Un estudio global vincula menor costo de fertilidad asistida con más nacimientos

La relación entre el gasto de bolsillo y los nacimientos por tecnología de reproducción asistida se midió en 22 países y regiones entre 2021 y 2023, con una métrica de “costo para el bebé” que comparó costos brutos y netos como porcentaje del ingreso mediano del hogar después de impuestos

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La reducción a la mitad de los costos de bolsillo de los pacientes para tratamientos de fertilidad se asoció con un aumento de 2,67 veces en los nacimientos logrados mediante tecnología de reproducción asistida (TAR), de acuerdo con un estudio presentado en la 42ª Reunión Anual de la Sociedad Europea de Reproducción Humana y Embriología (ESHRE).

El trabajo analizó registros de TAR junto con datos económicos y demográficos de 22 países y regiones entre 2021 y 2023. Ese universo, según los autores, representa más del 95% de la actividad mundial de TAR. El objetivo fue evaluar las variaciones internacionales en la asequibilidad del tratamiento y su vínculo con el uso efectivo de estas técnicas.

Para comparar de manera consistente, los investigadores desarrollaron una métrica denominada “costo para el bebé”, que estima el gasto requerido para lograr un nacimiento vivo a través de TAR. El costo bruto para el bebé se calculó con el costo promedio del tratamiento por ciclo, incluida la transferencia de embriones, las pruebas genéticas previas a la implantación cuando se utilizaron y los medicamentos. A ese componente se le sumó el número de ciclos necesarios para alcanzar un nacimiento vivo, ponderado por edad.

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Luego se estimó el costo neto de bolsillo para el bebé, incorporando programas de reembolso, subsidios y beneficios fiscales aplicables en cada país o región. Tanto los costos brutos como los netos se expresaron como porcentaje de la mediana de los ingresos de los hogares después de impuestos, con el fin de reflejar el esfuerzo económico relativo que enfrenta una familia.

Los resultados mostraron diferencias marcadas. El costo bruto por bebé varió más de 12 veces entre países y regiones: fue del 66% del ingreso medio de los hogares en Israel y llegó al 833% en África (excluyendo Egipto, Túnez y Sudáfrica). En el caso del costo neto, el rango fue del 13% en Israel al 825% en África.

En los países y regiones con costo bruto por bebé inferior al 100% y costo neto de bolsillo inferior al 50% del ingreso familiar medio, se observaron niveles altos de utilización de TAR. Entre los ejemplos citados figuran Corea del Sur (11,8% de los nacimientos a través de TAR), España (11,7%) y Japón (9,3%). En cambio, en Brasil, India y el sudeste asiático —donde los costos se acercan a dos o tres veces el ingreso medio anual de los hogares— la proporción de nacimientos por TAR cayó a entre 0,2% y 0,4%.

La autora principal, la Dra. Stephanie Kuku, de Conceivable Life Sciences, sostuvo: “Fue realmente sorprendente ver cuánta de la variación podría explicarse por una sola métrica de asequibilidad”, y agregó: “Nuestros modelos explicaron entre el 77% y el 84% de la variación en la utilización del ARTE”.

En relación con el diseño de políticas de acceso, Kuku planteó: “Nuestro análisis está fundamentalmente centrado en el paciente: pregunta qué gana realmente un hogar típico y qué tendrían que gastar para tener un bebé a través del ARTE”.

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