de DES (soluciones distribuidas de energía).


    La evolución de esto, tanto en mercados desarrollados como en desarrollo durante los dos últimos años, muestra que el sistema de red energética cambia de una estructura centralizada a un modelo operativo más fragmentado debido a la mayor adopción de capacidad de generación fuera de la red.

    En los países desarrollados, la generación distribuida y las tecnologías permitirán la existencia de una red donde el fluir de la electricidad sea de doble vía: los consumidores serán a su vez productores de energía. En consecuencia se habla ya de “prosumidores”.

    Internet de las Cosas (IoT) y la proliferación de actores multiservicio.


    El surgimiento y adopción de big data y aplicaciones basadas en Internet están haciendo los sistemas más inteligentes y más interactivos están alterando los hábitos del uso personal de la energía y estimulando el rápido desarrollo de nuevos modelos de negocios traídos por nuevos participantes, startups y agresivas compañías de campos adyacentes.

    Ante todos estos cambios, las compañías que estuvieron en el negocio desde siempre y desean mantenerse en el futuro deben repensar su estrategia.

    Pero la revolución trae implicancias para todos los negocios, sea que pertenezcan al sector eléctrico y su cadena de suministro o que interactúen con él como clientes. Estas transformaciones están abriendo inmensas oportunidades a la vez que permiten a los consumidores de electricidad convertirse en “prosumidores”, que producen y consumen energía. Las empresas pueden participar en el manejo de programas de demanda, concertar acuerdos de compra de energía eólica, instalar almacenamientos que les permitan evitar las intermitencias de provisión de energía tanto eólica como solar y aplicar servicios de software para manejar el uso con más eficiencia.

    Nuevos participantes no tradicionales que aprovecharán la necesidad de administrar la demanda de energía.

    Ese crecimiento de soluciones descentralizadas (DES) y el surgimiento de prosumidores va a acentuar la demanda de un gerenciamiento que responda a la demanda y cree oportunidades para que jugadores no tradicionales entren a la industria eléctrica a medida que se vayan introduciendo “tecnología inteligente”, big data y cloud computing. Esos jugadores incluirán compañías de tecnología innovadora, fabricantes de software y firmas de administración de energía y resultarán en una importante diversificación del paisaje competitivo del sector eléctrico tradicional para 2050.

    Cambio climático y rechazo a los combustibles fósiles.

    La creciente preocupación por el cambio del clima en el mundo y los sentimientos negativos ante los combustibles fósiles harán que los sectores de transporte y calefacción abandonen los combustibles fósiles por la electricidad. Especialmente en el sector transporte, un avance revolucionario en almacenamiento en baterías –que aumentará la eficiencia en el costo de la tecnología– será la condición para acelerar esta tendencia.

    La electrificación de esos sectores, sustentada por el objetivo político de hacer la transición a una economía con menos nivel de carbono, será un factor importante en la demanda de energía eléctrica de aquí a 2050. 

    Además los países en desarrollo también pondrán en práctica planes de electrificación lo cual ayudará al consumo global. Pero todos esos factores se verán compensados en parte por los crecientes aumentos en la eficiencia de la electricidad, que detendrán y en algunos casos contraerán, el crecimiento del consumo en los países de América del norte y Europa occidental.

    El peligro de la ciberseguridad


    La infraestructura energética es una zona estratégicamente sensible y a medida que la red se vuelve más integrada y administrada por dispositivos conectados, el riesgo de ciberataques crece. Esos peligros aumentaron recientemente. Dado el aumento de estos peligros la esperanza es que los gobiernos y las empresas privadas que operan en el sector eléctrico aumenten de forma importante el nivel de recursos destinado a las medidas de ciberseguridad en los próximos años.
    El obstáculo es el almacenamiento. El mayor cuello de botella que todavía queda en la industria global de renovables es la naturaleza intermitente de la oferta eléctrica proveniente del viento y del sol. Pero si sigue avanzando la tecnología de almacenaje de electricidad en baterías hasta hacerla confiable y competitiva, el impacto transformador en la industria global de energías renovables aumentaría la tasa de instalación y permitiría también una electrificación mucho más rápida del transporte privado.

    Pero el objetivo de almacenamiento para hacerlas confiables todavía no ha se ha logrado. El almacenamiento de energía en baterías puede usarse para atrapar la electricidad que producen el viento y el sol cuando la oferta supera la demanda y luego inyectarla a la red cuando la demanda de electricidad supera la oferta. De esa manera se elimina la necesidad de plantas energéticas de combustibles fósiles para generar electricidad. Si se difunden y generalizan baterías de tamaño residencial y, especialmente, de tamaño industrial, las tecnologías de almacenamiento en baterías podrían permitir que el sol y el viento reemplacen a los combustibles fósiles como carbón y gas natural sin comprometer confiabilidad. Esta expansión de almacenamiento en baterías iría de la mano con el continuado aumento de energía solar y eólica.

    La tecnología de almacenamiento en baterías servirá para acelerar la difusión de las DES y renovables intermitentes, mientras la creciente digitalización del sistema de red pondrá el poder en manos de los “prosumidores” pero también llevará a un aumento de los riesgos en ciberseguridad. Los patrones de consumo eléctrico cambiarán a medida que los sectores de transporte y calefacción utilicen cada vez más electricidad parcialmente compensando lo ganado por el impacto de la eficiencia energética en el menor crecimiento del consumo de energía.